Vigo busca familias para acoger niños saharauis este verano: "Cuando vio el mar se quedó extasiado"
Vigo busca familias para acoger niños saharauis este verano: "Cuando vio el mar se quedó extasiado"
El programa "Vacaciones en Paz", que en Galicia desarrolla Solidariedade Galega co Pobo Saharaui, busca una decena de familias para acoger a menores de los campamentos del Sáhara Occidental durante los meses de julio y agosto
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Desde 1991, los veranos gallegos son diferentes. Para cientos de niños saharauis y para las familias que los acogen durante dos meses, julio y agosto, el programa "Vacaciones en Paz" se ha convertido en una experiencia enriquecedora, para los que llegan aquí y para los que hacen de su estancia una suerte de hogar temporal.
En Galicia, este programa de acogida temporal de niños y niñas de entre 8 y 13 años lo desarrolla Solidariedade Galega co Pobo Saharaui, SOGAPS, a petición expresa del Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática, RASD.
El año pasado fueron 300 los que llegaron a Galicia, una cifra que quieren repetir este año, aunque desde la organización matizan que el número de participantes se ha reducido notablemente respecto a los años anteriores a la pandemia.
Vigo es actualmente la ciudad, el municipio gallego que más menores acoge: el verano pasado recibió a 70. Para esta nueva edición, SOGAPS necesita todavía alrededor de una decena de familias más en la ciudad.
"Es incluso más bonito para nosotros que para ellos"
Vigo busca familias para acoger niños saharauis este verano: "Cuando vio el mar se quedó extasiado"
"Cuando vio el mar se quedó como diez minutos parado, mirando. Estaba alucinado, extasiado. No jugaba, no hablaba, solo miraba. Le fascinaban los paisajes, le encantaba estar en la playa y mandar vídeos a su familia", recuerda Carmen Puga sobre una de los primeros niños que acogió.
Llegó hasta este programa de una manera natural, siguiendo una cadena familiar de acogidas que empezó años atrás; antes que ella ya habían acogido niños y niñas saharauis sus hermanas, y después se sumaron también su hija y otros miembros de la familia.
"La primera fue mi hermana; después otra hermana trajo a otro niño y más tarde empezamos mi hija y yo. Primero acogimos a una niña y después también vino su hermano"; eran Dahba y Mohamed Salem, con los que compartieron cinco veranos. De ella, recuerda que se pasó los primeros días llorando, al pensar que iría a la misma familia que su prima, mientras que Mohamed Salem fue el que quedó extasiado con el mar.
Este año, sin embargo, los niños que han formado parte de su familia durante cuatro estancias no vendrán a Vigo. "Nos dijeron esta misma semana que no quieren venir. Dentro de lo que cabe, es una buena noticia, porque significa que están contentos allí, con su familia y con otros niños", explica sobre la nueva situación de los menores, que viven ahora en Tinduf, en Argelia.
"Es una satisfacción increíble, yo creo que a veces es incluso más bonito para nosotros que para ellos"
Carmen Puga, madre de acogida del programa "Veranos en Paz"
"Tiene su bicicleta y triunfa con ella. Anda por allí recorriendo Tinduf", dice lacónica sobre el mayor, para añadir que "allí tiene muchos niños con los que jugar, ahora aquí estaban más solos". Eso sí, Carmen cree que no recuerda lo que es pasar un verano allí, "con el calor que hace".
Para ella, lo más impactante es ver cómo estos menores valoran cosas que aquí se consideran "normales": una cama grande, una habitación, una nevera, un plato de comida variada o el espacio dentro de una casa. "Mandaba vídeos a su familia enseñando lo grande que era la cama, el espacio que tenía en la habitación… Son cosas que para nosotros son normales, pero que no lo son en todas partes", razona.
Esas videollamadas ahora son también con destino Vigo, en las que les enseñan dónde viven: "No es una casa como las nuestras, claro, pero ya tienen su espacio. Aun así, quienes viven en los campamentos siguen viviendo con muy poco".
La barrera idiomática se solventa con facilidad, ya que "aprenden volando" y "en muy poco tiempo se comunican perfectamente". "Es una satisfacción increíble, yo creo que a veces es incluso más bonito para nosotros que para ellos", sentencia.
"Son niños muy agradecidos, cada uno con su carácter, pero vienen muy educados, con muchísimo respeto hacia los mayores", incide sobre ellos, con los que "aprendes un montón". "Es algo muy bonito, que no se puede explicar del todo hasta que lo vives", reitera sobre una experiencia que amplía la familia de los que están y de los que llegan: "Dahba me mandó un mensaje por el día de la madre, 'Feliz día de la madre acogedora', es una familiaridad para toda la vida".
