Un alumno, realizando la Selectividad en 2024.

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Valencia

El calvario de los alumnos de 2º de Bachillerato ante la huelga de profesores: "Los están dejando tirados a un mes de la PAU"

Los padres de los estudiantes denuncian el 'tira y afloja' de sindicatos y Generalitat ante la incógnita sobre el futuro próximo de sus hijos.

Más información: El informe secreto del daño que busca la huelga de profesores: "No podremos preparar bien a los alumnos para la PAU"

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La huelga indefinida del profesorado en la Comunitat Valenciana mantiene en vilo a los estudiantes de institutos públicos y sus familias a pocos días de comenzar. Se preguntan qué pasará con sus notas, sus exámenes y, en el caso de quienes cursan 2º de Bachillerato, con su salto a la universidad.

Está previsto que la protesta empiece el 11 de mayo. Para entonces, la Conselleria de Educación propuso este martes a los sindicatos -STEPV, CCOO, UGT y CSIF- que los profesores de 2º de Bachillerato solo tengan que acudir a la evaluación de los alumnos, pero lo rechazaron.

Se trata de un 'tira y afloja' que repercute directamente sobre los alumnos. EL ESPAÑOL ha recogido los testimonios anónimos de algunos padres que ven un gran interrogante en el futuro próximo de sus hijos: "Están dejando tirados a los estudiantes a un mes de la PAU".

Estos estudiantes se enfrentan entre finales de abril y principios de mayo a sus últimos exámenes en el instituto, y cierran el capítulo de Bachillerato con la tercera evaluación. Pero este año, aseguran los padres, no saben si tendrán "las notas puestas".

Esto, para ellos, significa "dejar tirados a los alumnos" a menos de un mes del momento clave del curso: los exámenes de acceso a la universidad.

Las posibles consecuencias no son menores. Si los alumnos no se examinan, las notas del tercer trimestre podrían no reflejar el esfuerzo de toda una etapa. Tampoco podrían presentarse a los exámenes de acceso a la universidad.

En caso de estar correctamente evaluados y presentarse a la PAU, su nivel de preparación sería diferente al del resto de alumnos de centros privados y concertados, aunque también respecto a otras comunidades autónomas.

Esto, en carreras con alta demanda o una elevada nota de corte, podría hacer que algunos estudiantes se quedasen fuera tras un duro camino para llegar a la universidad.

Porque la huelga indefinida no es el primer obstáculo al que se enfrenta la generación del 2008. Se trata de jóvenes que actualmente tienen entre 17 y 18 años, aunque ya han vivido mucho durante su trayectoria educativa.

Primero les llegó -como al resto del mundo- la pandemia del covid, por lo que ya no pudieron disfrutar de la graduación de Primaria y el salto a Secundaria.

Cuatro años después, para muchos de ellos, llegó la dana, que repercutió irremediablemente en su nota media de 1º de Bachillerato por el impacto que supuso la catástrofe en todos los sentidos. Y ahora, la huelga indefinida del profesorado.

La situación más compleja, sin duda, es la de los alumnos que estudian en los municipios afectados por la riada.

"Estuvieron tiempo sin clases porque no tenían donde ir, luego continuaron el curso de manera online, los cambiaron de un sitio a otro y algunos siguen en barracones", lamenta Sara, madre de una alumna de Massanassa.

"Perdieron clase, pero también tuvieron un impacto emocional que se ha visto reflejado en las notas, lo que supone una devaluación de la media", recalca Irene, madre otro alumno que cursa 2º de Bachillerato en Paiporta.

Ahora, a las puertas de dar el salto a la universidad, los estudiantes ven en su futuro próximo una gran incógnita: "Están haciendo los exámenes, pero no saben si todos los profesores les van a poner las notas", explica otra madre de una alumna de Catarroja.

Así, coinciden en que son "conscientes de los derechos de los profesores", pero a su vez lamentan que "se deje tirados a los niños, y más todavía jugándose su futuro".

"Una cosa es el derecho a la huelga, pero no pensando en fastidiar a los de 2º de Bachillerato e instrumentalizarlos porque crees que así es como más repercusión vas a tener", agrega Sara.

Su hija, explica, está "muy preocupada": "No sabe si uno u otro van a poner las notas, si va a tener graduación o si va a poder hacer la PAU". "Los chavales están muy agobiados, hay una incertidumbre muy grande que evidentemente les va a afectar negativamente", insiste.

Irene agrega, además, que a lo largo del curso "el profesorado ha dado mucha importancia a los exámenes finales", porque funciona como una suerte de "simulacro" de la Selectividad.

Esto permite tanto a los alumnos como a los docentes conocer cómo de preparados van a la pruebas, y reforzar así si es necesario el estudio de la parte del temario que menos dominen.

