Antía Pinal, ganadora de La Voz 2025

Antía Pinal, ganadora de La Voz 2025 Treintayseis

Música

Antía Pinal, de cantar en la calle Príncipe de Vigo a ganar La Voz 2025: "Vivo en estado de shock"

Esta joven viguesa de 20 años ganó este pasado 19 de diciembre la edición 2025 de La Voz, en la que compartió escenario con artistas de la talla de Pablo López

Podría interesarte: ¡Adiós, 2025! Repaso a las noticias más importantes del año en Vigo

Publicada

De cantar en las calles de Vigo y A Coruña a reinar sobre uno de los escenarios más importantes de la televisión. Esta es la historia de Antía Pinal, la viguesa que se proclamó el pasado 19 de noviembre ganadora de La Voz 2025, el concurso de talentos de Antena 3, con tan sólo 20 años de edad.

Estudiante de arquitectura en A Coruña, nunca soñó con tener éxito en la música. "Mi relación con la música fue ese sueño, de tener la música como hobby pero no pensar que me voy a dedicar a ello", explica la joven a Treintayseis a través de una llamada telefónica.

"Todo es una farsa que creé en mi mente de pequeña", recuerda Antía, que comenzó a subir covers de sus canciones favoritas a Instagram. Se compró una guitarra, más tarde un piano, y comenzó a tocar hasta el primer día que se atrevió a cantar en la calle. "Me compré un equipo súper caro, a lo mejor era la mitad del sueldo de todo el verano", señala.

Antía sabía que tenía un timbre bonito, pero salir a tocar a la calle fue el punto de inflexión para llegar a La Voz. "Si no hubiese ido a cantar a la calle, yo no hubiera ganado", asegura la joven, que comenzó a presentarse a diferentes castings de concursos de talentos hasta que logró pisar el escenario de Antena 3 e impresionar a Mika, Malú, Pablo López y Sebastián Yatra.

Tras las convencionales entrevistas al acabar el concurso, Antía llegó el martes 23 de diciembre a Vigo. "Ya con ganas, porque todo el mundo estaba compartiendo estos días con sus familias y yo no había llegado a la mía", afirma la joven, que ahora tiene que ponerse al día de nuevo con su carrera tras aprovechar "a tope la experiencia".

¿Cómo te sientes tras ganar La Voz?

Lo vivo como en estado de shock constante. No sé si emocionarme, si gritar. Parece como que no me está pasando, es como súper random. Aparte, mi situación, que llegué a la final con unos grandes amigos que hice allí entonces era aún más locura. Sentía que me estaban grabando las típicas bromas de Inocente, Inocente.

¿Cómo fue la experiencia?

Me lo tomé como 'venga, ahora van a decir que me voy a mi casa'. Entonces, me decían que seguía y yo: 'bueno, esto es flipante ¿Cómo que sí?'. Para mí lo más importante era si la actuación la había hecho bien, o por lo menos si la había disfrutado. En la final dije: 'ya no importa si sale bien o mal, lo que importa es vivirla'.

¿Sentiste presión?

En la final fue donde peor lo pasé, porque cada vez iba quedando menos gente.Oyana me ayudó mucho, me decía: 'Antía, parece mentira que ahora en la final te vengas abajo cuando siempre estás pensando bien'. Aparte, yo soy muy nueva en todo esto. Todo el mundo sabía hacer armonía, entonar súper bien y yo decía: 'Se me da fatal todo esto'. Pero la última tarde me vine arriba y, luego, gocé bastante la gala.

¿Cómo te enfrentaste a la presencia de las cámaras?

Tema cámaras, la verdad, a mi siempre me ha gustado. Lo que sí me daba miedo eran las entrevistas, que tienen que estar como bonitas, decir frases cortas y a mi se me da fatal porque me pongo súper nerviosa. Pero me sorprendió, al final me dijeron que se me da bastante bien. Ya tengo una nueva habilidad (ríe).

¿Te han afectado en algún momento los comentarios en redes?

