Murcia

Filomena se llevó este sábado por la noche el susto de su vida cuando se disponía a visitar a sus tres nietos, en la vivienda social del Barrio de 'Las 600', donde reside su hijo: Obdulio, 'El Luli', de 28 años, y con una causa pendiente por supuesto tráfico de cocaína y hachís que salpicó a miembros del Grupo de Estupefacientes de Cartagena. "Iba a ver a mis nietos como todos los fines de semana, porque mi hijo está separado, y me encontré la puerta abierta de su casa y todo lleno de sangre", tal y como explica Filomena: una de las testigos de un presunto vuelco, con un muerto de por medio, que investiga la Policía Nacional

El relato que ofrece Filomena en exclusiva a EL ESPAÑOL parece sacado del guion de una película de Quentin Tarantino, por la truculenta escena que esta señora, de 65 años, se topó al llegar a la vivienda de su hijo. "Me asomé a la casa y en el sofá del salón había un hombre tirado, que estaba muerto, y en una silla, estaba sentado otro, sangrando por la cabeza". Esta mujer no exagera un ápice, ya que este diario ha accedido a una imagen del inmueble y literalmente era un reguero de sangre.

Esta cocinera jubilada comenzó a gritar y a preguntar por el paradero de 'El Luli': un veinteañero que no para de darle quebraderos de cabeza por sus problemas con la Justicia, pero al que quiere por encima de todo y le da una oportunidad tras otra como haría cualquier madre. "Empecé a preguntar dónde estaba mi hijo y una vecina me dijo que se lo habían llevado en un coche: iba cojo". De hecho, llevaba un disparo en una pierna por el que ingresó de urgencia en el Hospital Santa Lucía de Cartagena.

- ¿Qué hizo usted ante semejante situación?

- Filomena: Salí corriendo, paré a un coche y le pedí a sus ocupantes que llamasen a la Policía. La sangre salía de la casa hasta las baldosas de la calle y no quise entrar al interior porque me daba miedo. Solo me asomé y le pregunté qué había pasado al hombre que sangraba por la cabeza y estaba sentado en la silla del salón de mi hijo. El hombre solo me respondió: 'No entiendo español'.

- ¿Alguno de los vecinos con los que usted habló vieron algo?

- Filomena: Lo único que me dijeron es que cuatro encapuchados entraron en casa de mi hijo. 

Uno de ellos era un bigardo, de nacionalidad ucraniana, acompañado de otros tres hombres que llegaron en un vehículo, sobre las nueve de la noche de este sábado. El coche lo aparcaron en una pinada de 'Las 600', descendieron del mismo ocultando su rostro con capuchas, se dirigieron armados y con paso firme, hacia la vivienda social de 'El Luli', y comenzó un tiroteo sin cuartel. Prueba de ello son los seis impactos de bala que presentaba la puerta de acceso al domicilio de Obdulio.

El despliegue policial, este sábado, en el Bario de 'Las 600' de Cartagena.

La Policía Nacional sospecha que 'El Luli' supuestamente regentaba un garito de venta de drogas, a la vista del historial de la barriada y de los antecedentes que tiene Obdulio. De hecho, dos de las hipótesis que barajan los investigadores son que el sangriento tiroteo se produjo en el marco de un supuesto vuelco o un ajuste de cuentas por drogas.

En libertad provisional

En la actualidad, 'El Luli' estaba en libertad provisional tras ser detenido en junio de 2020 en una macrooperación de la Guardia Civil. Un total de 400 agentes practicaron la friolera de treinta registros en garitos y domicilios particulares donde se trapicheaba con estupefacientes en Torre Pacheco, Mazarrón, La Unión y en los barrios de Cartagena de 'Las 600', Los Mateos y Santa Lucía. El operativo se saldó con la incautación de más de cien kilos de heroína, cocaína, cristal, marihuana y hachís.

A raíz de esta intervención de la Guardia Civil, el departamento de Asuntos Internos de la Policía Nacional abrió una investigación en la Comisaría de Cartagena, por la supuesta colaboración de agentes del Grupo de Estupefacientes con narcos. 'El Luli' quedó en libertad con cargos y parece que no aprendió la lección: siguió frecuentando malas compañías, a la vista de lo sucedido este sábado por la noche en 'Las 600'.

En su pequeña vivienda social, en planta baja, con dos habitaciones, un cuarto de baño y un salón-cocina, se adentraron cuatro encapuchados a sangre y fuego. 'El Luli', según fuentes policiales, recibió un tiro en la pierna, pero antes supuestamente le arrebató la vida a uno de los asaltantes y dejó malherido a otro de un disparo en la cabeza. "Menos mal que cuando entraron los encapuchados a la vivienda no estaba su actual pareja ni sus tres hijos", subraya aliviada una familiar porque los críos tienen 3, 4 y 7 añitos.

"Por suerte habían salido a hacer unas compras". Esta persona pide anonimato a este diario por miedo a represalias porque está segura de que "eran sicarios" los hombres que fueron a casa del veinteañero. "A mí me han dicho que fueron cinco o seis, mandados por alguien, para atracarle o hacerle un ajuste de cuentas: menuda ruina le han buscado".

Los furgones policiales en la calle donde se produjeron los disparos.

