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Una de cal y otra de arena. Los españoles quieren comer fresco pero no le sacan partido al 100%. "Los españoles compran más fruta, pero también es lo que más acaba en la basura", afirma María Muriano, responsable de Marketing y Comunicación de Phenix España.

Así, el Informe del Consumo Alimentario en España 2025, publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, dibuja una cesta en la que frutas y hortalizas mantienen un papel protagonista.

Pero el Barómetro de Desperdicio Alimentario 2026 de AECOC y Phenix (empresa europea centrada en la lucha contra el desperdicio) revela que son precisamente estos alimentos los que más se desperdician en los hogares españoles.

Gastamos más

Fruto de este cóctel, como señalan desde Phenix, “el reto del desperdicio ya no está solo en consumir menos, sino en conseguir que aquello que compramos llegue realmente a consumirse”.

Porque, en España, se compra más fruta, pero también se tira más a la basura. Así, los hogares españoles compraron 3.821,8 millones de kilos de fruta fresca en 2025, un 2,7% más que el año anterior.

Dicho de otra manera, el consumo per cápita alcanzó los 81,58 kilos por persona y año, consolidando a la fruta como el alimento con mayor consumo individual.

Pero hay otra cara de la moneda: frutas y hortalizas son, con diferencia, los alimentos que más se desperdician dentro del hogar porque el 33% de los consumidores las señala como la categoría que más tira.

Otro dato a tener en cuenta: en 2025 los hogares compraron 2.299,3 millones de kilos de hortalizas frescas, un 1% menos que en 2024. Sin embargo, el valor del mercado aumentó un 5,2%, hasta los 5.794 millones de euros, debido principalmente al incremento del precio medio.

Por lo tanto, se da la siguiente paradoja: compramos menos kilos, pero gastamos más dinero en ellos.

¿Qué se puede hacer? Ahí hay varias opciones. Por ejemplo, y en el caso de los supermercados, descuentos por pronta caducidad hasta las donaciones y otras iniciativas impulsadas por los establecimientos.

Pero hay más: venta a precio reducido, donación, cestas antidesperdicio y alimentación animal, seleccionando la vía adecuada en función del producto y de su vida útil.

Según el Barómetro de AECOC y Phenix, el 39% de los consumidores (ya en casa) tira alimentos cuando están en peores condiciones, secos, duros o demasiado maduros, y el 30% lo hace por una mala conservación.

Y aquí vuelve a aparecer la fruta: aunque el 57% afirma guardar la fruta en la nevera para evitar que se estropee, continúa siendo la categoría más desperdiciada.

La solución, por tanto, exige actuar en todos los momentos: comprar mejor, conservar mejor y, cuando el producto ya no puede venderse, revalorizarlo antes de desecharlo.

“Los datos muestran una paradoja que debemos resolver: los alimentos frescos tienen cada vez más peso en nuestra cesta y, al mismo tiempo, son los más vulnerables al desperdicio”, sostiene Muriano.

Y concluye: “La respuesta no pasa únicamente por comprar mejor, sino por construir una cadena capaz de anticipar, adaptar y revalorizar cada excedente antes de que pierda su valor”.