Murcia

La habitación 224 de un hospital privado de Murcia  dejaba este sábado en mantillas a 'El Camarote de los Hermanos Marx'. El protocolo por coronavirus establece que en cada habitación solo puede haber un acompañante o un visitante por paciente, sin embargo, en la 224 había una veintena de personas. El paciente objeto de la visita que incumplía de forma sangrante el protocolo era un familiar del 'clan de La Loles', conocido en la capital del Segura por tráfico de drogas, y cuando la coordinadora de enfermería acudió a pedir -amablemente- que respetasen la normativa acabó agredida.

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La Policía Nacional ha abierto una investigación después de que la sanitaria acudiese a presentar una denuncia a la que ha accedido EL ESPAÑOL. Todo ocurrió a las seis y media de la tarde del sábado, cuando las enfermeras recibieron quejas por el jaleo y el gentío que había en la habitación 224 de la segunda planta del hospital privado, que está destinada a pacientes que se han sometido a alguna cirugía. "Se escuchaban gritos y había gente hasta en el pasillo, incluso niños corriendo", según detalla un testigo.

"Perturbaban el descanso de otros pacientes". De forma que un enfermero acudió a la 224 a pedir que saliesen de la habitación para cumplir con las medidas Covid establecidas para evitar contagios en el hospital. La respuesta a la educada petición del sanitario fue esta: "¿Quién eres tú? Nosotros hemos pagado y hacemos lo que queramos".

Tan malo era el talante de los allegados del 'clan de La Loles', que este profesional optó por informar a la enfermera coordinadora que acudió a la habitación -'escoltada' por dos compañeras-. La coordinadora, primero, se presentó al paciente y a sus familiares; y después, les informó de que el protocolo por coronavirus limita a un visitante la compañía que puede haber por habitación y paciente en todo el centro hospitalario. Acto seguido, les pidió por favor que desalojasen la estancia.

La contestación a la solicitud no pudo ser más violenta por parte del paciente. Así lo recoge la denuncia presentada en la Comisaría del Carmen, en cuyo encabezado se deja constancia de "la negativa" mostrada dos veces por los familiares del enfermo a salir de la habitación donde había "una veintena de personas". En plena pandemia este fue el tono que emplearon con la enfermera coordinadora del hospital privado:

"El paciente ingresado se siente molesto y con bastante agresividad le manifiesta a la enfermera que le va a dar un puñetazo, haciendo el gesto con la mano, y empujándola contra la pared. En ese momento, la mujer del paciente le golpea en la cara a la enfermera, en repetidas ocasiones, tirándole las gafas al suelo. Tras los hechos ocurridos, los presentes abandonan la habitación, amenazando la mujer del paciente a la enfermera: 'Prepárate para cuando salgas porque te voy a esperar y te voy a matar'".

Las gafas rotas de la enfermera tras la agresión en el hospital privado en Murcia.

La sanitaria recibió cuatro bofetadas, sufrió arañazos y se convirtió en la diana de supuestas amenazas de muerte de los miembros del clan, mientras salían con el paso ligero del centro hospitalario tras ser solicitada presencia policial. "Las gafas de la enfermera volaron con el primer guantazo y se las rompieron, si llega a mover un pelo la matan porque toda la gente de la habitación se abalanzaba a por ella hasta que unos familiares del paciente sujetaron a la esposa", asegura un testigo de unos hechos que han indignado al gremio de enfermeros de la Región de Murcia.

La víctima: aterrorizada

Este diario ha podido saber que la víctima está de baja por ansiedad y tiene miedo de regresar al hospital porque el paciente todavía debe acudir a hacerse unas pruebas. De hecho, más de un miembro de la plantilla del centro está atemorizado porque no hay seguridad privada en las instalaciones y el 'clan de La Loles' es uno de los históricos en el trapicheo de estupefacientes en Murcia.

La Policía Nacional tiene ya identificados a los dos sospechosos: el paciente, que cuenta con antecedentes penales, y su esposa. En la investigación no se instruirá un delito de atentado a funcionario público porque la enfermera trabaja para un hospital privado y las agresiones a sanitarios solo se tipifican como atentado, cuando se producen en centros hospitalarios y de atención primaria de tipo público.

Lo esperable es que, una vez concluya la investigación, los hechos sean considerados como un delito leve de lesiones y amenazas que serán objeto de un juicio rápido.