Una allegada de 'El Luli' que reside en la zona fue la primera en dar la voz de alarma tras escuchar los disparos. De inmediato, la calle Alcalde Estanislao Rolandi se llenó de coches patrulla de la Policía Nacional, la Policía Local y una ambulancia. El aviso fue catalogado como incidente crítico: había un herido por un disparo, un muerto, y un ciudadano de Europa del Este, también herido, se había atrincherado con un arma de fuego en un supuesto garito de venta de drogas de 'Las 600'.

Este diario ha podido saber que la Jefatura Superior de la Policía activó a Marcos Castro: el inspector jefe de la brigada provincial de la Policía Judicial de Murcia, que suma ocho años como negociador encargado de resolver secuestros y atracos con rehenes. El papelón que tenía el inspector jefe Castro no era sencillo: tenía que acercarse solo hasta una ventana del aseo de la vivienda, que daba al exterior de la calle, para hablar cara a cara con un ucraniano, armado, y al que todo le importaba un pimiento porque había recibido un disparo en la cabeza.

Hora y media de tensión

Las vistas al asomarse al ventanuco eran espeluznantes: un ucraniano, de dos metros de altura, con el rostro ensangrentado, y a unos metros un cadáver tirado en un sofá. Este diario ha podido saber que el difunto es un treintañero, de nacionalidad española, y que a tenor del turbio final que tuvo contaba con antecedentes por moverse en el mundo del narcotráfico.

"Parece ser que el tiroteo se produjo cuando cuatro encapuchados trataron de perpetrar un vuelco o un ajuste de cuentas por drogas", según fuentes policiales. "El dueño del piso realizó varios disparos y logró escapar con un balazo en la pierna". 'El Luli' ingresó en el Hospital Santa Lucía "asegurando que se había cargado a dos tíos". Sin embargo, se equivocó: el español murió, pero el ucraniano seguía en pie y sin deponer su actitud violenta tras recibir un tiro en el cráneo

"El atrincherado no se iba a entregar y al final fue necesario entrar". La Unidad de Prevención y Reacción y la Unidad de Seguridad Ciudadana llevaron a cabo un asalto táctico del garito. Todo ello, mientras el inspector jefe de la Policía Judicial, Marcos Castro, se jugaba el tipo, empleando tretas, para alargar la negociación con el ciudadano de Europa del Este, cuya corpulencia le permitía seguir en pie después de hora y media de conversaciones y una herida de bala.

El Hospital Santa Lucía de Cartagena donde está ingresado 'El Luli'.

Los agentes reventaron la puerta principal, a las 23.30 horas de este sábado, y entraron con todo al aseo para reducir al pistolero. "El atrincherado salió detenido con los ojos idos: iba muy mal". A pesar de ello, un portavoz del Hospital Virgen de la Arrixaca ha confirmado este domingo que el ucraniano permanece ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos: "Tiene un pronóstico grave".

A 46 kilómetros de distancia, en el Hospital Santa Lucía de Cartagena también ha habido milagro: 'El Luli' ha sobrevivido a dos intervenciones quirúrgicas durante una noche de infarto para su madre. "Mi hijo está ya en planta después de ser operado porque tenía tocada una arteria, pero gracias a Dios que está bien porque cuatro enmascarados rusos le atacaron en su casa", se repite Filomena, preocupada por la evolución de las lesiones de su hijo.

Iba para futbolista del Valencia 

'El Luli' es un vecino conocido en el Barrio de la Caridad de Cartagena porque cuando jugaba en la Escuela de Fútbol de La Esperanza, llegó a despertar el interés del Valencia Club de Fútbol. "En alevines y en infantiles destacó mucho, era un delantero rápido, metía muchos goles por temporada, y vino un ojeador del Valencia porque le estaban siguiendo para ficharle", subraya un experto del balompié.

"Es un chico excepcional, el pequeño de cuatro hermanos, pero a los 17 años comenzó a torcerse por moverse en un mundo oscuro". El sueño de triunfar en el balompié de aquel adolescente, nacido y criado en 'Las 600', se truncó por trapichear con las drogas. La historia de 'El Luli', por desgracia, es cada vez más habitual en esta barriada obrera, según lamenta esta persona que se mueve por los ambientes futboleros y que conoce a Obdulio. "Los vecinos empezamos a tener miedo de ir por la calle y estamos cansados porque parece que hablar de 'las seiscientas' es hablar del oeste, pero aquí hay un 90% de personas buenas y solo se habla del 10% malo".

El tiroteo ocurrido este sábado ha puesto en pie de guerra a la Asociación de Vecinos del Barrio de la Caridad que ha instado al equipo de gobierno del Ayuntamiento a limpiar los garitos dedicados a menudeo, a acabar con los okupas y los vertederos ilegales. La situación entre el vecindario es de máxima tensión, al igual que entre los familiares de 'El Luli': están asustados porque dos de los encapuchados están en paradero desconocido. "La Policía Nacional custodia la habitación de mi hijo y no me deja entrar a verlo", confiesa la madre de Obdulio.

- ¿Por qué entraron en casa de su hijo cuatro encapuchados armados?

- Filomena: Hasta que no vea a mi hijo no lo sé. Eso es lo que quiero preguntarle. Voy a decirle a mi hijo que diga la verdad, porque tiene 28 años. No sé si fueron a 'chirlarle' y no sé si fueron a cobrar. No sé más 'ná', eso lo tiene que aclarar el que está vivo.

- ¿Su hijo Obdulio estaba vendiendo drogas?

Filomena: Yo no sé nada: soy una mujer trabajadora y no vivo en 'Las 600'. Tiene que haber 'argo' porque así como así no entran cuatro encapuchados en una casa.

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