Murcia

Daniel estaba acostumbrado a ser el foco de los medios de comunicación por su rendimiento sobre el terreno de juego, bien defendiendo la elástica del Once Caldas o como capitán de la selección Sub20 de Colombia. Ahora vuelve a estar en la diana de los periodistas de su país y de medio mundo, pero por una situación que nada tiene que ver con su carrera deportiva: en la Discoteca Fonda Milagros que regenta en Murcia han muerto 13 personas, a causa de un incendio que se ha convertido en una de las mayores tragedias de la noche española. "Estoy fatal, pero bueno aquí estamos", admite Daniel Ramírez, mientras rompe su silencio en exclusiva para EL ESPAÑOL.

- ¿Cómo gestiona una persona que en su negocio hayan fallecido 13 personas inocentes?

- Daniel Ramírez: Muy mal, muy mal, la verdad, porque todas las personas que han muerto eran amigos nuestros.

- ¿Conocía a los 13 fallecidos en su Discoteca Fonda Milagros?

- Sí, claro. Todos eran amigos.

Entrevista telefónica con Daniel Ramírez, dueño de la Fonda Milagros, la discoteca arrasada por el fuego donde murieron 13 personas.

El nudo que tiene en la garganta es tan grande que Daniel Ramírez Ramírez (Colombia, 1995) tiene que toser durante la conversación con EL ESPAÑOL, para no derrumbarse y que las lágrimas le impidan seguir hablando. Entre las personas fallecidas a las que conocía este joven futbolista y empresario de la noche, se encuentra Eric Hernández: un repartidor de Coca-Cola, natural de Nicaragua, y que durante aquella trágica madrugada del domingo, estaba celebrando su treinta cumpleaños en el palco número 18 de Fonda Milagros, como guinda a la fiesta sorpresa que su hermano, Sergio, y su madre, Marta, le habían preparado junto a varios amigos.

Aquella noche, Orfilia, le había dado el mejor regalo a su novio, Eric: le anunció que iban a ser papás. Pero el fuego arrasó los sueños de esta pareja, así como las vidas de otros asistentes a la fiesta, como la madre y el hermano del cumpleañero: Marta y Sergio. También se llevó por delante a clientes como Jorge y Rosa: se desplazaron de Caravaca de la Cruz a Murcia, para bailar en la sala latina que estaba de moda en la capital, y murieron en el incendio, dejando huérfanos a sus tres hijos. Daniel asegura que todas estas historias no se las puede quitar de la cabeza.

"Todas esas personas eran muy cercanas a nosotros", insiste desolado este colombiano, de 27 años, y que a buen seguro jamás se podrá quitar de la cabeza los nombres de los trece fallecidos ni lo sucedido durante la madrugada del 1 de octubre.

De izquierda a derecha la familia nicaragüense desaparecida en el cumpleaños: la matriarca Marta Hernández, su nuera, Orfilia, su novio, Eric, y su hijo mayor, Sergio. Cedida

La dimensión de la tragedia de Murcia solo es superada por lo ocurrido en la discoteca 'Flying' de Zaragoza, donde murieron 43 personas en 1990, o la sala 'Alcalá 20' en Madrid, en la que perdieron la vida 81 personas en 1983. "Lo único que podemos hacer nosotros es mandar las condolencias a las víctimas. En teoría, nosotros también somos víctimas", tal y como reflexiona.

- ¿Usted estaba dentro de Fonda Milagros aquella trágica madrugada del 1 de octubre?

- Daniel Ramírez: Sí, claro.

- ¿Cómo dio la cara el fuego en su sala de ambiente latino?

- Lo que tengo que contar ya se lo expresé a las autoridades. Estoy totalmente dispuesto a colaborar con la investigación, para que todo se aclare de la mejor manera posible, porque estoy tranquilo, en el sentido de que no hubo nada raro en mi discoteca y ya está. De ahí en adelante, lo que tienen que determinar es lo que ocurrió.

- Esta semana ha trascendido un vídeo que la Policía Nacional sostiene que es clave, para la investigación, porque aparecen unos trabajadores de Teatre apagando unas llamas alojadas en unos conductos de ventilación. ¿Cree que el fuego se originó en la Discoteca Teatre y se extendió a su sala Fonda Milagros?

- Ahora mismo, hablar no estaría bien. Que se investigue lo que se tenga que investigar. Lo mejor es ser prudente y que la Policía determine la verdad.

- ¿Considera que el fuego se pudo propagar por los conductos de ventilación de Teatre hasta la Fonda Milagros?