"Una experiencia inolvidable y gratificante para ambas partes"
Vigo busca familias para acoger niños saharauis este verano: "Cuando vio el mar se quedó extasiado"
En su caso, Heidi Fermín acogió el verano pasado por primera vez, después de conocer el programa tras una charla en el centro de Primaria en el que es profesora. Había sido voluntaria en ONG durante años, aunque había dejado esta faceta más apartada tras nacer sus dos hijos.
"Se lo planteé primero a mi pareja, le convencí y dijimos: vamos a intentarlo. Luego hablé con mis hijos, porque para mí era una parte muy importante. Tenían que saber que iba a cambiar la vida familiar: compartir los abuelos, el espacio, las rutinas…", explica. Los menores de la casa, de 7 y 10 años, no dudaron: "Estaban encantados".
Finalmente, el verano pasado llegó una niña, Hannan, a la que al principio le dieron espacio, para "no invadir su intimidad" al entender que "era mucho cambio de golpe". Tímida en los inicios, la convivencia con otros niños y el ritmo del verano ayudaron a que poco a poco se fuese soltando. "El último mes ya la animábamos a hablar un poco más en español", incide.
De hecho, el idioma nunca fue una barrera, aunque para "cosas importantes", como explicarle lo que le iban a hacer en el dentista, usaban el traductor. "Es una niña muy amable y muy educada; a veces incluso tenías que forzarla a actuar como una niña: si quieres más comida, cógela, no pasa nada", dice Heidi entre risas recordando cómo la animaban a actuar con la espontaneidad propia de una niña.
"Te remueve algo por dentro. Incluso cuando vas a tirar un poco de comida, ves su situación y te preguntas qué pasaría si ella pudiera tener esto"
Heidi Fermín, madre de acogida del programa "Veranos en Paz"
Si bien el mar y la arena "le trajeron recuerdos tristes", lo que más le impresionó fue un centro comercial: la cantidad de estímulos, las escaleras y las rampas mecánicas. "Al principio iba pegada a mí", recuerda Heidi, que también resalta cómo le llamaban la atención cosas como ver a dos chicos besarse, los tatuajes de su madre de acogida o los pendientes de su pareja. "Eran situaciones nuevas para ella", explica.
Pero Hannan "se adaptó a todo" durante esas vacaciones: "Fue al camping, a la piscina, a la playa… Hizo lo mismo que hacían mis hijos". También estuvo en el pueblo familiar, donde vivió otro momento "duro", con los incendios que asolaron Galicia el verano pasado; la impresión que le causó hizo que sólo pudiese disfrutar del primer día de las fiestas del pueblo. Semanas después fueron a ver la zona quemada, y Heidi recuerda que aquello entristeció mucho a la niña.
La familia repetirá este verano, de nuevo con Hannan; también se plantearon acoger a su hermana, pero la logística que supone por la necesidad de más espacio les ha complicado esta primera intención.
“Es una experiencia inolvidable y gratificante para ambas partes”, resume Heidi. "Te remueve algo por dentro. Incluso cuando vas a tirar un poco de comida, te paras y piensas: voy a intentar no hacerlo. Ves su situación y te preguntas qué pasaría si ella pudiera tener esto", reconoce.
Vacaciones en Paz
El programa "Vacaciones en Paz" se puso en marcha por primera vez en Galicia en 1990, cuando llegaron 25 niños para participar en campamentos. A partir del año siguiente, se adoptó la fórmula de familias de acogida, que con el tiempo se ha consolidado como una experiencia profundamente transformadora tanto para los menores como para las familias que los reciben.
Los niños y niñas que participan en el programa tienen edades comprendidas entre los 8 y los 13 años y lo habitual es que repitan cada verano con la misma familia de acogida. Proceden de los campamentos de refugiados saharauis en Argelia, donde miles de familias viven desde hace décadas.
En noviembre pasado se cumplieron 50 años de la invasión marroquí del Sáhara Occidental, que obligó a mujeres, niños y personas mayores a huir hacia territorio argelino, donde levantaron los campamentos en los que siguen residiendo hoy.
Los objetivos del programa son muy concretos: permitir que los menores escapen durante unas semanas de las temperaturas extremas del desierto, que en verano pueden alcanzar los 60 grados; ofrecerles acceso a una alimentación variada; facilitarles una revisión médica completa gracias al convenio con el SERGAS, que les garantiza cobertura sanitaria durante su estancia; y proporcionarles tiempo de descanso, ocio y convivencia.
Pero Vacaciones en Paz tiene también una dimensión de sensibilización. Cada menor que llega a Galicia se convierte, de algún modo, en embajador de la causa saharaui. A través de ellos, las familias de acogida y la sociedad gallega se acercan a una realidad que sigue marcada por el exilio, la espera y la resistencia.
Desde su creación, el programa ha beneficiado en Galicia a 9.380 niños y niñas saharauis.
Las familias interesadas en acoger a estos niños y niñas pueden contactar a través del correo electrónico asociacionsogaps@yahoo.es o en el teléfono 986 26 26 37.