Juan Luis Vázquez, fundador de Casa Outeiro.
Juan Luis Vázquez: "Nos hemos convertido en la primera bodega del mundo totalmente tokenizada"
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Hay proyectos que nacen para vender un producto. Y hay otros que nacen para recuperar un territorio.
He entrevistado a Juan Luis Vázquez, fundador de Casa Outeiro, uno de los proyectos más ambiciosos —y emocionales— que he visto en mucho tiempo en el rural gallego.
Una casa señorial del siglo XVI abandonada desde los años 80. 30 hectáreas. Viñedo único en Europa. Arquitectura del mejor arquitecto de Galicia. Comunidad de líderes gallegos y tokenización.
Todo con una idea de fondo. Demostrar que también se puede construir algo extraordinario desde el rural.
Casa Outeiro es una apuesta por un territorio. ¿Qué viste en este proyecto para decir "merece la pena"?
La decisión fue 100% emocional en el primer instante. Esa casa marcó la infancia de muchos niños del territorio, abandonada desde los años 80, vivimos algunas aventuras en ese entorno. Mi padre me llevó a verla, tendría unos nueve años. Desde entonces siempre la tuve en mente como aquello a los que los que somos de origen humilde nunca podremos acceder. Pero la vida es caprichosa, hoy mi propósito es recuperarla y con ella todo este territorio. No obstante también hubo una parte racional, una parcela de 30 hectáreas y una casa señorial del siglo XIV y con la situación privilegiada que tiene son activos muy escasos en la Ribeira Sacra.
Estamos hablando de una casa noble del siglo XVI. ¿Qué fue lo más difícil: recuperar el edificio o darle un modelo de negocio viable?
Lo más difícil han sido estos siete años de construir el viñedo y la marca. Vivimos una pandemia que nos cogió en pleno desarrollo inversor, algunos años de estrés hídrico, la crisis de consumo de vino… pero tomamos algunas decisiones adecuadas, tenemos 8 variedades distintas, un viñedo circular y más superficie de uva blanca que de tinta, vamos a por la séptima añada y nuestros vinos están en 8 países con cobertura en algunas de las principales plazas nacionales. A partir de ahí, el proyecto es todo un sueño, incluso crear el modelo de negocio, quise pensar a lo grande, este territorio se lo merece, el rural se lo merece… ¿porqué no? Y ahora viene lo mejor, recuperar la casa junto a Joaquín Torres, el Consejo Fundacional y toda La Comunidad de inversores, que ya ha superado los 230 socios en fase pre list y con casi el 60% de la emisión comprometida.
¿En qué momento pasa de ser "un sueño bonito" a un proyecto empresarial real?
Bueno, esto sucede en otoño de 2019, en el momento en el que escrituramos la compra y hacemos el desembolso del capital. Nuestra capacidad financiera era muy limitada y lo sigue siendo. La compra del terreno, la construcción del viñedo, las instalaciones de la bodega y la aportación de capital para llegar hasta aquí nos ha llevado a tener que ser muy creativos y encontrar estructuras financieras. Bueno de hecho la propia emisión tokenizada es en si misma es una forma de construir el modelo de negocio, esta decisión se ha convertido en uno de los principales activos del proyecto. En definitiva ha sido un proyecto empresarial real y bonito desde el minuto uno.
Ribeira Sacra está de moda, pero no todo vale. ¿Qué diferencia vuestro vino y vuestra experiencia del resto?
Hay cada vez más proyectos y vinos de gran valor en el territorio como Algueira, Dominio do Bibei, Regina Viarum, Diego de Don Bernardino y su Vacamulo, todos tienen autenticidad. Nuestros vinos llevan una mención a la subzona Quiroga-Bibei, lo que significa que la uva procede únicamente de esta parte de la Ribeira Sacra. Incluso en las gamas superiores hacemos mención a parroquias o viñas concretas, siempre dentro de Quiroga. Sin duda es una declaración de intenciones y un sello de origen que a bodegas asentadas en otras zonas de Ribeira Sacra no les interesa potenciar, aunque compren uva aquí. Para nosotros es fundacional, somos de Quiroga. A nivel enoturístico la fórmula es muy distinta, nuestros clientes van a ser en parte nuestros socios, ellos tienen propiedad sobre la Casa, los espacios, el viñedo, las acciones… nuestras instalaciones las habrá diseñado un arquitecto de prestigio, contaremos con un asador de la mano de Gonzaba, un salón de eventos para 250 personas, cuevas y nichos privados, habitaciones, miradores, un bosque de alcornoques en el que pasear o disfrutar de un vino al aire libre…tenemos hasta capilla, Santa Catalina. Pero algo imprescindible que nos diferencia, nuestro propósito. Recuperar un territorio.
