Así nació la gallega DisCamino: inspirada por Coca-Cola y con un deseo lanzado en el Obradoiro.
Así nació la gallega DisCamino: inspirada por Coca-Cola y con un deseo lanzado en el Obradoiro
En 2009, Gerardo Fernández, un chico sordociego de Vigo, completó el Camino de Santiago con Javier Pitillas en una bicicleta adaptada y pidió no ser el único en disfrutar de la experiencia. Hoy son más de 850 personas con alguna discapacidad las que han disfrutado de esta y otras experiencias ciclistas
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Una cabalgata de Navidad hizo que a Javier Pitillas, sargento de la Policía Local de Vigo, se le encendiese la bombilla necesaria para resolver un problema; más que un problema, un reto, que era cumplir el sueño de Gerardo de poder volver a andar en bicicleta. Era el germen de la asociación gallega DisCamino.
Gerardo Fernández padecía sordoceguera y envejecimiento prematuro a causa de la rubeola que sufrió su madre durante el embarazo. De pequeño, disfrutaba andando en bici, pero la progresión de la enfermedad hizo que su campo de visión se fuese cerrando; tras chocarse contra un muro, su padre decidió tirar la bicicleta a un contenedor.
Javier y Gerardo se conocieron practicando atletismo; el primero fue contratado por la ONCE en la provincia de Pontevedra para entrenar a personas con discapacidad y este fue su primer alumno; tras dos años, el programa se cerró, pero quedó la amistad entre ambos. Y Gerardo le seguía repitiendo que lo que quería era volver a andar en bicicleta.
Lo intentaron gracias a las bicicletas tándem que les prestó la ONCE, pero la falta de equilibrio de Gerardo les hacía perder el del vehículo y, tras varios golpes, decidieron cancelar la experiencia.
La inspiración
Fue en esa cabalgata cuando Pitillas vio pasar un cuadriciclo de Coca-Cola. "Ahí se me encendió la bombilla, me di cuenta de que había otro tipo de aparatos grandes para poder pedalear dos adultos", le explica a Treintayseis.
Acudió a la sede de Coca-Cola en Vigo y allí María Troncoso, responsable de Comunicación, Asuntos Públicos y Sostenibilidad, les dejó el cuadriciclo para probarlo. "Era un mamotreto horrible que pesaba más de 100 kilos y no era apto para practicar deporte", incide Pitillas, que añade que, a pesar de que no era lo que buscaban, "la bombilla estaba encendida".
"Mucha gente no sabe que si DisCamino existe es gracias a Coca-Cola", reflexiona el Policía Local vigués jubilado, ya que abrió una vía para la búsqueda de un tipo de vehículo que le permitiese pedalear y conducir y que Gerardo le pudiese acompañar en el viaje.
El deseo
La búsqueda se extendió a Internet: necesitaban no un tándem, sino un triciclo que permitiese ser pilotado desde atrás para poder comunicarse con Gerardo. Lograron localizar un modelo que un conocido que vivía en Dinamarca testó previamente, ya que allí había una filial de la empresa, y les confirmó que era lo que necesitaban.
"Costaba 6.000 euros, así que empezamos con las gestiones para conseguir el dinero, porque en esa época no existía DisCamino", avanza Pitillas. Fue su hermana la que consiguió el contacto de un emigrante gallego en Venezuela que les aportó el dinero necesario; lo que el vigués descubrió dos años después es que aquel "emigrante" era, en realidad, su propia hermana, que les había proporcionado el montante económico.
Con ese primer triciclo, Javier y Gerardo hicieron el Camino de Santiago. Era el año 2009; al llegar al Obradoiro, Gerardo le pidió que esa experiencia que él había vivido pudiese también llegar a otras personas con discapacidad.
Adiós, Gerardo
Así nace DisCamino, que hoy puede presumir de haber realizado 171 Caminos diferentes, con destinos como Roma o Fátima, y que hoy cuenta con 70 vehículos adaptados para realizar los viajes, con alrededor de 180 pilotos de Vigo y alrededores y más de 850 personas que han podido disfrutar de lo mismo que disfrutó Gerardo. "Nadie pensó hasta dónde podía llegar ni lo que iba a significar", celebra Pitillas.
Gerardo falleció en noviembre del año pasado a los 47 años: "Fue muy triste, pero también supuso una tranquilidad, porque llevaba 4 años ya muy malito, y el último año intentamos llevarlo a todos lados porque intuíamos que eran sus últimas oportunidades".
Fue un martes, días después de viajar a Madrid donde acudió con DisCamino para participar en una charla. "Se fue sin sufrir, pacíficamente", añade Pitillas. Este año recibió el reconocimiento de Vigués Distinguido a título póstumo.
Una nueva aventura
A ese mapa que comenzó a dibujarse en 2009 con Gerardo, hoy se le une un trayecto más: el Camino Francés desde Navarra, que arrancó este martes.
Nueva ruta y nueva modalidad, ya que contarán con más de un piloto que no sólo llegará desde Galicia, sino que se unirán participantes de las sedes de ASPACE, la Confederación Española de Federaciones y Asociaciones de Atención a las Personas con Parálisis Cerebral y Afines, de las ciudades del norte por las que pasa.
Seis participantes, con el debut de Manuel y José María, además de Yoli, de Aspace Navarra, que se encarga de la primera etapa; Lucía, de Aspace Logroño, que cubre la segunda; y Laura, de la asociación en Burgos, que completará el recorrido.
Además, se ha unido a ellos Manolo, que participó en las actividades que realizaron en Navarra y mostró tanta ilusión que le han premiado con un tramo del Camino en la primera etapa. "Son estas las cosas que hace que DisCamino sea lo que es", presume emotivo Pitillas.
El objetivo es llegar a Santiago el 30 de agosto. Después, las ruedas de DisCamino volverán a rodar como lo han hecho desde 2009, cuando Gerardo lanzó un deseo al cielo del Obradoiro.