El concejal Carlos Mundina junto a los autores del proyecto. EE
Catalá extiende su plan de infraestructuras críticas a la energía: realiza junto a la UPV y Emivasa un primer estudio
La línea de investigación busca analizar el uso de las redes de distribución de agua de baja presión como fuente de energía en la ciudad.
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El Ayuntamiento de Valencia ya ha dado el primer paso para extender al ámbito energético su Plan de Infraestructuras Críticas 2026-2031, que busca que la ciudad pueda autoabastecerse de aguapotable en situaciones de emergencia como la dana del pasado 29 de octubre de 2024.
El grupo ITACA de la Universidad Politécnica de Valencia, junto con Emivasa, está desarrollando una línea de investigación para analizar el uso de las redes de distribución de agua de baja presión como fuente de energía térmica en edificios de la ciudad.
El proyecto, que cuenta con la financiación de la Agencia Valenciana de la Innovación (AVI), analiza la viabilidad de aprovechar la energía térmica contenida en el agua que circula por la red urbana para su integración en sistemas de bombas de calor en edificios públicos y privados.
El concejal del Ciclo Integral del Agua, Carlos Mundina, ha visitado las instalaciones donde se desarrolla esta línea de trabajo para conocer de primera mano los avances del proyecto y las soluciones tecnológicas que se están evaluando junto con los responsables directos del proyecto AIGUATERM como es Javier Urchueguia del grupo ITACA y otros miembros del equipo.
El objetivo es evaluar cómo esta infraestructura existente puede contribuir a mejorar la eficiencia energética en la ciudad, reduciendo el consumo asociado a calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria, que representa una parte significativa de la demanda energética de los inmuebles.
La iniciativa se centra en el estudio técnico, energético e hidráulico de esta solución, sin necesidad de desarrollar grandes infraestructuras adicionales, mediante la optimización de redes ya operativas.
Asimismo, el proyecto contempla la identificación de emplazamientos estratégicos en València donde esta tecnología podría aplicarse con mayor impacto. Entre ellos se analizan edificios municipales, centros educativos e instalaciones deportivas con alta demanda energética.
El objetivo es priorizar aquellos casos en los que la implementación de este sistema permita obtener mayores beneficios en términos de ahorro energético y reducción de emisiones.
Tanques y tuberías agua presión. EE
Este trabajo convierte a Valencia en un entorno de innovación aplicada, en el que se testan soluciones de eficiencia energética en condiciones reales dentro del tejido urbano.
La colaboración entre las entidades implicadas permite avanzar en el desarrollo de modelos energéticos más eficientes y sostenibles, basados en la optimización de infraestructuras urbanas ya existentes y alineados con los objetivos de transición energética y descarbonización.
El Plan del consistorio
Conviene apuntar que la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, anunció en el Debate del Estado de la Ciudad su intención de poner en marcha después de la dana un Plan de Infraestructuras Críticas para el periodo 2026-2031.
El proyecto en cuestión, para el que el Ayuntamiento invertirá 120 millones de euros, busca que la capital del Turia pueda autoabastecerse de aguapotable en situaciones de emergencia como la dana.
El proyecto se basará principalmente en la construcción de cuatro pozos y plantas potabilizadoras para asegurar que, ante situaciones catastróficas como el apagón o la dana, Valencia pueda tener garantizado el suministro de agua potable durante al menos durante 48 horas, o más.
Actualmente, según Catalá, estarían garantizadas solo las primeras 24 horas. Pero el objetivo es duplicarlo y, a partir de ahí, potabilizar a través de las plantas.
Estas se construirían en Pío Baroja, Malilla, Tres Cruces y Ronda Nord. La primera, para que esté lista en el segundo trimestre de 2027 y con una capacidad de producción de 150 litros por segundo. Y los tres últimos, sin fecha de finalización, producirán 200 litros por segundo.
Una capacidad que en la pasada dana hubiera evitado que Valencia tuviera que reducir la presión de agua nocturna para garantizar el suministro a los pueblos afectados de la zona cero.
Junto a este anuncio, la primera edil también advirtió que su intención era extenderlo también al ámbito energético para lograr que Valencia pueda ser una ciudad más sostenible y autosuficiente.
"Ahora vamos a por la energía", subrayó la alcaldesa tras agregar que, con todo ello, la intención es hacer una "ciudad para ser más resiliente ante fenómenos climáticos extremos".