Javier y Merce, de FotoElíptica.

Javier y Merce, de FotoElíptica. P.P.F.

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FotoElíptica, 20 años revelando momentos en Vigo: "Nunca cogimos vacaciones"

Javier y Merce iniciaron su andadura en FotoElíptica en un momento en el que lo digital ganaba la batalla -que no la guerra- a lo analógico. Supieron adaptarse a un mundo cambiante, también en la imagen

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En FotoElíptica, en Vigo, los clientes, de todas las edades, no dejan de entrar por la puerta. Son habituales los jóvenes, enamorados del mundo analógico, y los mayores, que rechazan esa idea de tener que sentarse delante de un ordenador para poder ver una fotogalería: "Ellos quieren papel fotográfico. Me lo dicen. No les gusta eso de tener que quedarse quietos delante de una pantalla. Prefieren pasar las hojas de un álbum y tocar con sus propios dedos las fotos", explica Javier Esperón, pontevedrés afincado en Vigo desde joven y responsable de la tienda junto a Merce.

Con respecto a los más jóvenes, en esta tienda fotográfica viguesa que a finales de año cumplirá dos décadas de vida, se sorprenden por su interés en el mundo analógico: "Se llevan el carrete y vienen aquí a revelarlo, aunque en este caso optan más por digitalizar. Los chavales, papel, poco", precisa Javier, quien aprendió el oficio de la fotografía junto al jefe que terminó por traspasarle el negocio, que antes existía con el nombre de FotoTiendas.

Un inicio con incertidumbre

Los comienzos estuvieron llenos de incertidumbres. Eran tiempos en los que el digital ganaba la batalla -que no la guerra- a lo analógico y todo estaba cambiando. Pero Javier y Merce apostaron por el proyecto y, a día de hoy, pueden decir que ganaron. Lo hicieron con la máxima dedicación, invirtiendo en todo tipo de maquinaria, casi sin descanso y adaptándose a los tiempos y a las corrientes en imagen.

Javier recuerda que uno de los primeros grandes impulsos del negocio fue el regalo personalizado: "Pienso que fuimos de los primeros en Vigo en ofrecer este servicio. Ahora ya está muy generalizado, pero antes no era así", rememora. Tazas, calendarios, puzzles y todo tipo de presentes customizados con fotografías y serigrafía, a elección del cliente, para sorprender con algo único y emotivo: "Fue un éxito, un boom que nos ayudó a despegar", anota el fotógrafo.

Javier y Merce, de FotoElíptica.

Javier y Merce, de FotoElíptica. P.P.F.

200 carretes al día en el momento álgido del revelado

Javier, dedicado a este oficio toda su vida, recuerda que, en los tiempos en los que no había más opción que el revelado analógico, los carretes que entraban un lunes, tras un fin de semana, podían rondar los 200. "Después de vacaciones o de Semana Santa, ¡no te digo nada!", exclama Javier. "Antes no era como ahora, que haces fotos, las metes en el ordenador y ya las revelas cuando te apetezca, si te apetece", añade.

Después, todo cambió. En FotoElíptica decidieron seguir adelante pese a la caída del carrete e invirtieron: Máquina reveladora, procesadora, un plotter para ampliaciones... "Hubo que invertir", remarca el fotógrafo. "Nosotros también intentamos hacer todo aquí: Los regalos personalizados, digitalización de cintas antiguas, todo", añade.

FotoElíptica, en Vigo.

FotoElíptica, en Vigo. P.P.F.

La vuelta de lo analógico, nuevo impulso

Javier y Merce aseguran que la vuelta de lo analógico ha supuesto para su negocio un gran revulsivo. "Vendemos mucho carrete y mucha máquina de usar y tirar, por ejemplo, para las bodas. Es una locura", cuenta. "A ver, se vende mucho de esto en comparación con hace seis años. Porque se dio un parón fuerte. Hubo un tiempo en el que se podía vender, si lo vendías, un carrete al día. Ahora rondamos la veintena", puntualiza.

Muchos jóvenes vuelven con esos carretes para revelar, aunque siguen prefiriendo la digitalización para el resultado final. En lo que tiene que ver con las imágenes tomadas por un móvil o una cámara digital, también hay una vuelta a la impresión. "La gente se ha dado cuenta de que si no, lo pierde. En papel te aseguras que conservas el recuerdo para siempre", asegura Javier.

Por último, una de las novedades que introdujo FotoElíptica en los últimos años fue la creación de una página web y de un laboratorio digital en el que el cliente puede procesar sus propias fotos y enviarlas a la tienda para que allí procedan a la impresión.

Marcos en FotoElíptica.

Marcos en FotoElíptica. P.P.F.

Sin vacaciones: "Hay que estar"

Merce y Javier confiesan su entrega total al trabajo: "En 20 años nunca hemos cogido vacaciones. Al final hay que estar, porque siempre hay gente", puntualiza Javier. "Hacemos mucha hora", concluye Merce.

Con todo, ambos profesionales han demostrado que las ganas de innovar, la pasión por el trabajo y las tareas bien llevadas en equipo son garantía de éxito en un mundo cambiante.