¿Qué pesa más en vuestro caso: el vino o la experiencia turística?
En términos de facturación el plan de negocio da un peso al vino del 16% y al enoturismo de un 8%. Si al enoturismo le sumamos el peso de toda la experiencia, el restaurante, los eventos, el hotel o el barco entonces la parte experiencial supone el 84% del negocio. Creo que queda clara la importancia estratégica de la experiencia. Ahora bien, el vino es el vehículo fundamental.
Si alguien viene a Casa Outeiro, ¿qué tiene que sentir que no quiera recomendarlo?
Para que alguien que viene a disfrutar no quiera recomendar las cosas tienen que ir muy mal. Tenemos que transmitirles el propósito del proyecto, la ilusión con la que vivimos lo que estamos haciendo y acompañarlo de producto local, vino y paisaje. Todo ello con una buena dosis de amabilidad y de autenticidad.
Emprender en una ciudad ya es difícil… ¿qué significa hacerlo en un entorno rural de verdad?
Significa tener que buscar clientes o inversores fuera de aquí. Ir a Madrid solo cuando hace falta, no sufrir ningún atasco, no esperar colas, tener el mejor producto siempre a mano, tener tiempo. Emprender en el rural es trabajar con vistas, comprar casa más barata y disfrutar de la naturaleza con solo salir del portal. Emprender en el rural es que tus hijos se críen en un entorno seguro, diseñado para el disfrute. Emprender en el rural significa crear un negocio y disfrutar de la vida al mismo tiempo.
¿Qué obstáculos reales te has encontrado que desde fuera no se ven?
En realidad ninguno y los mismos que pueda encontrarse un empresario en cualquier otro lugar. Si queremos vivir en el rural no podemos pensar que en si mismo eso ya es un obstáculo. Hay zonas rurales, como esta comarca, con un potencial enorme por desbloquear. Es apasionante lo que viene, el territorio está lleno de oportunidades.
¿Qué ventaja tiene emprender en el rural que la gente infravalora?
Todo son ventajas. Tener una vida personal en equilibrio es fundamental para cualquier emprendedor. Vivir aquí me deja tiempo para estar con los míos y conmigo mismo. Puedo viajar en busca de algo cuando quiero y puedo desconectar del mundo cuando me apetece o lo necesito. El ritmo lo marco yo, aquí somos dueños de nuestra vida.
Un proyecto así no es barato. ¿Cómo se financia algo como Casa Outeiro?
Para llegar hasta aquí hemos tenido que invertir más de 3 millones de euros, que hemos aportado desde otras actividades que tenemos. La reconstrucción de la casa y la creación de todo el complejo se financiará a través de una emisión de capital tokenizada de 3,4 millones. Al hacerlo nos hemos convertido en la primera bodega del mundo totalmente tokenizada. Hemos tratado de ser creativos, convertir las necesidades financieras de la reconstrucción en una oportunidad, en un modelo de negocio. Aquí es cuando nace La Comunidad y todo lo demás ya es historia. Seguimos sumando nombres relevantes y todavía nos parece increíble lo que estamos construyendo. Pero se puede. Desde Quiroga.
Hay mucha apuesta de inversores gallegos, ¿sientes más apoyo privado que público?
De las 230 personas que ya forman parte algo más de 100 viven en Galicia. Pero sabemos que parte de los que viven fuera tienen vínculos con Galicia y eso es sin duda un catalizador de la decisión de inversión. Nos hemos convertido en un proyecto útil para que empresarios y empresarias, profesionales y personas que viven fuera de Galicia retornen capital, talento y se vinculen de nuevo a esta tierra. También tenemos gente que simplemente le gusta Galicia y le emociona el proyecto. ¿A quien no le gusta Galicia no? Es maravillosa, Quiroga es maravillosa.