No hay nada más español que hablar de política con un brazo apoyado en la barra de un bar. Aunque en este caso quien hace lo propio pasa más tiempo al otro lado de la barra sirviendo cervezas y pinchos de tortilla a los socialistas de Ferraz que opinando sobre lo que acontece en el país. No lleva palillo entre los dientes, sino mandil.

Ramón Aparicio tiene 61 años y llegó a Madrid con 14. Natural de Ávila, como su admirado Adolfo Suárez, es de los que todavía van al quiosco cada mañana a comprar el periódico La Razón para después disfrutarlo mientras desayuna. Por supuesto, el café bien negro y la leche, entera.

Ramón es un hombre menudo con tantas arrugas como cervezas habrá servido a lo largo de su vida. Lleva en la hostelería desde los 14, cuando se vino a la capital a fregar platos: "Como todo el mundo". "He sido camarero gran parte de mi vida, hasta que hace 20 años me hicieron director del restaurante Los Porches. Cuando lo cerraron, decidí no trabajar y abrir una cosa pequeñita aquí en la zona". Más o menos emprendió su negocio cuando comenzó todo el periplo de campañas electorales, comicios y coaliciones fallidas.

Ramón siempre vota al PP, pero denota gran simpatía por Susana Díaz. También está a favor de la abstención. Jorge Barreno

Ramón se jacta de haber abierto un local "en plena crisis". Valiente o kamikaze, su experiencia en el sector es la que le ha permitido que su proyecto no sea un desastre absoluto: "La gente de este barrio es muy exigente por el estatus que tiene. Pero muchos empezaron a decir: 'Venga, vamos a ver a Ramón, que tiene cosas ricas, buenos vinos…'. Sigue costando, sobre todo teniendo en cuenta la crisis galopante que atravesamos".

Hijo de la dictadura y adulto prematuro de la democracia, Ramón recuerda especialmente "la época boyante de los 70": "Ahí ganó dinero todo el mundo. Luego en el 92 hubo una crisis gorda, un bajonazo tremendo, pero duró menos que esta. Ahora que estábamos empezando a despegar, la falta de gobierno lo ha frenado todo".

Ramón Aparicio, junto a la sede del PSOE, que está enfrente de su bar, el Gaona. Jorge Barreno

Reconvertido en empresario, no es cierto que haya dejado de trabajar: todos los días acude a su bar, el Gaona, a tirar cañas y servir tapas. Muchos de sus clientes son socialistas que en sus ratos de descanso acuden a almorzar o comer.

También los hay que cuando van de visita a Ferraz pasan por el Gaona. Como Susana Díaz, que es clienta predilecta de Ramón. "Siempre que viene de Sevilla se pasa por aquí. Con ella es con la que más hablo. Es más abierta, más espontánea… De política nunca hablamos, sino de toros, que nos gustan mucho a los dos. Hacemos unas bromillas y ya está". Con ella tiene una fotografía, colgada en la pared junto a otras muchas con otros políticos, toreros y deportistas: desde Rafa Nadal hasta Florentino Pérez, pasando por Eduardo Madina y José Blanco. "Pedro Sánchez alguna vez ha venido a tomarse una Coca-Cola. Le saludo y ya está. No me he fotografiado con él porque siempre va con gente y, bueno, no le tengo tanta simpatía. Soy más 'susanista' que 'pedrista', sin duda".

El dueño de la taberna Gaona, en Ferraz, se ha retratado con Susana Díaz, quien acude al bar siempre que viaja a la capital. Jorge Barreno

SERVIR TORTILLAS AL COMITÉ FEDERAL

Su álbum fotográfico es como un muro de Facebook cargado de fotos. Solo que aquí el muro es de verdad. De ladrillo y pintura blanca. "Me gusta colgar las imágenes porque entretienen mucho a la vista. Además, las fotos son mucho más baratas que tener un Goya", bromea. Su particular museo es memoria reciente de este país: Eduardo Madina y Susana Díaz sonríen, mientras que Sánchez ni aparece. Ni él mismo habría sido capaz de intuir que a diez metros de su taberna se gestaría hace tan solo una semana una guerra interna por la que el líder del PSOE acabaría dimitiendo.

Ese mismo día, cerca de las tres de la tarde, parte del equipo de Susana Díaz estuvo comiendo, según cuenta Ramón. "Algunos vinieron a desayunar, otros a comer… Y también a cenar. Ella [Susana Díaz] no estuvo, pero mucha de su gente cercana sí". No hubo copas de whiskey ni borrachos con ganas de contar sus penas a un camarero. "Solo risas y cuchicheos", dice. "Ellos no hablan de esas cosas aquí. No puedes escuchar nada. Yo mientras servía las tapas, oía desde fuera gritos: '¡Pedro, Pedro!'. Ellos miraban. Algunos decían que era gente infiltrada de Podemos la que había ido a Ferraz a dar su apoyo a Sánchez".

