Cuenta la historia que cuando Shigeru Miyamoto se enfrentó en 1981 al reto de crear un personaje que se pudiera identificar pese a estar compuesto únicamente por un puñado de píxeles, le puso una gorra para no tener que dibujar el pelo, una nariz grandota y bigotón para que se distinguieran la nariz y la boca. Un peto rojo sobre una camiseta azul (con el tiempo estos dos colores se intercambiaron) lo distinguían de los escenarios del juego donde iba a aparecer, Donkey Kong.

El diseño básico fue fruto de la necesidad, pero resultó tan acertado que se ha convertido en símbolo de Nintendo -y de los videojuegos en general-.  Luego llegaron Luigi, Bowser, Peach, Toad y un sinfín de personajes para poblar un universo que ahora se puede ver en 'Super Mario Bros. La película'.

En los primeros juegos Mario simplemente saltaba, pero el personaje, que luego se decidió que sería fontanero, resultó ser tan versátil que no tardó en protagonizar otros videojuegos en los que disparaba, jugaba al fútbol, al tenis, competía en karts con otros personajes de su universo o participaba en juegos sociales en los que se avanzaba a base de minijuegos.

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Jugar a velocidad endiablada 

Los juegos de Mario están entre los preferidos de millones de jugadores de todo el mundo. Pero no todos los disfrutan igual, un grupo reducido prefiere intentar romper las reglas para terminárselos en el menor tiempo, lo que se conoce como speedrun. Los speedrunners avanzan por los mundos del juego moviéndose a una velocidad endiablada y con una precisión sorprendente, casi como si fuera un ballet.

El experto en esta forma de jugar Sergio Martín lo compara más bien con el atletismo: "Completar un juego lo más rápido posible es lo mismo que correr lo más rápido posible". Igual que en el deporte hay varias disciplinas; por ejemplo, el speedrunner puede utilizar fallos de programación (conocidos como glitches) o utilizar únicamente su habilidad para dar el salto en el momento preciso y en el píxel exacto de la pantalla, lo que necesita una precisión extraordinaria.

Super Mario, a toda velocidad

"Todos los juegos tienen su base de speedrunners, incluso los de Peppa Pig o Hello Kitty —cuenta Martín—. Tenemos el dicho de que si se puede pasar, se puede 'speedrunear'", y cada uno elige si lo hace a un nivel básico, a otro más profesional o si quiere disputar los primeros puestos del mundo.

Jugando desde los 3 años

Para él los títulos del fontanero de Nintendo son los más atractivos y a los que se ha dedicado siempre. "He sido un fan de Mario durante toda mi vida, desde los 3 añitos empecé a jugar con mi familia. Siempre me ha gustado mucho pasarme los juegos una y otra vez, cada vez más rápido, hasta que un día estaba indagando por YouTube y me encontré contenido de speedrun de Super Mario y vi que eso es lo que me gustaba. Hay muchos niños que no lo saben pero están haciendo speedrun. Todos hemos visto un niño al que le compran un juego y se lo pasa una vez, y otra, y otra, y cada vez más rápido", dice.

Sergio Martín

Hay distintos motivos por los que uno decide ser speedrunner. Suele responder al deseo de romper el juego tal como se diseñó, consiguiendo atravesar una pared para ahorrarse casi todo el mapa, pero Martín explica que en su caso tiene más que ver con el placer de superarse.

No es que pretenda estar en la tabla de los mejores del mundo, sino que se trata "una lucha contigo mismo, una mejora constante, aprender algo nuevo, añadirlo y empezar una carrera contra la mejor versión de ti mismo y ganarle, como lo que hace Goku [personaje de la serie Bola de Dragón] hasta que te das por satisfecho".

Mario Bros y Yoshi

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El más rápido del mundo en Mario Party 1

Así, Martín se puso manos a la obra para superarse en cada recorrido y cada juego protagonizado por Mario. El 11 de noviembre de 2022 consiguió convetirse en el speedrunner más rápido en terminar Mario Party 1, un juego que salió inicialmente en Nintendo 64 pero que está disponible en la consola virtual de Switch. 

Martín se ha convertido en el primero del mundo en esta versión en el modo Aventura Isla de los Minijuegos, con un tiempo de 34' 53", seis segundos menos que el segundo clasificado, también español, tal como figura en la página que establece la tabla mundial de clasificiación de esta manera de jugar: speedrun.com. Lo cuenta mientras enseña un dibujo que se tatuó para recordar el logro.

"Hicieron en Super Mario Bros 1 una recopilación de los mejores de cada país y salía Ari, que es la mejor jugadora de España de Super Mario Bros 1, y yo representando a Cataluña, porque la persona que lo hizo es de fuera de Europa, vio que ponía la región y pensó que era el país. Tenemos una broma graciosa en la comunidad de Mario Bros 1 con eso".

