Desde la irrupción de Plaza 1 en el panorama empresarial parece que han pasado años. A la imagen de Simón Casas y Rafael García Garrido saliendo sonrientes de la sede de la Comunidad no la encuadra un lustro. Sólo sietes meses. Un tiempo en el que se ha hablado, analizado, presentado y avanzado de todo. Las Ventas y sus aledaños físicos y psicológicos habían sido tomados por foros de debate, pura teoría. Casi olvidando el fin del recinto, que está ahí para dar toros. Por fin ha llegado la hora: Pablo Aguado, Leo Valadez y Diego Carretero inauguran este domingo con una novillada de Fuente Ymbro la temporada en la primera plaza del mundo, el primer paso de la era del productor francés en la anhelada Madrid.

“Miedo... Es mayor el miedo a la responsabilidad que el físico, porque ya aprendes a convivir con él”, habla Pablo Aguado, el más antiguo y mayor de los tres jóvenes que harán el primer paseíllo. Tiene 26 años, es de Sevilla y está rodeado de fechas afiladas: Madrid acecha su año por delante y esperando, en la cola está la alternativa en La Maestranza, por San Miguel. “Esa responsabilidad es fuerte pero no tenerla es mala señal”. Las Ventas es el escollo inmediato. “Todo lo que se hace tiene mucho eco, para bien o para mal, y eso carga el cuerpo y la mente”.

Inicio de la temporada 2017 en Las Ventas

Desde su debut con caballos en Olivenza a Aguado le acompaña cierto runrún de torero bueno. “Te da alegría que la gente confíe en ti. No pesa. Al revés. Hombre, tienes que cumplir las expectativas”. No sabe concretar en qué momento estalló todo. “Llegó sin querer. Estuve en la escuela taurina un tiempo, y luego he aprendido mucho entrenando por mi cuenta y viendo en los tentaderos al resto”. El toreo se interpuso en la vida de un chaval normal. “En realidad es que torear es normal”, se deshace. “No hace falta ser raro para querer ser torero”. “En la universidad”, continua, “quienes sabían a qué me dedicaba mostraban respeto”. Terminó ADE y prefiere hacer equilibrio en el hilo de acero de los ruedos. “Ser torero es muy difícil pero es más bonito. Es lo que me gusta”, ataja.

Sin embargo, sus dos compañeros de cartel no tienen ese colchón. Proyectos de torero a cuerpo limpio. “Dejé los estudios cuando acabé la ESO”, explica Leo Valadez, mexicano. Diego Carretero está “totalmente centrado” en su profesión, “no estudio desde hace dos años”. Ellos dos sí tienen claro cuando se encendió la mecha. Valadez tomó con 12 años la decisión adulta de decir adiós al hogar volando a Europa. “Desde pequeño quería ser torero y a los siete me apuntaron a la escuela taurina. De becerrista toreé bastante en mi país y al tiempo llegué a España”. “Era un niño”, explica. “Se portaron muy bien conmigo y gracias a eso aguanté”. Después de pasar por la Fundación Joselito y la de Juli, fue el primer alumno que acogió el CITAR. Ahora tiene 20. “Mi familia son los compañeros, nos llevamos como hermanos. Convivir con gente que busca lo mismo lo hace todo más fácil”. Carretero, de Albacete, apenas tiene 19 años. “Me gustan mucho los animales. Tengo perros. Un día conocí el toro bravo, me llamó la atención. Pasaron los años y viendo una corrida con mi abuelo algo se movió dentro de mí y decidí ser torero”.

Tres conceptos tres

Pablo Aguado amasa un concepto del toreo de partidarios. “Lo que me gusta y busco es lo clásico”, en tiempos de revolución. “No sé si lo conseguiré, pero creo en esa línea”. ¿Ser torero de Sevilla? “Eso es muy especial, difícil. Para los elegidos. Hay que tener una forma de ser, torear y estar en la plaza peculiar. Son palabras mayores”. El camino está claro. “Pepín Martín Vázquez, Romero, Paula, Bienvenida, Domingo Ortega, Manzanares padre, Morante, Manzanares… Curro Vázquez”. Carretero recoge el guante de Manzanares padre, el Umbral del toreo, la referencia perenne de los que empiezan. Todos quieren escribir, fumar, torear como él. “Es el espejo en el que más me miro. Me encanta su profundidad y hondura”, además de los matadores de la tierra, “Caballero, Dámaso González...”. Para Valadez está claro. “Mi ídolo es Juli y el torero que más me gusta ahora es Talavante”. 

Carretero y Aguado ya han pasado por Madrid. El de Albacete, que llega con el ambiente de una buena tarde en Valencia, cayó de pie en su presentación en Las Ventas. “Ahora me siento preparado, con el trabajo hecho”. Otra tarde aguarda en San Isidro. “Sólo pienso en la del domingo, pero es verdad que depende de lo que ocurra llegará el compromiso de la feria de una forma u otra”. El sevillano toreó en el último otoño de Taurodelta. “Sentir rugir la plaza es increíble”. Leo Valadez debuta en Las Ventas. “He dado mis motivos para estar ahí. Es una motivación muy bonita”. Es el único apoderado por una casa grande. “Es un privilegio. La FIT es importantísima, en España y en mi país. Parece que es es más fácil pero es igual de duro para mí, tengo que justificar su decisión de apoderarme cada tarde, demostrar que si esta gente confía en ti es por algo”.

“Ellos saben lo que tienen que hacer”

Quizá en los últimos días ha sonado más el nombre de Carretero. “La tarde de Valencia la recuerdo muy intensa. Me había costado llegar. Fue un paso importante, estoy orgulloso”. Él mismo pone freno. “Tengo los pies en el suelo. El futuro está en mi mano”. Lleva tres años de novillero. “Los pasos han sido firmes y seguros. He tenido tardes buenas”. Compartió en Fallas cartel con Leo Valadez. “Aquella tarde era casi imposible torear por como estaba el ruedo. Mi segundo novillo, que era casi un toro, me sirvió mucho personalmente”, aclara el mexicano. Volver a su país no ha sido fácil. “Te miden más. Cuando has triunfado en España quieren que lo hagas allí también y a veces no ocurre”. Tragó en solitario con seis novillos en Aguascalientes con el público a la contra. “Ese día no entró la espada y la gente se enfadó. No es agradable, pero salí satisfecho”.



Aguado es el único que tiene programada la alternativa. “El objetivo es llegar preparado para competir con los grandes”. Para Carretero lo importante es “estar centrado en lo que tengo, que es Madrid”. “Ya vendrá la alternativa si tiene que venir este año, ojalá sea en mi tierra, sería bonito”, deja caer. Leo Valadez no piensa en ello. “Ojalá sea lo antes posible. Me la tengo con ganar con triunfos. Hacerlo en Madrid y torear en Pamplona y Bilbao y ganarme una alternativa con categoría”.

¿Habrá rivalidad el domingo? “Sí”, responden los tres. “Lógico”, puntualiza Leo. “Una rivalidad sana, pero rivalidad. Ojalá tengamos suerte los tres”, señala Pablo Aguado, más diplomático. “Cuando salgo a torear”, interviene el mexicano, “me acuerdo de lo que he dejado atrás y me entrego”. “Yo sé lo que tengo que hacer”, advierte Carretero. “Hay que salir a matarse, como hace Roca Rey”, asalta Valadez. “Porque ellos se creerán mejor toreros que yo y yo mejor que ellos”.

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