Hay que ir al notario. La frase se suele utilizar, por ejemplo, cuando se realiza una compraventa de una vivienda o cuando se quiere hacer testamento. La razón es muy sencilla: la misión de un notario es “dar fe pública y proporcionar seguridad jurídica a los ciudadanos en los acuerdos y trámites extrajudiciales”, según el Ministerio de Justicia.
¿Qué quiere decir esto? Que su labor, entre otras, es la de certificar que los documentos, contratos y declaraciones se ajustan a la ley. Además, comprueba que las firmas y las identidades de esas personas son reales.
También informa y aconseja, y que las personas firman de manera libre y sin coacciones. Aunque también, y como señala la notaria Eva Fernández Medina, a veces actúan “casi como policías o espías”.
Régimen matrimonial
En el pódcast ‘Luxury Angels’, donde ofrece una guía básica y esencial que los compradores de inmuebles deben tener en cuenta, matiza el por qué de esta afirmación.
“Mucha gente llega al notario sin saber en qué régimen matrimonial está casada o creyendo que la pareja de hecho equivale al matrimonio”, sostiene.
Una situación que descubren cuando esas personas son reacias a darles las escrituras correspondientes. “Pero es que las necesitamos”, remarca. ¿Por qué?
“Preguntamos los datos personales del estado civil porque el régimen económico matrimonial de los casados influye a la hora de determinar quién tiene que vender una escritura o cómo se inscribe la titularidad de lo que se quiere”, responde.
Es decir, que no saben cuál es su régimen económico matrimonial: si están en separación de bienes, gananciales... Incluso se da el hecho de que “la gente presume que las uniones de hecho son equivalentes al matrimonio y no lo son”, resalta.
Situación que últimamente se da más con extranjeros “que se sorprenden de por qué se lo preguntamos”.
También puede darse el caso de que sean de nacionalidades diferentes y hay que ver si donde se casaron se otorgaron capitulaciones, dónde se fueron a vivir inmediatamente después del matrimonio...
“Hacemos un poquito de espías, de policías para cazar la información”, concluye la notaria Eva Fernández Medina.
