Morante corta dos orejas en su 'resurrección' en Sevilla entre honores al Rey Emérito

Morante corta dos orejas en su 'resurrección' en Sevilla entre honores al Rey Emérito

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Morante corta dos orejas en su 'resurrección' en Sevilla entre la euforia y honores al Rey Emérito

Roca Rey y David de Miranda cortaron una oreja cada uno entre un público que destiló un entusiasmo excesivo.

Más información: Morante de la Puebla, punto y seguido

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Morante de La Puebla ha cortado dos orejas en su resurrección particular en Sevilla tras medio año de retiro.

El pasado mes de octubre se quitó -que no cortó- la coleta en las Ventas antes de salir por la Puerta Grande y este domingo ha demostrado en Sevilla que no puede vivir sin torear.

Ni el Rey emérito quiso perdérselo, tras llevar más de cinco años, desde que se fue a Emiratos Árabes, sin pisar una plaza de toros.

Y tuvo que ser en Sevilla, en el palco de los maestrantes, donde Juan Carlos I fue recibido con todos los honores, ovaciones, brindis y hasta con los sones del himno de España y gritos de ¡Viva España! y ¡Viva el Rey!

Enlutado llegó Morante para resucitar el domingo más taurino en la ciudad hispalense por antonomasia. Lo hizo con su vestido catafalco bordado en cristales que brillaban con intensidad como su tauromaquia.

Con su primero no pudo ser porque 'Golfante' no podía ni con el rabo. Ni tampoco tocaron pelo Roca Rey ni David de Miranda, sus compañeros de cartel, ante la mansedumbre de los tres primeros de Garcigrande.

El Rey Emérito, Juan Carlos I, en la plaza de toros de Sevilla.

El Rey Emérito, Juan Carlos I, en la plaza de toros de Sevilla.

Por un momento pareció que ni la resurrección de Morante ni la nueva etapa de José María Garzón como empresario de Sevilla, tras más de 90 años de la empresa Pagés, iban a cambiar el cenizo de los últimos Domingos de Resurrección en los que nunca pasaba nada.

Pero la fiebre morantista que flotaba en un tendido desbocado por el entusiasmo lo impidió y pidió con fuerza las dos orejas para su torero y también una para cada compañero de cartel.

Cierto es que a ese 'Gentil' le intercaló lances con su capote de vueltas verdes que saciaron esa fiebre contagiada por la oda en la que convirtió el periodista Rubén Amón el pregón taurino de Sevilla hacia el que ya se considera el mejor torero de la historia.

Y no era para menos. En un capotazo en concreto esperó unos segundos interminables con los brazos echados hacia adelante y a merced del animal.

También es cierto que en ese quite Morante lo lanceó con el mentón en el pecho y con ese duende que solo tiene el de La Puebla y del que la afición ha estado seis meses huérfana. Fueron cinco y una media eterna. "¡Ya está pagado el abono!", llegó a decir un aficionado desde el tendido.

Justo después lo brindó al público y se lo llevó andando hasta el tercio a base de trincherazos dibujados, un molinete de pellizco y una naturalidad sublime en una faena en la que casi todo lo puso él.

Tanto el temple como la torería, ralentizándolo en cada muletazo, llevándolo hasta el final de la cadera y arrastrando la bamba de la muleta. Por el izquierdo le costó más por mucho que se cruzó al pitón contrario pisando unos terrenos complicados para que pasara.

La estocada por sí sola fue de oreja de ley, como los arrebatados remates finales evocando a la tauromaquia de otro tiempo ante un público que le reconoció el esfuerzo y llenó de pañuelos los tendidos.

Unos pañuelos que volvieron a volar también de forma excesiva tras las faenas de Roca Rey y David de Miranda, dos toreros con un concepto parecido y que se picaron en quites. Uno por saltilleras y otro por chicuelinas.

Roca Rey toreando en la Maestranza de Sevilla.

Roca Rey toreando en la Maestranza de Sevilla. Lances Maestranza

Muy templadas fueron las verónicas del peruano al segundo de la tarde y muy arrebatado fue el inicio de la faena de muleta, de rodillas y pasándoselo por la espalda. Llegó a sonar la música, pero el trasteo, que fue de más a menos, no terminó de coger vuelo ni de llegar al público.

Al quinto sí le cortó una oreja, aunque le pidieron las dos. Volvió a templarlo con el capote y le exigió mucho en la muleta pisando unos terrenos muy comprometidos, con más de la mitad de las telas por la arena, tirando siempre del animal y yendo esta vez de menos a más, sobre todo cuando se enfajó de verdad.

David de Miranda se llevó el peor lote de la tarde y una fuerte voltereta cuando citó al último de la tarde sin éxito y no movió una zapatilla.

Se repuso el onubense en su primer Domingo de Resurrección, al que le ha costado llegar sudor y lágrimas, para no desperdiciar la última bala de la tarde, que no de la feria.

David de Miranda torea al primero de la tarde en la Maestranza de Sevilla.

David de Miranda torea al primero de la tarde en la Maestranza de Sevilla. Lances Maestranza

Y no lo hizo porque aprovechó sus pocas opciones para tirar de él en una faena basada en la cercanía, donde sabe que puede cortar las orejas.

Cortó una tras una tanda de manoletinas de mucho mérito. Con su primero sí que no tuvo opciones en una corrida de Garcigrande a la que faltó fondo.

Y así se desarrolló la primera tarde de Garzón como empresario, entre los vivas al Rey Emérito y a Morante por su vuelta.

Y con las víctimas de Adamuz, con Rafael de Paula, Álvaro Domecq y con el torero Ricardo Ortiz, fallecido en los corrales de la plaza de toros de Málaga este Sábado Santo, en el recuerdo. Queda la feria entera y los termómetros que marquen esa excesividad pueden seguir subiendo.