Esta "EBAU en pequeñito" iba a celebrarse, precisamente, la semana que empieza la huelga. Sin embargo, por el momento parece que los alumnos tampoco van a poder enfrentarse a esta suerte de test de estrés.

En el caso de Catarroja, sin embargo, hay profesores que han decidido mantenerlo. Otros no. La arbitrariedad también es algo que ha generado una importante indignación entre los padres: "Cada uno va a hacer lo que quiere, así que es totalmente imprevisible a lo que se van a enfrentar nuestros hijos".

"Se han pasado todo el año subrayándoles lo importante que eran los finales, que si al principio iba mal no pasaba nada porque en el final reforzaría... Y ahora de la noche a la mañana les dejan tirados. Indigna mucho después de haberles visto estudiar y esforzarse todo el curso", agregan.

Esta madre agrega, además, que el clima en las aulas se ha tensionado: "No se para de hablar de la huelga, todos los días se menciona. Y eso les genera mucha ansiedad a los chavales".

Nuevo modelo de examen

A todo esto, se suma que este año se estrenan exámenes de acceso a la universidad. A partir de 2026 se aplica un nuevo modelo, por lo que no tienen opiniones ni testimonios de otros estudiantes más mayores.

Otro pequeño obstáculo que le toca sortear a estaa generación, por lo que los padres describen que se ha producido "la tormenta perfecta para que no les salgan bien".

La manera de afrontarlo, además, será desigual. Los privados y concertados no secundan la huelga, por lo que los alumnos -previsiblemente- cuentan con un mes más de preparación antes de los exámenes, que están fijados para los días 2, 3 y 4 de junio.

En el caso de los centros públicos dependerá de cada profesor. Como explican las madres, "algunos profesores harán huelga, salvo el día que tengan examen con los alumnos".

De esta forma, la reivindicación de los profesores no repercutirá sobre los estudiantes de 2º de Bachillerato. Pero no en todos los casos, ya que aseguran que otros docentes "dicen directamente que no harán los exámenes".

Así, resaltan que "quienes van a pagar" la huelga indefinida "son las personas más inocentes y vulnerables": "Se juegan el futuro por unas décimas", lamentan.

Recuerdan, así, que en el caso de las carreras de ciencias, los alumnos de la escuela pública no solo compiten con otros de la privada. También lo hacen con estudiantes de otras comunidades autónomas que buscan plaza universitaria en territorio vecino.

Por último, Irene lamenta la "poca información que los centros están ofreciendo a las familias". "A mí todavía no me han llamado para informarme de todo esto ni han convocado una reunión a los padres para nada. Nada. Tenemos que saberlo por los medios".

"Ellos mismos están deteriorando la escuela pública porque están jugando con los alumnos", señala tras manifestar que la huelga es "injusta" porque van a aflorar la diferencia de clases. "Yo puedo pagarle clases particulares a mi hijo, pero habrá otros que no puedan".

Su enfado es mayúsculo. Por ello advierte que "estos profesores van a pasar a la historia por ser los que dejaron en la estacada a miles de estudiantes, la generación de la pandemia".

Servicios mínimos

Mientras tanto, la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades sigue negociando con los sindicatos para frenar el paro indefinido o, en su defecto, minimizar el impacto en la medida de lo posible en los alumnos de 2º de Bachillerato.

Por ello, este lunes envió a los representantes sindicales su propuesta de servicios mínimos. Esta planteaba como obligatorio que los profesores de este curso cumplieran su horario completo para garantizar el acceso a la selectividad.

El secretario autonómico de Educación, Daniel McEvoy, advirtió que "una alteración de las evaluaciones finales en este curso podría limitar de forma irreparable la igualdad de oportunidades del alumnado".

Entre los sindicatos, STEPV consideró que Conselleria había propuesto unos servicios mínimos "abusivos" para segundo de Bachillerato, ya que "pretenden obligar a todo el profesorado que esté de servicios mínimos toda la huelga indefinida".

Apenas 24 horas después, la Conselleria lanzó una contrapropuesta en la que preveía que los profesores de 2º de Bachillerato solo tuvieran que acudir a la evaluación de los alumnos, para garantizar así el acceso a la Evaluación para el Acceso a la Universidad, pero estuvieran exentos de impartir clase el resto del curso.

Tras la reunión, los sindicatos rechazaron la oferta. Y la valoraron como "un intento de rebajar" el paro indefinido, por lo que exigieron que este jueves, cuando está prevista reunión de la Mesa Sectorial de Educación para abordar la burocracia en los centros, el departamento dirigido por Mari Carmen Ortí comience a negociar sus reivindicaciones.

Entre ellas, el aumento de sueldos, la mejora de las infraestructuras, así como la bajada de ratios.