David Varona, responsable de la bocatería Lareca.
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La bocatería más viguesa de Churruca: "Vivimos de los autóctonos. Aquí surgen pandillas y amores"
Se bautizó en honor al vocablo que usamos en la ciudad olívica para decir que tenemos hambre y está a punto de cumplir 30 años de vida "gracias a los parroquianos". Frente a las franquicias, es de los pocos lugares con esencia propia que quedan en Vigo
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Frente al turismo, el desembarco de franquicias, o las millas de la Hamburguesa, Churruca sigue siendo uno de los enclaves con más esencia viguesa. Muchos locales resisten ante todo lo anterior y también ante los recelos que siempre despierta una zona de ocio alternativa -en los dos sentidos del término-.
En una ciudad como Vigo, amante de los bocados, las empanadillas y las croquetas, no parece casualidad que, precisamente, uno de los locales con más solera sea una bocatería. Tampoco que se llame "Lareca", palabra más viguesa que los caballos de Plaza de España.
Y es que para matar el hambre, o la "lareca", un bocadillo siempre "cunde". Y si no que se lo digan a los vigueses que, desde hace 30 años y antes de seguir la fiesta, retirarse o irse a un concierto en la zona; se piden uno de calamares o de jamón asado en este local de Churruca.
Bocatas por la ventana
El Lareca fue en sus inicios, un pequeño pasillo con una barra y una ventana desde la que se despachaban los bocadillos. "El local era de una señora del barrio de toda la vida. A los tres años de abrir se hizo una reforma y se amplió", remarca David, el gerente actual. "Al principio había como espacio para unos 16 clientes dentro, con tres mesitas. De noche se atendía directamente por la ventana", añade.
Eran otros tiempos y el Lareca, que surgió ante la escasez de bocaterías en la zona, vendía bocadillos hasta las seis de la mañana. Hoy por hoy el horario de bocateo se redujo hasta las 01:30 horas de la mañana.
Precisamente, el Lareca conserva su esencia de vivienda antigua de zona histórica, con una lareira e, incluso, una toma de agua que, lejos de suprimirse, se convirtió en una fuente para que los clientes puedan beber.
Pandemia
En todo este tiempo, uno de los momentos más críticos para el local coincidió con la pandemia del Covid. "Reabrimos hasta cuatro veces e intentamos ajustar horarios. Pero no nos compensaba abrir por el día por muchos motivos, no era nuestra manera de trabajar", reconoce David. "Redujimos la carta y quitamos las hamburguesas también durante la pandemia. Ya estaba la milla de oro de Rosalía de Castro entonces nos quedamos solo con los bocatas y raciones para diferenciarnos un poco", anota.
Precisamente, el hostelero reconoce que, ante la llegada de las franquicias, en su caso, seguir adelante, es obra y gracia de "los parroquianos", es decir, gente de Vigo. "Vivimos todo el año de los autóctonos, de los de aquí. De hecho, las generaciones se van renovando y eso mola. Yo tengo gente que viene todas las semanas y todos los meses. Influye mucho que es la zona de marcha y, cuantos más eventos, pues más se nota esa afluencia", remarca el gerente del Lareca. "Nosotros el turismo no lo notamos", añade.
Detalles del Lareca, en Vigo.
Todo lo anterior redunda en un ambiente nocturno "pero muy familiar", dice David: "Aquí la gente se conoce, va haciendo pandilla y surgen amistades y amores", asegura. "En el local se formaron parejas que hoy están casadas, ¡surrealista!", añade entre risas.
Otro de los puntos clave del Lareca es su buen ambiente y la convivencia entre todos los perfiles: "El ambiente es guay porque todo el mundo se respeta. Hay punkis, rockeros, pijos, cayetanos... ¡Abierto a todo!", dice David.
Sobre la posibilidad de "franquiciarse", el hostelero es tajante: "Es mi local, me da para vivir y prefiero seguir así", asegura, aunque lamenta el hecho de que Churruca esté estigmatizada, destacando lo particular de que se trate de una zona "underground, pero pija": "No se nos deja hacer prácticamente nada, cuando luego ves en otros lugares en Fin de Año se sacan las barras a la calle", remarca David.
Con todo, seguro que el Lareca seguirá muchos años fiel a las noches viguesas.