Nuevo hallazgo en el Convento de Santa Clara de Pontevedra: un segundo cerebro saponificado.

Nuevo hallazgo en el Convento de Santa Clara de Pontevedra: un segundo cerebro saponificado. Rafa Estévez

Pontevedra

Nuevo hallazgo en el Convento de Santa Clara de Pontevedra: un segundo cerebro saponificado

Los dos ejemplares, localizados en enterramientos del coro bajo, estarían datados entre los siglos XVI y XIX y serían los primeros casos conocidos de estas características y antigüedad en la Península Ibérica

Información relacionada: Hallan en Pontevedra un cerebro, restos de dos menores y el cadáver de un capellán con zapatos e indumentaria

Publicada

Las excavaciones que la Diputación de Pontevedra desarrolla en el convento de Santa Clara han permitido localizar un segundo cerebro saponificado en uno de los tres enterramientos excavados en el coro bajo.

El hallazgo se suma al descubierto anteriormente en otro cuerpo de la misma zona y ambos estarían datados entre los siglos XVI y XIX, en todo caso antes de la reforma realizada en este espacio en 1915.

Según la Diputación, serían los primeros casos documentados de estas características y antigüedad en la Península Ibérica, donde los cerebros saponificados encontrados hasta ahora corresponden a épocas posteriores.

El nuevo cerebro fue extraído por el equipo arqueológico de A Citania y será trasladado a la Facultad de Geografía e Historia de la Universidade de Santiago de Compostela para su conservación y posterior estudio histológico, que permitirá analizar su composición, estructura y características.

En las tres tumbas completas localizadas en el coro bajo apenas se conservan restos óseos, aunque sí tejidos humanos y textiles.

Más hallazgos

La saponificación cerebral es un fenómeno muy poco habitual a nivel mundial, que puede producirse en determinadas condiciones de humedad debido a la elevada proporción de grasa del cerebro.

El descubrimiento amplía los numerosos hallazgos realizados desde julio en Santa Clara. Entre los más destacados figuran varios enterramientos ante el altar mayor, incluido el de un hombre posiblemente vinculado al clero, de los siglos XVI al XVIII, que conserva los zapatos y una casulla prácticamente íntegra, además de otras tumbas, dos de ellas infantiles.

En el exterior también se ha documentado una estructura que podría remontarse a finales del siglo XIV y ser anterior o contemporánea al inicio de la construcción del convento, mientras que bajo una rampa del claustro apareció otro cadáver, un hallazgo que refuerza la hipótesis de que inicialmente este espacio contó con tres alas.