Así es el resurgimiento de este centro comercial de Vigo como punto de reunión para familias
Así es el resurgimiento de este centro comercial de Vigo como punto de reunión para familias
La Plaza Elíptica o Plaza E se inauguró en el año 2000 y, a lo largo de los años, ha caído en desgracia, con cierres y ausencias, para ahora convertirse en el lugar elegido por padres y madres e hijas e hijos para disfrutar de las tardes, tanto después del colegio como en fin de semana
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El 25 de mayo del año 2000, se inauguró por todo lo alto el Centro Comercial Plaza E con un espectáculo de música, sonido y ballet. El acto estuvo presentado por el actor Sergio Pazos y Diana Nogueira y las actuaciones corrieron a cargo de Paco Lodeiro, Carlos Jiménez, Carmen Rey, además de una exhibición de la selección nacional de Gimnasia Rítmica.
Se ponía en marcha un espacio de 40.000 metros cuadrados con dos plantas destinadas al ocio: era el primero en la ciudad con grandes cadenas de restauración y unos cines. El pionero, como gran superficie, había sido el Centro Comercial Camelias, pero la Plaza E llegaba al centro de la ciudad con aires modernos.
Aunque la instalación cogía el nombre de la plaza que se situaba sobre su estructura, la Plaza Elíptica, menos de dos meses después cambió de nombre para tomar el de Francisco Fernández del Riego, presidente de la Real Academia Galega; curiosamente, el proyecto del centro comercial nació en 1993, el mismo año en el que se acordó en el Concello que una plaza llevaría el nombre del intelectual gallego.
Plaza E contaba con 48 locales comerciales y 8 salas de cine. Pórtico, Roberto Verino, Vigor o Cadena Master eran los principales comercios, mientras que en la restauración, situada en la primera planta, la oferta consistía en Foster’s Hollywood, McDonald’s, Pizza Móvil, Pasta & Café y Pans & Company, entre otros.
Caída con la crisis
Al boom inicial le sobrevino la competencia de un nuevo centro comercial, el Gran Vía de Vigo, en 2006, que le "arrebató" varios negocios, la crisis de 2008 y la quiebra de Cinebox, el operador de cine, que a finales de 2009 suspendió sus funciones durante varios meses.
Además, se sumó un largo contencioso que terminó con la anulación de la concesión inicial por parte del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, una sentencia que ratificó el Tribunal Supremo en 2006, y que suponía que el Concello tendría que asumir una indemnización de 25 millones de euros.
Se resolvió, finalmente, en 2011, con la aprobación de una nueva adjudicación a la empresa Prazadouro S.L. para la gestión y explotación del área comercial, que evitaba el pago de esta elevada cantidad.
La última crisis llegó de la mano, de nuevo, de los cines. Durante estos años hubo varios operadores; el último, Galicine, que se despidió el 26 de febrero de 2023. Lo que era un cierre temporal por cambio de operador, se extendió más de tres meses: el 2 de junio de ese mismo año, Vigo recuperó los Tamberlick, y con esa histórica denominación también regresaba el público a la Plaza E.
La recuperación
Primera planta de la Plaza E.
Lo que se convirtió en una travesía por el desierto se ha ido despejando en el último año y medio, aproximadamente. Lejos de echar de menos lo que fue, se convirtió en lo que podía ser. Sin grandes cadenas de restauración, el público del cine le dio una base que se mantuvo con una curiosa oferta.
Además del comercio más pequeño y local, un potente supermercado, la cadena Tedi y un amplio gimnasio, entre otras, el centro comercial se ha convertido en un centro neurálgico para muchas familias; un lugar de reunión con niños y niñas de todas las edades que aprovechan el espacio de la primera planta, donde la cafetería B-52 ofrece una gran terraza interior, con múltiples mesas, y en los laterales del espacio, un par de áreas recreativas con pequeñas atracciones para los más pequeños.
La primera planta, centro de reunión
Ahora, durante las tardes entre semana, esta primera planta se ha convertido en el lugar donde acudir para los alumnos y alumnas de los centros escolares de la zona y sus familias. "Mientras nosotros tomamos algo, ellos pueden estar jugando por aquí, es una zona sin peligro, más allá de que hay unas escaleras mecánicas, pero tenemos mucha visibilidad para ver qué hacen", confiesan un par de parejas a Treintayseis.
"Nosotros venimos siempre en verano después de las extraescolares, porque cuando hace buen tiempo también tienen la plaza arriba para jugar, que también tiene varias cafeterías con terraza", añade otra de las madres presentes. "Ahora en invierno, y con esta lluvia que nos está amargando, al menos salimos de casa, están con otros amigos, corren, se divierten y así respiramos todos", dice un padre entre risas.
Entrada superior de la Plaza E.
Varios de ellos recuerdan el incendio que ocurrió en la cafetería el pasado mes de mayo. Incluso sin un servicio como este, seguían acudiendo: "Comprábamos algo en el súper para merendar, unas cervezas, unos refrescos, y echábamos la tarde", reconocen.
En la Plaza Francisco Fernández del Riego llueve con intensidad. Dentro, la algarabía de decenas de niños estalla contra la cúpula del centro comercial Plaza E, como mejor síntoma de su recuperación.