La RAE ha apartado de un zarpazo cualquier atisbo de debate en torno al lenguaje inclusivo. Quizás, teniendo en cuenta que las mujeres representan el 17,39% de sus miembros -tan solo hay ocho académicas mujeres entre los 46 de número-, y que en sus más de 300 años de historia solo han recibido esta distinción un total de 11 -poco más de un 2%-, lo cierto es que a nadie puede pillarle por sorpresa tan poca consideración. 

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Sin embargo, la costumbre no ha podido con la indignación, que ha salido a borbotones en las redes sociales después de la enésima polémica en torno a este tema. La nueva batalla surgía con la toma de posesión de los nuevos ministros y ministras de Pedro Sánchez. Al menos dos de ellas, Irene Montero y Yolanda Díaz, leían una variante de la promesa en la que se referían al "Consejo de Ministras" y no al de Ministros.

El detalle no ha pasado desapercibido para la mayoría y, como es habitual en estos casos, hubo señores muy enfadados porque a ver qué demonios era esa chorrada de hablar en femenino y también señoras que se sintieron representadas en aquel guiño a través del lenguaje. Pero, ay, la corrección lingüística solo existe si lo dice la Real Academia Española y a ella apelaron algunos para salir de dudas:

La certeza llegó rápido:

Y el cabreo monumental del sector feminista de Twitter tampoco se demoró demasiado:

Las incoherencias de la RAE

Muchas de las personas que han dado su opinión sobre el tema defienden la necesidad de que la RAE sea una institución que recoja el habla y, por lo tanto, empiece a ser un poco más flexible con la nueva realidad. Incluso las personas que emplean el masculino como neutro empiezan a pensárselo dos veces cuando les toca hablar en público, ¿será porque, al final, el uso del lenguaje sigue siendo un patrimonio de los hablantes y una forma de necesaria de cambio social?

Y es que, lo que para ellos está normalizado, para otros supone una incoherencia:

Cabe decir, eso sí, que una de ellas es fake:

Sea como fuere, no es la primera vez que la RAE pone al feminismo en el punto de mira. De hecho, en el pasado ya culpó a las feministas de la desigualdad laboral en una empresa

[Más información: La pulla ortográfica de la RAE por 'listilla' a una tuitera feminista]