Cinco mujeres aseguran el agua de València este 8M: el trabajo invisible que nunca se detiene

Cinco mujeres aseguran el agua de València este 8M: el trabajo invisible que nunca se detiene

Valencia

Cinco mujeres aseguran el agua de València este 8M: el trabajo invisible que nunca se detiene

En la última década, Global Omnium ha duplicado el número de contratos a mujeres y actualmente ellas representan el 31% de la plantilla, con 500 ocupando puestos directivos.

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Garantizar que no falte agua ni un solo día del año significa mantener activo un servicio esencial incluso en jornadas festivas como el 8 de marzo.

En València, esa responsabilidad recaerá este domingo sobre cinco mujeres que seguirán trabajando “al pie del cañón” para asegurar el funcionamiento del sistema de abastecimiento urbano, tal y como lo recoge esta crónica de Efe.

En el Día Internacional de la Mujer, estas cinco profesionales de Global Omnium encarnan el peso que el talento femenino ha ido ganando dentro de la empresa.

Como sucede el resto del año, su labor será velar por el rendimiento de la red, atender incidencias y coordinar las posibles reparaciones para que la distribución del agua no se interrumpa.

“El trabajo en el mundo del agua requiere una dedicación de 24 horas los 365 días del año.

Por eso mantenemos un servicio de guardias los fines de semana capaz de responder con rapidez ante cualquier imprevisto”, explica a EFE Ángela Alcaide, ingeniera técnica de obras públicas con más de doce años de experiencia en la compañía.

Responsable de Sectorización y Red de Baja Presión en València, Alcaide se ocupa de controlar en tiempo real las pérdidas hídricas.

“Tenemos la ciudad sectorizada al cien por cien y eso nos permite saber, incluso en festivos o fines de semana, qué zonas concentran más o menos actividad”, comenta.

Más mujeres en los equipos técnicos

Las cinco trabajadoras coinciden en que la presencia femenina ha crecido de forma notable. En la última década, Global Omnium ha duplicado el número de contratos a mujeres y actualmente ellas representan el 31% de la plantilla, con 500 ocupando puestos directivos.

María Ángeles de Pedro, con 18 años de trayectoria, recuerda que “cuando empecé la mayoría eran hombres; en mi departamento solo éramos dos chicas y ahora somos la mitad”.

Desde hace dos años trabaja en el departamento de “Ciclos”, donde coordina averías e incidencias para priorizar las urgencias y organizar los equipos de reparación, además de gestionar agua y saneamiento en Valencia y su área metropolitana.

Aunque cada una tiene un área concreta, el trabajo diario es claramente interdependiente. Patricia Urban, ingeniera agrónoma y la más veterana (cumplirá 20 años en Global Omnium), lo resume así: “Nosotras llevamos la distribución, pero si hay una rotura, entra el departamento de Infraestructuras, y si ocurre algo en la ciudad, lo gestiona el equipo de Ángela”.

Urban, desde la sala de control de Vara de Quart, explica que desde allí se detectan grandes incidencias y se gestiona el movimiento de tuberías de gran calibre mediante guardias semanales y disponibilidad 24 horas.

Durante las Fallas, añade, se nota la presión: “La noche de la cremà o en Nochevieja baja la presión y aumenta el caudal; la ciudad respira diferente y el agua también”.

Conciliación y referentes femeninos

Aunque los equipos técnicos continúan siendo campos con mayoría masculina, las trabajadoras defienden que hay espacio y apoyo para que se incorporen más “mujeres del agua”.

Yolanda Pérez, con 19 años en la empresa, trabaja en el área de Mantenimiento Preventivo y Correctivo de la red de agua alta, un entorno muy ligado al trabajo de campo. “Siempre he tenido facilidades para conciliar y una enorme colaboración de mis compañeros”, destaca.

La incorporación más reciente es la de María Isabel Gil, que lleva menos de un año en el Centro de Control de Operaciones. Desde allí se reciben las llamadas ciudadanas y se derivan los avisos a los distintos departamentos.

“Yo he llegado con el cambio ya consolidado; ahora somos cinco mujeres y solo dos hombres”, comenta. Madre de dos hijos de 13 y 8 años, valora la flexibilidad que le ofrecen los turnos rotatorios. “Trabajamos de mañana o de tarde y, cada cinco semanas, hacemos un fin de semana de 8 a 20 horas, después viene una semana de descanso. Es más llevadero de lo que parece”.

En las paredes de la oficina abundan los carteles con mensajes como Las guardianas del agua. “Lo mejor”, subraya De Pedro, “es que dentro de la empresa ya no es solo un eslogan: el cambio es real y quienes llevamos años aquí lo hemos vivido”.