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Las claves

La falta de compromiso laboral y la dificultad para encontrar trabajadores implicados son algunos de los principales problemas a los que se enfrentan muchos empresarios en España.

Así lo expone Sigi, empresario del sector agrícola, en su intervención en el podcast El Hombre Descalzo, donde ofrece una visión directa y sin filtros sobre su experiencia al frente de distintos trabajos temporales.

Desde el inicio de su reflexión, Sigi deja clara su filosofía empresarial, basada en la autosuficiencia y el control directo del trabajo.

"Todo lo que no puedas hacer tú, es un problema, y todo lo que no dependa de ti, también es un problema", afirma, subrayando que delegar tareas que uno mismo no es capaz de realizar acaba generando conflictos.

Uno de los ejes centrales de su discurso es la relación con los trabajadores. Sigi sostiene que existe una falta generalizada de voluntad para trabajar, especialmente cuando entran en juego las ayudas públicas.

"La gente es un problema. Porque no quiere trabajar, quiere vivir con lo que le da el Estado", asegura, en referencia a prestaciones, pagas y pensiones que, según él, acaban desincentivando el empleo.

El empresario sostiene que este comportamiento responde a un cálculo puramente económico. "Si hablas con cualquiera, ya están cobrando 500 y pico euros. Y dicen: '¿Para qué voy a ganar 1.200 o 1.300?'", relata.

Según expone, esta lógica se traduce en prácticas muy concretas en el día a día: "Muchos se van a recoger aceitunas, se sacan 50 o 60 euros por la mañana y, a final de mes, les entran otros 500. Si echas cuentas, se plantan en 1.500, 1.600 o incluso 1.800 euros".

A esta situación suma, además, los abusos del sistema de bajas laborales, un problema que asegura haber vivido tanto en primera persona como en su entorno empresarial. "Al final se dan de baja por una enfermedad que se han inventado o que no tienen", afirma.

Como respuesta a este contexto, ha optado por un modelo laboral basado exclusivamente en trabajos temporales y en el pago por rendimiento.

"Yo todo lo que hago son trabajos temporales. Llevo dos años sin pagar sueldos; lo que pago es rendimiento", señala.

Según cuenta, este sistema ha demostrado ser eficaz. "Hay gente que conmigo se ha llevado 200 euros al día recolectando aceitunas", asegura, subrayando que la productividad cambia radicalmente cuando el salario depende del esfuerzo.

"Si van por kilo, cogen 3.000 kilos al día; y si van a sueldo, cogen 1.000 kilos", concluye, remarcando que se trata de "la misma gente, con las mismas horas".