Hoy en día, a la hora de elegir una profesión muchos eligen la opción que nos asegure estabilidad profesional en lugar de una que realmente nos apasione. El miedo a no encontrar un trabajo una vez terminada la carrera provoca que muchos jóvenes estudien única y exclusivamente por el número de salidas que ofrece el mercado laboral, y este fue el caso de Óscar.
A sus 33 años, el joven madrileño se ha vuelto a convertir en un estudiante. En 2010 optó por estudiar Relaciones Laborales y Recursos Humanos en la Universidad Complutense de Madrid. Una formación que eligió ya que ofrecía muchas salidas y que le pudo dar estabilidad laboral durante ocho años: "Hasta que llegó un punto en que me cansé y decidí cambiar de profesión", confesó recientemente en una entrevista para La Voz de Galicia.
Como la gran mayoría, Óscar pensaba que la mejor opción era estudiar una carrera universitaria: "La FP estaba peor vista que una formación universitaria. Nunca me dijeron que tenía que ir a la universidad, pero yo sentí que había que estudiar una carrera". Y a día de hoy, estudia una FP superior de Administración de Sistemas Informáticos en Red.
A pesar de que la carrera no le apasionó, le dio estabilidad, un buen salario, consideración, sin embargo, no fue suficiente: "No me llenaba el trabajo. Muchas veces estaba agobiado, con ataques de ansiedad en ocasiones... Y dije: ‘'Para estar así, lo dejo'".
Aunque, ese trabajo le brindó la oportunidad de entrevistar a muchos informáticos y le despertó un interés en ese sector. "Sabes cómo está el mercado, las condiciones que tienen los candidatos a un empleo, ves que es un mercado en el que hay mucha demanda de perfiles, con muchas salidas y buenas condiciones laborales", cuenta el estudiante.
Tomar la decisión de dejar su trabajo y volver a estudiar no fue sencillo, sin embargo, su empresa y el actual becario llegaron a un acuerdo e incluso le animaron a estudiar. Y con indemnización y paro, Óscar pudo apuntarse a una FP superior de Administración de Sistemas Informáticos y con un máster de ciberseguridad.
La formación incluía tres meses de prácticas obligatorias y a Óscar le surgió enseguida la oportunidad. Actualmente, compagina los estudios de FP con el máster y las prácticas no remuneradas, y asegura que no se arrepiente de nada: "Y eso que todavía no puedo decir que haya sido un buen cambio, porque aún no lo sé. No tengo un trabajo. Salga o no salga, no me arrepiento. Me siento orgulloso de intentarlo", finaliza el treintañero.
