Javier Medina, propietario 11 pisos.

Javier Medina, propietario 11 pisos. Espejo Público

Economía

Javier, propietario de 11 pisos en alquiler: "Compré la última vivienda por 45.000€ y la alquilo a 450€ al mes"

El joven valenciano invirtió sus ahorros en el sector de la vivienda y vive de las rentas que le generan sus propiedades.

Más información: Un año de subidas continuadas en el precio del alquiler en Valencia: algunos barrios superan el 20% de incremento

Leer en Castellano
Valencia
Publicada

Javier Medina tiene 31 años y, prácticamente, la vida solucionada. O así lo predica. Es inversor inmobiliario y vive de las rentas que le generan sus 11 pisos en propiedad.

Tras dejar su antigua floristería, invirtió sus ahorros en el sector de la vivienda. "Mi vida la pagan los alquileres, a 900€ el mes", afirmó en un programa de À Punt.

"Compré la última vivienda por 45.000€ y la alquilo a 450€ al mes", aseguró en uno de los vídeos subido a su perfil de YouTube.

Para los 74.000 seguidores que acumula en redes sociales como Instagram es una persona "inspiradora". Sin embargo, otros opinan que es "un vendedor de humos, un vividor o un especulador".

Medina se presenta a sí mismo como "emprendedor desde los 18, inversor inmobiliario y padre de dos hijos" y, además, es informático de profesión.

Pese a su éxito en el sector de la vivienda, conoce de primera mano los retos del mercado: impagos, reparaciones, inquilinos conflictivos o intentos de ocupación.

Con tan solo 23 años y 3.500 euros en su cuenta bancaria, Javi decidió comprar su primera casa. Lo que hoy puede parecer imposible, en una época en la que la mayoría de los bancos niegan hipotecas a los jóvenes por falta de estabilidad económica, él lo consiguió. Pidió dos préstamos en entidades diferentes.

"No tenía ahorros, todo lo que ganaba lo reinvertía en la floristería", recuerda.

Aquel primer apartamento que adquirió en Andorra lo destinó al alquiler vacacional. "Me gustaba esquiar, así que lo tenía disponible cuando quería mientras el resto del año generaba ingresos", cuenta en el programa.

Ahora, con 31, Javi puede decir que vive de los alquileres. Por lo menos es "libre a los 30", su lema de vida. "Me marqué una edad, ya no necesariamente para dejar de trabajar, sino para tomarte la vida de otra forma, sin tanto estrés ni tanto horario", predica.

Su estrategia pasa por comprar pisos para reformarlos en municipios cercanos a Valencia que tengan buena conexión con la capital. Después, los alquila.

"Evito comprar en el centro de Valencia. Prefiero barrios o pueblos tranquilos, con transporte público y que haya servicios cerca", explica mientras exhibe el interior de uno de sus inmuebles.

El joven afirma que invierte alrededor de 40.000 euros en la reforma integral y alquila la vivienda por unos 900 euros al mes.

Alquiler como negocio

El caso de Javi abre un debate: el del alquiler como negocio. Para él, ofrecer viviendas reformadas es "un servicio para gente que no tiene esa capacidad de afrontar los 40.000€ de entrada de un piso".

"Hasta que esa persona o los jóvenes puedan acumular ese capital, alguien tiene que dar el servicio de ofrecer un piso reformado", considera.

Javi reconoce haber vivido situaciones difíciles, como por ejemplo que un inquilino no pague, una reforma que se encarece o un banco que retrasa la financiación. Por esta razón, tiene contratado un seguro de impago de alquileres.

Una curiosidad de este inversor es que, pese a tener once pisos en propiedad, él mismo vive de alquiler. "Pensaba que alquilar era tirar el dinero, pero me he dado cuenta de que no siempre compensa comprar. Las viviendas más caras suelen ser menos rentables", explica.

"Queremos vivir en casas más grandes o en zonas más exclusivas, pero esas viviendas suelen ser menos rentables. No es proporcional el precio de compra con el del alquiler: a mayor precio de adquisición, menor rentabilidad", reflexiona, para añadir que no le resulta rentable alquilar una casa de medio millón de euros por 5.000€ al mes.

Por último, concluye que se siente afortunado de haber podido sacar adelante su 'negocio', aunque es consciente de que "hay mucha gente que lo pasa mal", por eso agradece la situación en la que se encuentra.

La de Javi es la historia de un joven de 23 años que supo aprovechar las oportunidades del mercado, pero también refleja una realidad más amplia: la dificultad de acceder a la vivienda.