Ramón Aparicio también se ha retratado con Madina y José Blanco; nunca con Pedro Sánchez. Jorge Barreno

Se define como "madridista, españolista y de Enrique Ponce". También como fiel absoluto del Partido Popular. Asegura que ha acudido a las urnas en todas y cada una de las elecciones celebradas en España. "Siempre, siempre voy a votar. Y además, siempre voto al mismo. Antes votaba a Adolfo Suárez, claro, pero ahora al Partido Popular. Y mi familia igual. Siempre vamos a votar y siempre a los mismos. Quizá estoy equivocado pero… Tienes que estar en política y dar tu voto, porque eres español y tienes que estar ahí. Tienes que ayudar a tu país".

Ramón es de ideas inalterables: tiene una foto fija de España que, podría decirse, fue tomada durante la Transición. Para él, vástago del proceso incipiente de dictadura a democracia, lo importante es la estabilidad: "Primero tiene que haber un gobierno estable... Un gobierno, el que sea. Un gobierno serio. Yo creo que esto lo suyo hubiese sido, tras las primeras elecciones, que los dos grandes partidos hiciesen una gran coalición. Pedro Sánchez y Mariano Rajoy que se hubiesen sentado en la mesa y decir: 'Vamos a gobernar este país, vamos a hacer las cosas bien hechas'". Como en las cenas de Navidad, en las que has de compartir mesa con ese cuñado al que tanto detestas pero con el que acabas brindando. "No me vale eso de: '¡Que se vaya Rajoy! ¡Que se vaya Rajoy!'. ¿Por qué se va a ir Rajoy con los escaños que tiene? Pedro, usted no es nadie para decir eso. Tendrán que decirlo los millones de personas que lo han votado", añade.

"El PSOE y el PP, los dos juntos, habría sido lo mejor para el país. Que el PSOE hubiese hecho una oposición firme y seria. Y después de 4 años, seguramente, el PSOE habría vuelto a ganar las elecciones. Es un gran partido y necesario. Pero claro, siendo serios", analiza Ramón mientras apura el último sorbo de su cortado. Con Susana Díaz no tiene solo en común su afición por la tauromaquia: también es partidario de la abstención.

Ramón Aparicio tiene esta foto colgada (con políticos del Partido Popular) en su taberna. Jorge Barreno

"PABLO IGLESIAS NO ES MUY FIABLE"

De Podemos y Ciudadanos habla como lo haría de las minorías: "Están ahí y hay que contar con ellos". "Ciudadanos no sabe muy bien a qué juega: hoy está en este lado del río, al otro está en el otro... Indiscutiblemente, es un partido que hay que contar con él, igual que con Podemos. Aunque Pablo Iglesias yo creo que no es muy fiable". No sabe explicar por qué: "Yo de Podemos mejor no hablo. No soy de Podemos", advierte, como si quedase hueco para la duda. "A mí no me gusta Podemos ni los partidos nacionalistas. Por eso me tomé tan mal lo de Pedro Sánchez, porque yo soy de otra postura: me siento muy español. Coquetear con eso me ha sentado... como a su propio partido: muy mal".

Niega que la treta para cargarse a Pedro Sánchez sea tal. Es, para Ramón, la consecuencia de "un mal liderazgo". "Yo creo que la mecha estaba encendida ya. Pero claro, al enterarse su propio partido de que había filtreado con Podemos, que había filtreado con los otros (sic)... Explotó". Sobre la corrupción, Ramón Aparicio reconoce que "en el PP hay mucha". Apostilla, claro: "Pero en el PSOE también. Lo que pasa es que la del PP se ha aireado más. ¿Y qué me dices de los Pujol?", dice pronunciando la jota española y no catalana.

"¿Unas terceras elecciones? Yo veo que sería una ruina económica, aparte del dineral que vale. Aunque yo creo que estaríamos en las mismas. Aquí de lo que se trata es de que se sienten, que hablen como personas. Que digan vamos a sacar esto para adelante los dos grandes partidos del país". Ramón se muestra ante España y sus políticos como la abuela que cree que la comida puede ser la solución de las disputas familiares. Siéntense, clama. Coman y beban como en los grandes linajes. Lo de arreglar el país nunca se hace antes del postre.

Ramón Aparicio señalando su foto con Susana Diaz, colgada en la pared de la taberna. Jorge Barreno

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