Las claves
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El trágico accidente en Adamuz (Córdoba), que causó 45 muertes, vino acompañado de otro grave accidente en la red de Rodalies de Cataluña. El pasado martes 20 de enero falleció en el tramo de Gelida un maquinista sevillano en prácticas que se encontraba en la cabina del convoy junto a sus compañeros cuando un muro se desprendió y chocó contra el tren.
A partir de aquí, se ha producido un caos ferroviario en la Generalitat de Cataluña que se extiende incluso hasta el día de hoy y que ha afectado a miles de viajeros. La última novedad es que el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha apuntado a un ciberataque en la suspensión del servicio de Rodalies después de que se hayan producido hoy "dos caídas en poco tiempo".
Al margen de las causas, a los afectados por la suspensión de la circulación de Rodalies se les está agotando la paciencia después de varios días de idas y venidas. En concreto, José Felguera, quien se ha visto afectado hoy por los retrasos, ha protestado además porque en el bus alternativo no le han admitido "los billetes de Renfe".
"Nos tenemos que buscar la vida"
En consecuencia, ha tenido que pagar 6,90 euros por un billete extraordinario de autobús para poder llegar a trabajar, ya que no ha podido utilizar su abono habitual de Cercanías de Cataluña.
Cuenta en una entrevista con el programa La Mirada Crítica que cuando ha llegado a la estación a primera hora de la mañana les han dicho a los usuarios implicados que "nos tenemos que buscar la vida", por lo que su única opción ha sido encontrar otro trayecto alternativo para llegar a su puesto de trabajo.
"Acabo de llegar a Plaza de España y está todo el mundo indignado. Hemos tenido que pagar todos el autobús y la gente estaba viajando de pie porque no había sitio para sentarse. Hay gente mayor que tiene que ir de pie en el autocar", revela indignado.
José dice que la situación "es una vergüenza". Primero, cuando han llegado a la estación de Vilanova i la Geltrú alrededor de las seis de la mañana, les han dicho que iba a ser una parada momentánea pero después han estado "30 minutos parados".
A continuación, cuando han solicitado información en los puntos de atención, no han recibido información precisa. Entonces, ha comenzado una carrera a contrarreloj por encontrar otra opción viable para llegar a trabajar o para llegar al médico, ya que también había personas mayores que necesitaban acudir al centro de Barcelona y asistir a su cita médica.
"Estamos fatal, que tengan habilitados autocares y que esto se resuelva", reclama el trabajador una vez que ha conseguido llegar a la Plaza de España para dirigirse a su puesto de trabajo.
