Cancún

Enrique Cerezo surge como una cara familiar -de esas que vemos siempre pero no conocemos nunca- entre los sets de los Premios Platino, en Quintana Roo, Cancún. Es un hombre campechano que hace gala de eso que en España llaman “mano izquierda”, amén de un híbrido curioso, amo del cine español y presidente del Atlético de Madrid, a medio camino entre un sector denostado y otro en eterno aplauso. Aquí en México se celebra la quinta edición del festival del cine iberoamericano y EL ESPAÑOL tiene la ocasión de charlar unos minutos con Cerezo sobre cultura, industria cinematográfica, prejuicios y sensibilidades patrias.

¿Por qué Marca España es Iniesta y no Penélope Cruz? “Bueno, Marca España son todos los españoles importantes y relevantes que hay en España. Yo creo que Penélope Cruz es una actriz relevante en el mundo artístico y cultural de nuestro país”, sostiene. “Iniesta igual, pero en el mundo deportivo, y aunque Penélope no tenga el sellito de ‘Marca España’ socialmente, para todos los que nos dedicamos a este negocio sí es importante: ha dado su nombre a cientos de películas clave y en cualquier parte del mundo es identificada como artista española”. Admite que el público ibérico no ha otorgado a Cruz “esa distinción”, pero que para el resto del mundo “sí que es Marca España”.

Ahora que el ministerio de Cultura ha propuesto, a fin de fomentar la lectura, que nuestros futbolistas recomienden sus libros favoritos, ¿qué le parecería a Cerezo que hiciesen lo mismo con las películas? “Es perfecto que exista unión entre todos los cuerpos de España y que se defiendan entre sí. Ojalá los futbolistas recomendasen cine, porque lo ven, igual que los actores van a ver el fútbol: es la misma mara de medir”, sostiene el presidente del club. “Yo creo que lo que tenemos que hacer es buscar una unión para que nuestro producto, el producto español, sea fuerte y consistente en todo el mundo”.

ETA en el cine y 'No a la guerra'

Cerezo reconoce que hay temáticas “delicadas, casi prohibidas” de tratar en el cine español, pero recuerda que a él nunca le han afectado: “¿Que si la polémica de Fe de Etarras…? Bueno, a mí no me puedes decir eso porque yo he hecho tres películas de ETA. Tres películas fuertes y duras, y en los peores momentos, y funcionaron. Yoyes era una película durísima. Y Todos estamos invitados también”, recoge. “Ahora, ¿que hay temas que no se pueden tratar por una circunstancia especial? Pues puede ser. Es lo mismo que la Guerra Civil. Resulta que sacas una película de la guerra civil y normalmente no le gusta a la gente ir al cine a verla, pero la pones en televisión y tiene una audiencia fantástica. No sé por qué pasa eso. Es curioso”.

Este 2018 se han cumplido 15 años de la polémica gala de los Goya encabezada por el “No a la guerra” y de todo lo que trajo consigo, como el castigo político a la industria. “¿Que si el PP dejará de sentir rechazo algún día hacia al cine español? Bueno, yo pienso que nunca, porque fíjate, todavía estamos con la guerra civil y fue hace ochenta años… tal y como somos los españoles, nunca. No resolvemos, no. El peor enemigo de todo esto somos nosotros mismos, ¿entiendes? Pero sí, ojalá esos recelos se vayan eliminando”.

Méndez de Vigo... y las subvenciones

Enrique Cerezo, ante la pregunta de a quién haría ministro o ministra de Cultura, relata que sería “a una persona que entendiese el cine”: “A alguien que le gustase el cine y la cultura en general, y que la defendiera. Eso no quiere decir que el actual ministro no la defienda, pero mira: cuando nosotros hablamos de crecer en cualquier sector, ya sea cultural, industrial, militar, social o político, nos comparamos con Europa”, reflexiona. “Queremos ser como Europa, ¿no? Pues ya nos gustaría a nosotros compararnos en el mundo cultural con Francia. Allí tienen eso que aquí llamamos o llamáis de mal modo ‘subvenciones’, esto de ‘nos alimenta el Estado con su dinero’. Bueno, pues nosotros tenemos 30 millones de euros para hacer películas en España, ¿y sabes cuánto tiene Francia este año? 600”, resopla.

“Yo hablo de Francia porque es el más cercano, pero habla con Italia y Alemania. Yo creo que hay que fijarse un poquito en esto si queremos equipararnos en todo”, guiña. ¿Qué le diría el productor a todos esos ciudadanos que se quejan por las subvenciones al cine español y recuerdan que otros sectores no están subvencionados? “Les diría que la mitad de España está subvencionada. Y si no estuviese subvencionada, no estaría España en la situación que está ahora”. ¿Qué hay de la nueva Ley del Cine? “Pues, como todas las leyes, tiene cosas buenas y otras cosas que no. No voy a entrar a discutirte ahora todos los puntos malos de la Ley, pero creo que se podría haber mejorado. Lo que pasa es que parece ser que se hizo con el consentimiento del sector”.

Racismo en el público español

Cerezo no cree que el cine español dependa de Telecinco y Antena3: “No, no. Lo que pasa es que el cine español depende de una cosa muy importante, que es esa diferencia de la que te hablaba entre los 600 millones y los 30. Eso afecta al lanzamiento de cada película. Si el 80% de las películas que se hacen en España tuviesen el lanzamiento de las de Francia, todas funcionarían bien”. Una última cuestión, a propósito de los Premios Platino. ¿Piensa Cerezo que al público español no le entusiasma el cine iberoamericano por una cuestión de racismo? “No, no para nada. No valorar algo no significa ser racista. Mira, esto pasa en el fútbol y se explica muy sencillo. Imagínate que en mi equipo tengo a dos jugadores de color. ¿A que ninguno de mis aficionados insulta a esos jugadores?”, lanza.

“Sin embargo, si viene otro equipo a jugar contra nosotros y trae un jugador o dos de color y le empiezan a decir si le van a pitar y tal cual, ¿ya es racismo? No, es lo mismo para todos. Hay que saber valorar lo que es racismo y lo que no es racismo. Yo estoy convencido de que en el fútbol no hay racismo, pero tiene un sistema de atacar por atacar al contrario, pero no porque el aficionado sea racista: le da igual que sea blanco, que sea negro o que sea chino. A nosotros nos puede gustar o no las películas iberoamericanas, pero si no te gustan no es porque seas racista, todo lo contrario”, concluye.