Con la voz de Carlos Gardel que cierra la vuelta con ese: “Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez”.

Será cierto que el tiempo todo lo cura y que la Sra. Oltra ya ha borrado de su memoria esos momentos previos a su partida donde más los propios que los extraños le invitaban a cerrar la puerta al salir y los ha transformado terapéuticamente como dulces recuerdos a los que se aferra a volver.

O más bien se confirma eso que se susurra por los pasillos que para algunos fuera hace mucho frío, y que no se refieren precisamente al clima, sino más bien a la protección del paraguas del cargo que el calorcito viene del enmoquetado.

De un modo u otro algo habrá para querer volver, como un ancla invisible a los ojos del resto de mortales, porque eso de: “venga, vamos, ya no insistáis más, que acepto el reto”, huele un poco a fe ciega.

Pero el regreso de la Sra. Oltra no es tan noticia por su vuelta como por el momento elegido, a puertas de enfrentarse a un juicio oral.

Lejos quedaron esas camisetas reivindicativas que alteraban el buen orden de Les Corts a gritos de dimisión a los cargos políticos del Partido Popular inmersos en una investigación judicial, al parecer, se acaba de levantar la veda y ya no es motivo de tacha encontrarse en medio de una contienda judicial.

Brilla el principio de igualdad de trato, también entre políticos, ahora todos y cada uno de ellos, y ellas, sin distinción alguna, serán no solo legítimos candidatos, como así lo reconoce el ordenamiento jurídico, sino que ahora, ungidos por una más alta moral, serán bien acogidos, cual hijo pródigo que vuelve a casa sin ser Navidad.

Aunque igual no va de esto, tal vez sea ingenuo pensar que con la vuelta de la nueva candidata de Compromís a la Alcaldía del Cap i Casal cualquiera que se encuentre en su misma situación o similar pueda erigirse como líder absoluto, esto más bien parece una excepción por aplicación del “porque yo lo valgo”.

De un modo u otro, serán los tiempos políticos, ya fijados, mayo del 2027, y judiciales todavía está por ver, convergen en el mejor o peor momento con unos resultados de estos últimos que marcarán la continuidad o no de la Sra. Oltra como cabeza de cartel de Compromís.

La doble moral solo tiene ventajas, ya lo decía Groucho Marx: “Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”.