Mario y Luigi

Super Mario Bros, la Capilla Sixtina de los videojuegos

En los juegos protagonizados por Mario los speedrunners se enfrentan al hecho de que Nintendo imprime a sus juegos un pulido máximo, de forma que los glitches son casi inexistentes. Es más, es paradigmático el título Super Mario Bros, que apareció en la consola Nintendo Entertainment System (más conocida como NES) en 1985, que se puede considerar como la Capilla Sixtina del desarrollo de videojuegos por la exquisita combinación de arte y diseño que muestra y porque tiene también un nivel de programación pocas veces visto por su nivel de optimizado.

"La gente lo ha llevado tan al límite que están a 0,5 segundos de ser exactamente igual que el tiempo que tarda una máquina en hacer todo perfecto en el juego", cuenta Martín. El récord en este caso está en 4' 54,798" y el segundo son 4' 54,914. Para conocer las posiciones hay que recurrir a las milésimas de segundo.

En el caso de Mario Party la suerte desempeña un papel importante a la hora de conseguir un buen speedrun en el modo Historia, que es el que se juega rápido, "porque no hay casi glitches —explica Martín—, pero luego está Super Mario Odyssey [el último gran juego de momento del Mario más tradicional] que es una máxima combinación entre la habilidad del jugador y los glitches del juego".

"Hay un par de glitches que te ahorran un minuto y poco pero tu habilidad es capaz de ahorrarte horas de juego". Uno de los glitches más famosos -conocido como wrong warp, está en Super Mario 3, cuando si se realiza una serie de movimientos concretos en un nivel se puede confundir a la memoria RAM que teletransporta al jugador a la pantalla final.

Son trucos imposibles que se difunden porque la comunidad speedrunner es de las más colaborativas de los videojuegos. "Es una constante retroalimentación, uno descubre una cosa, la pasa a la gente que intenta entender por qué sucede y otra persona dice dónde se puede usar y entonces la ruta es más rápida. Yo he hecho muy buenos amigos en la comunidad de speedrunners", apunta Martín.

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No hay un modo de ser speedrunner

No hay un método correcto ni un juego más adecuado para convertirse en speedrunner, según afirma Martín. "Cada juego tiene su speedrun y es diferente. Es como la ropa, encontrar la que más te gusta y ver hasta dónde quieres llegar. Todos los juegos tienen un nivel de iniciación, no empiezas en Mario Odyssey atravesando paredes, sino aprendiéndote cuál es el camino correcto de las lunas que tienes que coger y cómo acabar con los jefes rápido. Después, si quieres llevar más al límite el juego te das el capricho de aprenderte algo. Igual que con la ropa un día de repente te apetece comprarte algo más suelto".

Lo que sí recomienda a quien se está iniciando en los speedrun es que lo haga con uno en el que "juegues al juego, que no tengas que obligarte a hacer glitches, a romper el juego para pasárterlo rápido. Una de las cosas tan atractivas de Mario Odyssey es que puedes pasarte el juego en dos horas tranquilamente andando o puedes ir más rápido, sin hacer ningún glitch, y bajas a una hora y poco. Busca el juego que te apasione jugarlo y después a ver hasta dónde quieres llegar tú".

Para dominar esos atajos, dar saltos precisos, esquivar el combate con jefes finales o atacar sin fallar es clave practicar. Lo más habitual es jugar a un título centenares de veces hasta poder conseguir un speedrun adecuado.

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Ir paso a paso 

El consejo que da Martín es, precisamente, perseverar y entrenar "y no creer que vas a entrar y hacer 'world record', esto es como un deporte de élite, que empiezas por abajo y vas subiendo pasito a pasito, aunque estaremos todos para ayudar", opina. Aunque él logró el récord mundial en Mario Party 1 solo dos semanas después de haber comenzado a jugarlo en la consola virtual.

Esto, sin embargo, tiene truco, ya que recuerda que cuando era pequeño era uno de sus juegos favoritos de la Nintendo 64, al que ha jugado jugando una y mil veces en los distintos minijuegos.

Aunque consiguió el récord con Mario Party de Nintendo 64 en la versión de Switch, Martín reconoce que siente debilidad por jugar rápido a Mario Odyssey por la libertad que da el juego. Siente que "entras en sintonía con él porque tienes que jugar al juego entero, no lo rompes tanto, pero entra tu toque personal. En mi ruta yo atravieso esta pared, sustituyo esta luna por esta otra y hago esta habilidad de forma diferente a otras personas".

Además, el juego te premia innovar porque tiene muchísimas habilidades, puedes saltar, rebotar en el gorro y tienes un salto extra o puedes empezar desde el suelo rebotando y mantienes el salto otra vez en el aire. Dependiendo de cómo lo hagas llegas a zonas diferentes, o dependiendo del orden no te sale. Ese juego tiene mucha chicha", dice.

Su récord personal en Mario Odyssey está en 1h 2' 7" frente a las entre 13 y 15 horas que supone jugarlo a un ritmo normal. Confiesa que sus retos actuales son terminarse el juego en menos de una hora y participar en Games Done Quick, un evento anual de speedrun con carácter benéfico, que recaudó en su última edición más de 2,4 millones de euros.