Claro que te afecta. Yo hago música y a lo mejor hay alguien que dice 'no me gusta lo que haces'. Eso vale, pero luego hay gente que dice 'no sabe respirar, está desafinando, está fatal que lo vote el público porque eso lo votan sus amigos. Y yo, que no tengo ni una amiga, que estoy sola en mi vida, para una vez que tengo apoyo... Pero bueno, yo me quedo con el lado positivo.

En La Voz sí que pudiste hacer amigos y ahora tienes una casa en cada punto de España

Sí, eso fue lo mejor de todo. Es una pasada. A mí también me cuesta mucho conectar con la gente y he conocido personas que me han devuelto la esperanza. Al final cada amigo te da una cosa: uno te da más casa, otro te hace reír, otra te entiende más, otra tiene el mismo estilo de música que tú y conectáis muy bien. Encima mola porque si te quieres ir de vacaciones, dices 'ay, pues tengo casa'.

¿Qué has aprendido de La Voz?

Al final he aprendido de todo menos de cantar (ríe). He aprendido a hacer entrevistas, a sacar una canción en poco tiempo. Armonías, que yo no tenía ni idea. Pero de mejorar nada, cero, porque allí ibas, cantabas, y ya está.

Tuviste la suerte de tener dos coaches, Sebastián Yatra y Pablo López, ¿cómo fue el trato con ellos?

Nada, tampoco hubo mucho. Cuando estaba la cámara delante. Sí es verdad que con Pablo, para ensayar una canción, quiso ensayar más con nosotras fuera de las horas estipuladas. Tenemos un audio con él cantando y es como super lolazo, pero no estábamos con ellos.

¿Qué es lo que más te impresionó de La Voz?

Buah, lo del equipo. La gente siempre sale allí y dice 'un aplauso para el equipo', y es que literal. Es tan guay: la gente de maquillaje, de redacción, de cámaras, de sonido. Todos tan agradables, tan divertidos, que te lo pasas tan bien que estabas con gusto allí.

De Príncipe a televisión nacional

¿Cuándo empezaste a enamorarte de la música y a cantar?

Mi relación con la música fue siempre como ese sueño de 'ay, me gusta como hobby, no me voy a dedicar a ello'. Siempre me gustó, pero nunca fui a clase de canto, nunca toqué un instrumento. Pero a los 14 empecé a subir covers a Instagram, siempre me llamó lo de youtuber. Y luego compré una guitarra, después el piano y ahí empecé a cantar en la calle.

Me compré un equipo súper caro. Había trabajado y era la mitad del sueldo de todo el verano. Me salió súper bien, pero súper arriesgado. Confíe en mi voz, siempre supe que tenía un timbre bonito. Si no hubiese ido a cantar a la calle no hubiese ganado La Voz, ni de broma.

Comenzaste cantando en la calle, ¿cómo fue la primera vez?

Súper vergüenza, porque vas ahí y piensas que todo el mundo te está mirando. Luego, dices: '¿Antía, tú alguna vez te has fijado en alguien que esté colocando el equipo de música?'. Entonces, la primera vez me dio un poco de palo, pero luego me decía: 'Nadie me está mirando, nadie me está mirando'.

¿Seguirás cantando en la calle?

Le he preguntado a la discográfica y me han dicho que sí. A mi me encanta. Además, la gente se para y me dice 'me has alegrado la mañana'. Al final, cuando me gusta cantar es cuando están las calles casi vacías, se escucha solo tu voz y las cuatro personas que hay te escuchan.

¿Cuáles son tus próximos pasos? ¿Tratarás de compaginar tu carrera musical con tus estudios de arquitectura?

Ahora estamos con la discográfica, así que un poco lo que me vayan diciendo. Soy una persona que disfruta del día a día, que no tiene grandes aspiraciones. Entonces, en el tema de la música lo que me gusta es cantar y ese momento de directo, ni crearla ni nada. Además, me gustan las cosas pequeñitas, no me gustan los conciertos de grupos grandes, soy de una salita pequeñita.

Y sí. No voy a hacer tres años de arquitectura para nada. Ahora la acabo. No sé si me tiraré más tiempo, porque no sé cómo va a ser el tema de hacer estas nuevas cosas.