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El sorprendente antes y después del histórico edificio Baladrón de Vigo

El estudio de arquitectura Sinaldaba le ha dado un aspecto renovado a este inmueble, construido en el año 1929 y que originalmente funcionaba como sastrería
La imagen antigua del Baladrón junto a su nuevo aspecto
Luis Díaz Díaz
La imagen antigua del Baladrón junto a su nuevo aspecto
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En la calle Velázquez Moreno número 16 se encuentra un edificio con historia. Algunos lo recordarán por el enorme cartel amarillo que descolgaba en un lateral de la fachada y que rezaba "Baladrón". Era una tienda de electrodomésticos. Tras unos años abandonado, la empresa Nortempo promovió la rehabilitación del inmueble, que este 2021 muestra un flamante nuevo aspecto.

El solar original, ubicado en una de las calles más céntricas de Vigo, se construyó en 1929. El encargado fue el prestigioso arquitecto Manuel Gómez Román, que realizó otros proyectos emblemáticos en la ciudad: el Edificio Banco de Vigo (en la esquina de Policarpo Sanz y Colón, hoy sede del Santander), la Panificadora o la Casa de Correos (en Plaza de Compostela).

En sus inicios, antes de albergar el comercio Baladrón, el edificio pertenecía a la Sastrería Comesaña.

El edificio Baladrón, situado en el medio, en construcción allá por 1929. Foto: cedida
Anuncio de la sastrería en el panfleto Información Comercial Española número 86

Un lavado de cara

La empresa Nortempo decidió adquirir el número 16 de la calle Velázquez Moreno para alojar su nueva sede. Pero el inmueble necesitaba de una reforma integral que lo acondicionase a ese uso, pues lleva varios años abandonado y se encontraba en deterioro. Para esta misión se pusieron en contacto con el estudio de arquitectura Sinaldaba, formado por Susana Vázquez Pérez e Ignacio Reigada Cordio.

Las primeras revisiones del estado del Baladrón se realizaron en el 2017. Como explica Ignacio Reigada, el edificio tenía -y tiene- "una catalogación bastante alta y una protección estructural", por lo que había diferentes elementos que se debían conservar obligatoriamente en la reforma. Estos eran, por ejemplo, la fachada (formada por una imponente cristalera) o la escalera interior que unía los pisos.

"La primera vez que lo fuimos a ver con la promotora, en 2017, estaba bastante deteriorado. Las carpinterías estaban muy mal, la piedra tenía muchísimas goteras, había agua hasta en el primer piso", cuenta Reigada.

Con la mentalidad de conservar la identidad original del inmueble pero añadiendo toques contemporáneos, Sinaldaba planteó el programa de la reforma, que incluía un sótano y bajos comerciales. El edificio tiene esos apartados en las plantas bajas y tres pisos en las superiores, junto a un ático de nueva construcción que anteriormente no existía.

Así, las estancias más diferentes del conjunto son las oficinas de Nortempo y el ático, "para que se vea que lo nuevo es nuevo y que lo antiguo se ha tratado de recuperar".

"El edificio se ha desmontado prácticamente de arriba abajo, se ha reforzado la estructura y se ha reaprovechado todo lo que se ha podido de carpintería", relata el arquitecto. La parte de arriba del edificio se distribuye de forma que cada piso constituye una vivienda completa. El segundo y el tercero ya están vendidos, mientras que el primero y el ático están en alquiler.

La importancia de recuperar la arquitectura

Gran sala previa a la reforma. Foto: Luis Díaz Díaz

"Para nosotros es clave y básico recuperar este tipo de arquitectura", recalca Ignacio Reigada, "ya se ha demolido demasiada en años que no había control y se ha perdido muchísimo patrimonio". La reforma de este antiguo edificio vigués es una muestra más de que es posible aprovechar los espacios existentes.

Es cierto que un proyecto de tal envergadura precisa una inversión muy grande. Por eso el arquitecto Reigada opina que es "necesaria" la intervención de la iniciativa privada para rescatar estos edificios; en este caso, fue de la compañía Nortempo. Es un proceso costoso y que incluye "muchas sorpresas".

Desde las administraciones públicas también propulsan obras de este estilo. En Vigo, el Consorcio Casco Vello ha impulsado la rehabilitación de varias viviendas y locales con el mismo objetivo: darle una nueva vida a la arquitectura que ya ha vivido muchas otras.

La nueva zona de oficinas del edificio. Foto: Luis Díaz Díaz
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