Pregón del Cristo de la Victoria, en Vigo, a agosto de 2026.

Pregón del Cristo de la Victoria, en Vigo, a agosto de 2026. Celta de Vigo

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Marián Mouriño, pregonera del Cristo de la Victoria: "El Celta, como la fe y la Iglesia, pertenecen a su gente"

Emocionada, hizo suya una frase que un día pronunció su padre: "Sin querer comparar, porque la divinidad es incomparable, no hay vigués que no quiera a su Cristo y no hay vigués que no quiera a su Celta"

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Una emocionada Marián Mouriño fue la encargada de dar el pregón que marcó este sábado el inicio de las fiestas del Cristo de la Victoria. Lo hizo en Castrelos, junto al alcalde de la ciudad, Abel Caballero y representantes políticos de la urbe olívica. También estuvo en la primera fila su padre, el expresidente celeste Carlos Mouriño.

La presidenta del Celta se mostró emocionada en su cometido y mencionó un pregón lleno de sentimiento, fe y celtismo, comenzando con un agradecimiento a la Cofradía del Santísimo Cristo de la Victoria. También al Arzobispo Joan Enric Vivies, al obispo, Antonio José Valín Valdés; a don Luis; al alcalde de Vigo, Abel Caballero, a José Enrique Pereira, y a todos los representantes políticos presentes en el acto. "Gracias por elegirme como pregonera del Cristo, que representa la fe y la devoción de una ciudad que, cada año, se vuelca a tus pies", aseguró.

Haciendo gala de su fe al Cristo de la Victoria, también le agradeció a él "la oportunidad de presidir al Celta y al celtismo, elevándolo más
allá del fútbol, desde su cultura, su música, su lengua como un símbolo de identidad, que proyecta a Galicia por el mundo. Gracias por hacerme entender, que así como la Iglesia representa la fe y devoción de su pueblo, el Celta representa el sentimiento de una comunidad entera que se une alrededor de su escudo, con la cruz de Santiago en el centro, de sus colores, celestes como el Cielo, y de su identidad Celta. El Celta, como la fe y la Iglesia, pertenecen a su gente y los que dirigimos debemos de estar cerca y entenderlo".

Mouriño tuvo palabras de cariño para su ciudad, Vigo, a la que calificó de "valiente, emprendedora y solidaria". Y, para terminar, hizo suya una frase que una vez pronunció su padre: "Sin querer comparar, porque la divinidad es incomparable, no hay vigués que no quiera a su Cristo y no hay vigués que no quiera a su Celta".

La presidenta del Celta también acudirá esta tarde al descendimiento del Cristo y a la emblemática procesión, que se celebrará mañana domingo.