Imagen del centro de Sevilla.

Imagen del centro de Sevilla. E.P.

Sevilla

Obstáculos a los coches, endurecimiento de horarios en bares y cartelería: las claves para 'callar' a la Sevilla más ruidosa

Según los expertos, determinados puntos de la ciudad "alcanzan 90 db en momento puntuales, siendo lo permitido por ley 65".

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Sevilla es una ciudad "ruidosa". Y no solo en las grandes avenidas -que son por las que circulan el mayor número de coches-, también por la forma en la que se vive en ella.

Así lo subraya Enrique Figueroa, catedrático en Ecología y profesor emérito de la Universidad de Sevilla (US), quien ha realizado múltiples estudios sobre la situación acústica en la ciudad.

El ruido -concretamente el exceso de él- es uno de los temas que está sobre las mesas estos últimos días en la capital hispalense.

¿El motivo? El Ayuntamiento de la ciudad ha aprobado definitivamente el Plan de Acción contra el Ruido (PAR) que dispone de diez millones de euros.

Este se implantará de forma escalonada hasta 2030 y plantea soluciones como la "consolidación" de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en Triana y el Casco Antiguo, colocación de cámaras, sensores y vegetación en distintos puntos de la ciudad.

Todo ello con el objetivo de bajarle los decibelios a la urbe, que, en ciertas zonas "alcanza los 70 dB, llegando incluso a picos de 90. Lo permitido por ley son 65".

En cuanto a los datos aportados por el Mapa Estratégico de Ruido de Sevilla (MERSE), más de 518 000 sevillanos están expuestos a niveles de ruido superiores a los 55 dB durante el día, mientras que alrededor de 351 000 soportan niveles nocturnos por encima de los 50 dB.

Además, cerca del 29 % de la población supera los objetivos de calidad acústica durante la noche.

Según el profesor de la institución hispalense, el sistema propuesto por el Consistorio estaría aprobado. Sin embargo, "se podría hacer más".

Dos fuentes de ruido

En este sentido, Figueroa diferencia entre dos tipos de fuentes: el tráfico rodado y los bares y restaurantes.

En lo que corresponde al primer punto, hace hincapié en "poner obstáculos" a los conductores; "enseñarlos a conducir". Es decir, deben ser los coches quienes alteren su forma de circular.

Las claves para conseguir esto radican en la modificación del terreno. En esta línea, el profesor destaca los pasos a nivel o las plataformas únicas.

La razón es que ambos elementos provocan la disminución de la velocidad. En el primer caso el conductor desacelera para no dañar el vehículo y en el segundo porque el peatón está más cerca de la vía y crea sensación de precaución.

Otro de los puntos que subraya el catedrático es la colocación de cámaras y sensores en las grandes avenidas como La Palmera, en la que, "en ocasiones, los coches circulan rebasando con creces los límites permitidos" y la implantación de ZBE.

No obstante, incide en que estas últimas áreas deben implantarse en zonas cercanas al centro de la ciudad o aledañas a núcleos residenciales.

La vegetación es otra de las claves que defiende, no solo el PAR del Ayuntamiento de Sevilla, sino también el experto de la US.

Bares

Sin embargo, Figueroa recalca que esta debe colocarse formando "pantallas verdes". Es decir, "setos que crezcan hacia arriba y hacia los lados para aislar a las aceras y las terrazas de los bares del ruido".

Este último punto es otro de los hándicaps de Sevilla.

Según el catedrático, el problema en este sentido radica en la "educación" de los sevillanos. Es decir, la costumbre de los hispalenses de "hablar alzando la voz", sobre todo, en el interior de los espacios gastronómicos y sus terrazas.

La solución, a su parecer, sería limitar los horarios de los veladores, priorizando así el descanso de los vecinos. Asimismo, señala, "de no cumplirse estas medidas sería conveniente endurecer las sanciones".

Por último, Enrique Figueroa menciona la cartelería. En palabras del experto, la colocación de carteles que indiquen que el usuario se encuentra en una "zona libre de ruido" inciden de una forma u otra en el compartimento de los ciudadanos, disminuyendo la contaminación acústica.