- No lo sé. Eso lo tendrá que determinar la Policía. Le repito, lo que yo diga puede ser irrelevante. Yo confío plenamente en las autoridades y en que van a hacer bien su trabajo y se va a demostrar la verdad.

Imágenes del momento del incendio en el interior

- ¿Ha prestado declaración ya ante la Policía Nacional?

- Todavía no. Estoy a la espera de que me citen porque ya le expresé a la Policía que en el momento en el que ellos quisieran, iría a declarar.

Daniel se muestra en esta parte de la entrevista con la misma convicción que le hizo triunfar como defensa central, en campeonatos de primera división de América del Sur: primero en Colombia, defendiendo los colores del mítico Once Caldas, el equipo de su ciudad natal, Manizales, y más tarde en Jaguares FC, antes de dar el salto a Alebrijes de Oaxaca en México o a la Universidad César Vallejo en Perú.

De hecho, siendo un adolescente llegó a tener un valor en el mercado futbolístico de 250.000 euros, pero cuando se trasladó a España junto a su madre, Luz Mila, y su hermano, Juan Esteban, su carrera profesional decayó a Tercera División. Daniel ha militado en equipos como el filial del UCAM Murcia, el Olímpico de Totana o el Villa de Fortuna. 

"Espero que todo se esclarezca y que todo salga de la mejor manera para todas las familias de las víctimas, para que se conozca la verdad: eso es lo importante", tal y como sentencia Daniel Ramírez, con la misma determinación con la que actuaba como defensa central, cuando le encargaban marcar a un delantero, o cuando interceptaba a un extremo jugando como lateral izquierdo. 

Esta no es la primera vez que la familia Ramírez se enfrenta a una tragedia. En septiembre de 2020, la matriarca, Luz Mila, y sus dos hijos, Daniel y Juan Esteban, perdieron de forma repentina a la tercera de la casa: Luisa Fernanda, una bellísima treintañera. Esta colombiana formaba parte del staff de la Fonda Milagros y solía fotografiarse posando en una de las paredes de la sala, donde hay unas alas de ángel hechas con luces de neón, delante de las que se colocaba Luisa Fernanda, simulando ser una chica celestial.

Tras su muerte, su hermano, Juan Esteban, heredó parte de la discoteca, y el clan familiar, liderado por la matriarca, Luz Mila, hizo piña para sacar adelante tanto la sala de copas como a los hijos de Luisa Fernanda que perdieron demasiado pronto a su madre.

Daniel Ramírez, en su etapa como futbolista del Once Caldas de la primera división colombiana.

La familia Ramírez ahora también está unida, como cuando perdieron a la chica de la casa, para afrontar la causa judicial abierta por trece homicidios imprudentes en la sala que gestionaban en la zona de ocio de Atalayas. "Mi abogado me está transmitiendo todo lo que necesitamos saber", subraya Daniel, propietario de Fonda Milagros, sobre la labor que está ejerciendo su abogado Francisco Adán. 

- Aquella trágica madrugada del domingo usted ha afirmado que se encontraba en Fonda Milagros. ¿Cuándo y cómo se percataron de que la discoteca se estaba quemando? 

- Daniel Ramírez: Lo que tenga que contar, se lo contaré a las autoridades. De momento, es irrelevante. Simplemente quiero expresar mis mayores condolencias a todos los familiares de las víctimas. Insisto: ya se irá sabiendo todo. Hay que esperar a que se esclarezca un poco todo.

- ¿Usted ha tenido la fuerza y la entereza suficiente como para llamar a los familiares de las trece víctimas?

- He expresado mis condolencias a la mayoría de las familias porque no son unos desconocidos para nosotros. He hablado con todos los que he podido. 

La conversación entre el periodista de EL ESPAÑOL y Daniel Ramírez, el dueño de Fonda Milagros, el hombre más buscado por todo los medios, se prolonga durante 9 minutos y 45 segundos, sin dar tiempo a que este empresario de la noche pueda ser preguntado por otras cuestiones colaterales del siniestro. Tales como la supuesta existencia de una camarera en la lista de 13 fallecidos: la ecuatoriana Olga Lucrecia.

"Yo lo repito, estoy muy dolido por las víctimas porque esas personas no eran unos simples clientes que iban a tomarse una copa. Al final, son personas que yo conocía, que son demasiadas cercanas a mi entorno y a mi familia y estamos demasiado dolidos", reflexiona apesadumbrado este colombiano de 27 años. "Vuelvo y le repito, estoy dispuesto a todo, a que se investigue todo, y a colaborar. Creo que lo prudente es esperar a que la Policía Nacional lo determine todo y ya está".