Jero García (Madrid, 1970) difícilmente se pone de perfil. Se sabe de su ascendencia carabanchelera, de su devoción por el Atlético o de su paso como presentador por Hermano mayor; de su lucha contra la violencia de género, de su cinturón de campeón de España de boxeo o de su amistad con David Gistau. Es, en general, para los conocidos, un tipo transparente. Extrañamente deja un WhatsApp sin responder o rechaza una llamada de ayuda. Por eso, quizás, entre sus múltiples facetas (deportista, actor, escritor…), parecía imposible adivinar alguna más. Al menos, a corto plazo. Hasta que esta semana, a través de las redes sociales, ha salido a la palestra para apoyar a los autónomos y pedirle al Gobierno un trato justo. Y muchos, cómo no, han visto en él un líder para estos tiempos; se han visto, de alguna forma, representados.

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Su situación, como la de tantos autónomos estos días, es delicada. El pasado 13 de marzo, cerró La Escuela sin saber cuándo volverá a dar su próxima clase de boxeo. Tiene dos gimnasios y tres trabajadores –todos ellos, en un ERTE– y pasa el confinamiento, para qué engañarnos, preocupado. Escribe, se entretiene con sus hijos, disfruta de su mujer… Pero no puede evitar indignarse con el trato recibido por la administración desde que se levantó el estado de alerta.

Por eso, decidió actuar y, en dos vídeos de Twitter, avisar al Gobierno. “Si éramos tres millones y medio de autónomos antes de que empezara esto, si el 90% tiene pareja, si la mitad tienen uno o dos hijos… Podríamos tener ocho millones de votantes necesitados de cariño”, repite, en conversación con EL ESPAÑOL. Su enfado, al fin y al cabo, es el de todos: “A partir de mediados de marzo no hemos tenido ningún ingreso, pero sí gastos: alquileres, cuotas de la seguridad social...¿Y en qué te ayudan las administraciones? A mí sólo me han dado por culo”, empieza su vídeo.

— ¿Por qué salió al ‘rescate’ de los autónomos en Twitter? Siempre ha dicho que era apolítico…

— Y lo soy. He votado a todos: a Izquierda Unida, a González, a Aznar, a Rajoy… Me he manchado con la mierda de todos, y por eso no creo en ningún partido. En una semana me han tachado de rojo y de facha por unos post. Y yo no soy de ninguno. Soy de mi gente, de ayudar a los demás. Creo en las personas. Mi vida es el boxeo y la prevención de las violencias, y eso es social. Pero no me voy a callar. Cuando estaba en Hermano Mayor me decían: ‘Cállate’. Y no. Yo no entro en peleas con nadie. Pero decir la verdad con hechos consumados… Si no pudiera dar mi opinión, no estaríamos hablando de una democracia. Todos los partidos tienen cosas buenas. Y este Gobierno tendrá cosas buenas, no lo dudo, pero todavía no las he visto…

— El caso es que cogió la bandera de los autónomos y salió a apoyarlos.

— Creo que hacía falta. Que no se confundan, que nosotros podemos tener ocho millones de votos. No hace falta darle muchas vueltas. Es matemático. Antes de que empezara esto éramos tres millones y medio de autónomos. Tenemos mujeres, hijos… qué van a votar. Escucha, estamos hablando de ocho millones de votos, además de la gente que quiere que les gobierne alguien que haya trabajado fuera de la política. 

— ¿Ha echado en falta alguien que los defienda?

— Nos han defendido. Lorenzo Amor, presidente de ATA (Asociación de Autónomos) lo está haciendo muy bien… y también otra gente. Yo, al final, hice el vídeo porque lo sentía. Lo único que pedimos es que nos ayuden. Yo llevo 20 años pagando la cuota de autónomo… ¿Que hay épocas en las que me he dedicado a otra cosa? Sí, pero yo he seguido pagando porque quiero tener ese sistema sanitario tan maravilloso que tenemos, aunque ahora los hayan mandado a la guerra sin armas… Pero son los mejores, los números uno, y eso hay que pagarlo. Y si no lo pagamos con los impuestos, pues no lo tendremos. Por eso he seguido pagando mi cuota.

