Laureano Oubiña en el vídeo.
El gallego Laureano Oubiña, contra la clase política: "Van a por mí, no creen en la reinserción"
Tras decretar la Xunta la suspensión de la actividad "La ruta del narcotráfico y del contrabando" por aguas de las Rías Baixas que Oubiña había organizado para finales de este mes: "No me dejan hacer nada, quieren que vuelva a las andadas", advirtió
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El gallego Laureano Oubiña, uno de los rostros más visibles de la historia del contrabando y el transporte de drogas (en su caso, hachís) de Galicia, y que encadenó condenas que supusieron su ingreso en prisión por más de tres décadas, ha brotado en redes sociales en las últimas horas tras suspender la Xunta de Galicia la actividad "Ruta del narcotráfico y el contrabando en Galicia", que iba a discurrir por las Rías Baixas gallegas como una iniciativa divulgativa de esa parte más controvertida de la historia gallega reciente y que había logrado llenar ya el cupo mínimo necesario para poder celebrarse.
Oubiña, a través de su perfil en Instagram, ha brotado contra la clase política a un lado y otro del espectro, y les ha acusado de "ir a por él" y de no dejar que se reinserte en la sociedad. "Estos quieren que uno vuelva a las andadas de la delincuencia", lamentó. "Yo salí en 2017 y trabajo muchas horas y no quieren que me reinserte, quieren que vuelva a las andadas. Los políticos no tienen nombre", añade.
El cambadés acusó a las autoridades pertinentes de permitir actividades similares y relacionadas con la divulgación de la historia del contrabando entre Portugal y Ourense y no la suya. "Ellos no quieren que yo haga nada, me están persiguiendo continuamente. No sé cómo va a acabar esto, pero bien no va a acabar. El que quiere coartar la libertad de expresión es que algo oculta. Pues a mí no me van a callar", anotó Oubiña. "Sois unos políticos de mierda, no creéis en la reinserción", concluyó visiblemente enfadado.
Prohibición de la Xunta
La Xunta de Galicia prohibió la ruta acogiéndose, según fuentes del ente autonómico, a la normativa que establece que este tipo de productos solo pueden ser comercializados por agencias de viajes con la correspondiente licencia, un requisito que, según el expediente, no se cumplía, ya que no figuraba ninguna agencia autorizada detrás de la iniciativa.
La actividad, que había vendido el número de pases mínimo para poder celebrarse, hirió sensibilidades por otro lado. "Comercializar con el dolor de tantas personas es terrible", lamentaron desde la Fundación Érguete.