Le tildaron de ser el filósofo de cabecera de José Luis Rodríguez Zapatero. Le acusaron de venderse al Partido Popular tras aceptar el encargo del Ministerio de Educación de elaborar el libro blanco de la profesión docente. Y ahora es Ciudadanos quien ha hecho propia la hoja de ruta para lograr el pacto educativo que ha elaborado el profesor José Antonio Marina (Toledo, 1939).

El ensayista y pedagogo español se encuentra ahora volcado en su Universidad para padres, pero no deja a un lado su interés por lograr ese ansiado pacto nacional que permita dar estabilidad al sistema español. Su optimismo -previo a las dos últimas elecciones generales- ha mutado en un cierto pesimismo al ver que los partidos “se empantanan” en posiciones ideológicas que no hacen avanzar el hipotético consenso.

-Un año de gobierno en funciones, la investidura todavía en el aire, ¿estamos más cerca o más lejos de lograr el pacto nacional por la Educación?

-Creía que se iba a lograr. Elaboré una hoja de ruta, suscrita por todos los partidos políticos, que consistía en mantener la LOMCE como una ley provisional mientras se elaboraba un pacto educativo en seis meses. Y de ahí que saliese en el plazo de un año una nueva ley educativa de consenso que durase al menos una generación. Pero al final, todo se deshizo. No vamos a tener un pacto si es un partido el que propone el pacto porque inmediatamente todos los partidos van a ir en contra. 

-¿Quién debe entonces iniciar el proceso?

-Tiene que ser alguien que esté por encima de los partidos políticos, es decir, el rey Felipe VI o la presidenta del Congreso, Ana Pastor. Mejor esta última a través de la creación de una gestora del pacto -que no una comisión asesora que eso no sirve para nada-. Es el inicio para que se reúnan los partidos y se comprometan a presentar en seis meses un pacto, sino esto se empantana y no vamos a ningún lado. No se puede iniciar el proceso desde el Ministerio de Educación, que sea la presidenta de las Cortes, consciente de la gravedad del tema, quien nombre a un equipo gestor de expertos en el tema. No valen diputados elegidos al azar. Se trata de un grupo de personas que deben evitar que los distintos agentes educativos se enroquen en posturas de manera eterna.

LAS LÍNEAS ROJAS DEL PACTO EDUCATIVO

-¿Cuáles son los puntos imprescindibles que se deberían recoger en el acuerdo?

-En primer lugar, un pacto de estado de Educación no debe ser sólo un pacto escolar que busque una ley educativa, sino que tiene que abarcar un ámbito más amplio para la protección de la infancia y para el tránsito del mundo educativo al mundo laboral. En segundo término, necesitamos unos objetivos claros, que con la fórmula del 5-5-5 podríamos tener un sistema de alto rendimiento (nivel Finlandia) en cinco años con el 5% del PIB.

-¿Y cuáles son esos objetivos “claros”?

-Reducir el abandono escolar al 10% porque es lo que nos pide la Unión Europea y hacer que se acorte la distancia que hay entre buenos y malos alumnos -que en España es grande-. También necesitamos subir en 35 puntos Pisa y es posible porque, por ejemplo, Navarra ha subido 20 puntos. En cuarto lugar, es necesario atender a los niños y adolescentes con necesidades educativas especiales -los que tienen dificultades, pero también los que tienen altas capacidades-. Y por último, necesitamos que se introduzcan dentro de los currículos las destrezas del siglo XXI.

Marina cree que la aprobación de las reválidas fue una decisión "inútil" JORGE BARRENO

El pasado mes de julio, justo el viernes que comenzaba la operación salida de agosto, el Consejo de Ministros aprobó el real decreto que regula las pruebas finales de ESO y Bachillerato, las polémicas reválidas que recoge la LOMCE. Un aspecto que genera rechazo en toda la comunidad educativa y que tiene en vilo a miles de familias, ya que pese a que el curso lleva rodado más de un mes, aún no se conocen los pormenores de la prueba.

La aprobación de este decreto, en mitad de reuniones para iniciar el pacto educativo, es considerada por Marina como una decisión “absolutamente inútil”: “Cuando se toman decisiones de este tipo, no sólo no se consigue nada, sino que la gente se aburre. Hubiese sido mucho más sensato de cara al pacto aplazar las reválidas. Sólo ha hecho que enturbiar el ambiente”. “¿Apruebas esto y luego quieres dialogar”?, se pregunta el pedagogo.

UN BOMBERO DESPUÉS DE UN INCENDIARIO

No obstante, Marina sigue creyendo en el “carácter dialogador” del actual titular de Educación. Nada que ver con su antecesor José Ignacio Wert. “Si el nuevo Gobierno pone a un ministro de Educación como Wert, olvidémonos del acuerdo”.

A Méndez de Vigo, tras tomar posesión de su cargo, lo llamó “bombero después de un incendiario” y le explicó que se equivocaría “como todos los gobiernos” si pensaba que “el sistema se mejora con una ley”.

-¿Cómo se mejora entonces?

-Esto se soluciona cuando se mejora lo que sucede dentro de las aulas. Y para ello hay que acercarse a los docentes, que son, junto a los alumnos, los que están en las aulas.

Por ello, Méndez de Vigo le hizo un encargo: el libro blanco de la profesión docente. Marina lo entregó en tiempo y forma, antes de las elecciones generales del pasado 20 de diciembre y el Ministerio de Educación, según su versión, lo colgó en la web del departamento público “sin leerlo”. “Si llega a contener que hay que quemar el Ministerio lo hubiesen publicado igual”.

"HAY MUCHAS UNIVERSIDADES"

En cuanto al sistema universitario español, Marina considera que es cierto la teoría de que en España hay demasiadas universidades y que el “efecto centro es muy pequeño” en nuestro país. Esto es, “da igual tener un título en una universidad que en otra”. Algo que, a su juicio, no ocurre en las escuelas de negocio españolas, donde los alumnos van a ellas por el prestigio de sus titulaciones. “Un universitario elige campus en función de la cercanía con el hogar familiar”, apuntilla.

-¿Alguna propuesta para mejorar la excelencia en las Universidad?

-Reduciría el número de convocatorias que actualmente tienen los estudiantes para aprobar las asignaturas. La OCDE se extraña por el hecho de que nuestros alumnos tengan tantas oportunidades para pasar una materia. Sobre todo, teniendo en cuenta que los universitarios de nuestro país trabajan muy poco mientras estudian, por tanto, no hacen esto último lo suficiente.

Marina considera que en España hay demasiadas universidades JORGE BARRENO

El pedagogo considera también que las universidades deberían proponer sus propios criterios de admisión más allá de la Prueba de Acceso a la Universidad o reválida. “Deberían imponerlos aquellos campus que quieran ser realmente buenos. Eso sí, aquellos que sean públicos debería ir acompañado por cubrir el cupo mínimo de alumnos”, analiza.

Por último, Marina reflexiona que uno de los problemas educativos es que este mismo no parece nunca entre las preocupaciones de los españoles en el CIS. “Debería preocupar, nuestro nivel de vida depende de ello”. ”Si conseguimos que la educación aparezca durante tres CIS como uno de los tres problemas de los españoles, eso cambiaría más la educación que cualquier cosa que hablemos”, sentencia.

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