— En el vídeo no escatima en calificativos. Dice que se siente como una mierda.

— He explicado lo que siento. Y sí, me siento como la última mierda. Estoy encerrado en mi casa y no hay nadie que me ayude. Pero no es sólo cosa mía. Yo, al final, tengo dos gimnasios… y si no me dedico a esto, haré otra cosa. Me he buscado la vida desde que tengo 18 años y no me va a pasar nada. Pero hay gente, como un amigo mío que tiene una peluquería, que había invertido en otro local. Ahora, de la noche a la mañana, ha cerrado los dos establecimientos y ninguno de los caseros le perdona o le condona la deuda. Ese tío está arruinado. No vuelve a abrir. Se quería pegar un tiro en la cabeza…

Jero García, durante un entrenamiento con Miriam Gutiérrez, en La Escuela.

Incertidumbre

Jero, como muchos españoles, se pregunta estos días cómo el Gobierno no actuó con más antelación. Con el gimnasio abierto, la semana de antes, “alucinó” con la celebración de partidos de fútbol, congresos políticos o la manifestación del ocho de marzo. No podía creer que continuaran llegando a Madrid vuelos de Milán o que España siguiera ajena a la pandemia que se le venía encima. “No puedo entender cómo los responsables de esto no tomaron medidas antes… De hecho, hay estudios que dicen que, de haber hecho algo, tendríamos menos muertos”, reconoce, indignado.

A partir de ahí, no le quedó otra que cumplir órdenes. Cerró el gimnasio el 13 de marzo y se refugió en casa, con cierta ansiedad y miedo los primeros días por la incertidumbre. Pero, poco a poco, dejando esa pequeña ‘depresión’ para ponerse manos a la obra. Primero, volcándose en escribir el que será su segundo libro -el primero es Boxeo es vida, vive duro- y después tratando de resolver todos los trámites administrativos necesarios para llevar a cabo el ERTE de su plantilla y solicitar sus ayudas como autónomo. Aunque, a día de hoy, no haya recibido nada.

— ¿Cuánto lleva perdido?

— Yo he tenido que apelar a la solidaridad de mis caseros. De no ser así, no habría cerrado, pero sí estaría debiendo dinero. Te voy a decir una cosa. A mí me gusta vivir en un país donde se emprenda. Por eso, si yo tengo un gimnasio, quiero poner otro para tener más gente trabajando, para ayudar a la sociedad a crecer… Es lo que me enseñaron desde pequeño: querer ir a más para ayudar a las personas. A mí, ahora mismo, esto me ha pillado en un momento en el que lo tenía todo invertido. ¿Entonces, qué ocurre? Que no tienes metálico, que tienes que apelar a la buena voluntad de sus caseros…

A mí siempre me gusta mirar al norte. Y ves a Macron, que dice que se suspenden alquileres, cotizaciones, impuestos… Pues eso, a mí, personalmente, me da tranquilidad. Yo no quiero que me regalen nada, pero tampoco que me lo quiten. Yo estoy cotizando por algo por lo que tengo cerrado. ¿Entonces, por qué me cobras marzo y luego me lo devuelves? Es todo una improvisación… Yo, en este tiempo, he llegado a pensar si el Gobierno quiere acabar con la clase media, que sólo haya ricos y pobres. No creo que lo hagan aposta, pero están improvisando mucho.

Jero García, en La Escuela de Boxeo.

— ¿Ha tenido problemas a la hora de gestionar el ERTE y pedir ayudas?

— Yo me tiré una semana hablando con mis gestores, y creo que son buenos… y no sabían cómo, ni dónde, ni cuándo… Se ha hecho todo con mucha improvisación. Salían en la tele, anunciaban cosas, pero luego la realidad era otra. Pero eso, tanto el Gobierno como la Comunidad de Madrid. Los asesores no sabían qué podían o no hacer… Pues imagínate nosotros, que tenemos nuestros negocios, los empleados… Con cuatro hijos. No han sabido tranquilizarnos. Bastante tenso es el asunto de saber que hay un bicho por ahí que te puede matar, para que encima veas que a lo mejor no te mata el bicho, pero sí mueres de hambre.

Ahorros

Su suerte es que, durante mucho tiempo, ahorró el dinero que ganó en la televisión durante los tres años que fue presentador de Hermano mayor. “De eso estoy tirando ahora mismo...”, reconoce. Porque lo cierto es que Jero, más allá de su trabajo como profesor de boxeo en La Escuela, ha hecho de actor, ha creado su propia Fundación para ayudar a los más necesitados… y, por eso, hoy día, con cuatro hijos, no cede ante el temporal.

Pero sabe que, a largo plazo, sin ayudas, no lo van a pasar bien en lo estrictamente laboral. Los gimnasios, cerrados desde marzo, siguen sin una fecha de apertura próxima. “Y cuando lo hagan es verano y es todo más complicado. Yo creo que hasta septiembre lo tenemos perdido”, lamenta. Por mucho que, a día de hoy, el 90% de los alumnos de Jero acuda a hacer fitboxing (boxeo sin contacto). 

— Alguien, leyendo esto, puede pensar que va contra el Gobierno de Pedro Sánchez. ¿Le preocupa?

Me da igual. Tengo 40 largos, 70 peleas y me he pegado en la calle 100 veces…. Que no me toquen los cojones. Yo lo que quiero es que nos defiendan. La antigua crisis la sufrimos nosotros, aguantamos el tirón y muchos, en paro, montaron sus negocios… Ahora estamos cerrados y no estoy en contra: así tiene que ser por la salud de todos, pero en otros países de Europa se ayuda a los autónomos y aquí, no (…) No estoy en contra del Gobierno, eh. Ojalá y lo hagan bien. Pero no creo en parte de ellos… Lo digo yo, que voté al partido comunista y el primer porrazo que me dieron fue en una manifestación en Carabanchel…

Jero García, junto a Miriam Gutiérrez, campeona de Europa y del mundo.

Repito. He votado a todos. Sólo me faltaba Ciudadanos, pero como ya no voto… Yo sólo pido que nos ayuden. Que aunque estemos en las cuerdas sufriendo golpes, que cuando haya un resquicio en la guardia sepamos que podemos meter la mano, que todavía hay pelea.

— Aunque no tenga nada contra el Gobierno… ¿No está muy de acuerdo con la gestión de esta crisis?

— No. Con 20.000 muertos, cómo voy a estar contento. Sería un hipócrita. Hay amigos míos que me han llamado para decirme que no sabían dónde estaba su madre muerta y que si yo podía hacer algo. Es muy duro. Y no ha sido uno, sino dos y tres. Madrid ha sido zona de guerra.

— ¿Es capaz de sobrevivir un autónomo a cinco o seis meses así?

— Imposible. Vamos a ponernos en un caso medio grave. Tienes que pagar un alquiler, tus cuotas, tus impuestos, luz, agua, gas… ¿Aguantar cinco meses? ¿Un empresario que tiene préstamos? Cuántos negocios van a cerrar si no se les ayuda. Habrá que buscarse la vida. Yo tengo la suerte de que en lo mío soy tendencia y lo que he rechazado en otro momento –no por nada, sino porque no tenía tiempo– pues lo haré ahora hasta que todo vuelva…

— ¿Le preocupa que le digan facha, o rojo…?

— Si la gente me quiere llamar facha teniendo una fundación en uno de los barrios más desfavorecidos de Madrid, dedicándome a la integración social, pues que lo llamen... Pero quien lo diga es que no me conoce. No creo en los políticos. Sólo creo en las personas. Y, te digo una cosa, para terminar, el único que me demuestra algo, hoy en día, es Almeida…. Por lo menos tiene los huevos de irse a Vallecas a bajar cosas de un camión y poniéndose en riesgo. No son palabras, son hechos. Y además es del Atleti… (bromea).