La prima de Julen Roselló, el pequeño muerto al caer a un pozo en Totalán (Málaga), no falleció por coronavirus, según han determinado los test PCR a los que fue sometida. La niña, de siete años, había salido de su casa a las 10:15 horas, en la barriada de El Palo (Málaga), cuando se desplomó. Inmediatamente, los servicios médicos trataron de reanimarla, pero no pudieron hacer nada por ella: todo indica -a la espera de que se conozcan los resultados de todas las pruebas- por unapatología neurológica, según adelanta Diario Sur.

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La pequeña, sobrina de los José y Victoria, los padres de Julen, cayó al suelo, en principio, con problemas respiratorios, cuando iba andando. Hasta allí se trasladaron los sanitarios, que le practicaron maniobras de reanimación durante media hora e incluso la evacuaron en ambulancia hasta el Hospital Materno Infantil. Antes de llegar, sin embargo, la menor falleció. 

El Servicio de Patología del Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga, entonces, se puso manos a la obra para investigar las causas de su muerte. Descartaron que la niña hubiera muerto por coronavirus y comprobaron su historial médico. 

Su madre manifestó a las autoridades locales que la pequeña llevaba días sintiéndose mal, que tenía para respirar y que un día antes había estado en un centro de salud, así como dolores de cabeza y vómitos. 

Este lunes, se ha hecho público que ha dado negativo por coronavirus. Todo indica que su muerte se debe a una patología neurológica. La familia ha asegurado que empezó a llevar a la niña al médico en abril, cuando ya se quejaba de fuertes dolores de cabeza. La semana de su fallecimiento, su madre llevó a la niña al centro de salud, pero eso no evitó su muerte. Falta por determinarse, no obstante, que ese fue el motivo concreto.