Autónomo trabajando. EE
Yo vengo de ahí. Del lado de los que han tenido que darse de alta sin saber si llegarán a final de mes. Del lado de los que, si no trabajan, no cobran. Del lado de los que pagan antes de haber cobrado. Vengo de una familia de autónomos, y también he sido autónoma. Y sí, sé lo que es mirar con miedo la cuenta a final de trimestre.
Por eso, cuando hoy defiendo a los autónomos en el Congreso de los Diputados, no lo hago solo como portavoz del Partido Popular en la Comisión de Economía Social. Lo hago desde la experiencia. Desde el respeto. Desde la convicción de que España no puede seguir tratándolos como sospechosos, cuando en realidad son los que sostienen buena parte del país.
Durante demasiado tiempo se les ha ignorado, y cuando se les ha tenido en cuenta, ha sido para complicarles más la vida: subidas de cuota, trámites eternos, sanciones por errores sin mala fe. Hay quien habla de economía social, pero legisla desde la distancia. Nosotros hemos querido hacer justo lo contrario.
Desde el Partido Popular, nuestro presidente, Alberto Núñez Feijoo, ha presentado el Contrato con los Autónomos. No es un plan cerrado, ni una campaña. Es un punto de partida para cambiar las reglas del juego. Para dejar de poner zancadillas a quien se atreve a emprender.
El contrato incluye propuestas valientes y muy necesarias. Algunas son tan básicas que uno se pregunta cómo es posible que no se hayan aplicado ya. Estas propuestas contemplan la exención del IVA para quienes facturen menos de 85.000 euros anuales.
Incluyen la 'Tarifa cero' para nuevos autónomos durante el primer año y un segundo año exento si los ingresos no superan el SMI y la reducción de la burocracia fiscal: de cuatro declaraciones anuales a solo una o dos, según el caso.
Y añade otras medidas como la reducción de las cargas fiscales con bonificaciones de cotización para quienes contraten a su primer o segundo empleado, una mayor protección social, incluyendo bonificaciones desde el primer día de baja por enfermedad y la compatibilidad plena entre pensión y trabajo autónomo, sin necesidad de contratar empleados.
El plan también plantea no penalizar la pluriactividad, con devolución automática del exceso de cotizaciones, la protección por maternidad y paternidad, con exención de cuotas durante dos años y la equiparación en los derechos de lactancia y reconocimiento del derecho al error sin sanciones.
Y, más allá de lo económico, planteamos algo esencial: el derecho al error. Porque, a veces, un fallo en una declaración no es fraude, es un despiste. Y la Administración debería acompañar, no castigar.
Estamos hablando de cambiar la mirada. De pasar de un Estado que presiona a uno que confía. Que ve al autónomo como lo que es: un motor económico, un generador de empleo, un ejemplo de esfuerzo.
Este contrato no ha salido de un despacho. Está naciendo de la escucha. De los encuentros, los testimonios y las propuestas que estamos recogiendo en la ruta que estoy haciendo junto a Juan Bravo, nuestro vicesecretario de Economía, así como otros compañeros.
Provincia a provincia, calle a calle, estamos presentando estas ideas y, sobre todo, escuchando a quienes más saben: los propios autónomos.
Porque yo vengo de ahí. Y no se me olvida. Y por eso estoy aquí, para que a ellos, los que nunca fallan, no les falle la política.
Alma Alfonso es portavoz de Economía Social del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados