María José Fuenteálamo Andros Lozano

Este jueves la doctora María Dolores Frutos Bernal operó a dos pacientes por obesidad mórbida en el Virgen de la Arrixaca, el hospital de referencia de Murcia -región donde más obesos hay frente a Navarra, donde menos-. Al salir, ha comunicado a los familiares el resultado de la intervención, muchos de ellos también con obesidad. Es la ‘prueba de la puerta del quirófano’: “Ves a los padres, a los hermanos, a los hijos… sí, puede ser que a alguno no le haya tocado pero, por lo general y lo veo en la práctica diaria, es una cuestión genética”.

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Y así, según cifra la cirujana bariátrica, cerca del 50% de los obesos lo son por genética. Habla de más de 1.000 genes involucrados en esa enfermedad, considerada por la OMS como la pandemia -otra- de siglo XXI. Una obesidad genética, señala, que en ocasiones puede estar “dormida” pero termina despertando por cuestiones como el embarazo en mujeres, los malos hábitos de alimentación… Porque al final, al hablar del peso, todo suma.

Y es que, si bien la genética es una de las principales causas de la obesidad, considerada una enfermedad crónica y tratada por la Seguridad Social, esos hábitos de vida también juegan un papel importante en el IMC, el índice de masa corporal, que mide los kilos que tenemos por metro cuadrado de nuestro cuerpo.

A partir de 25, sobrepeso. A partir de 30, obesidad. Y a partir de 35-40, obesidad grave y mórbida. “Se trata de una enfermedad crónica que resta años de vida -entre 8 y 10 años- y que lleva aparejadas otras muchas otras patologías”, desgrana la doctora. Algunos, los más graves, cruzarán la puerta del quirófano.

En La Arrixaca, el hospital de la doctora Frutos, pasan una media de 120 pacientes obesos por la sala de operaciones. La cifra se dobla si sumamos el resto de hospitales públicos, y se triplica al hacer lo mismo con los centros privados. Estamos en Murcia, la comunidad autónoma española más afectada por sobrepeso y obesidad según la Encuesta Europea de Salud 2020. Un 59,75% de sus ciudadanos sufre alguno de estos dos problemas. En el otro extremo, Navarra. Allí los obesos son un 13,23%, mientras que un 33,46% tiene sobrepeso. Es decir, ganan los delgados.

Comunidades con más problemas de obesidad Suma de los índices de sobrepeso y obesidad
Región de Murcia 59,75
Andalucía 58,24
Islas Canarias

57,37

Castilla-La Mancha

56,21

Galicia

55,71

La Rioja

54,37

Melilla

53,48

Castilla y León

53,26

Asturias

53,21

Extremadura

53,15

Comunidad Valenciana

53,11

Cantabria

52,74

País Vasco

52,67

Islas Baleares

52,37

Ceuta

50,77

Cataluña

51,44

Aragón

49,87

Madrid

49,10

Navarra

46,69

De la huerta murciana a la huerta navarra, no hay concusiones exactas sobre las diferencias. Cada comunidad estudia sus hábitos e intenta mejorar los de sus ciudadanos para mejorar con ello su salud. También su economía: un obeso le cuesta más caro al erario público que un ciudadano en su normopeso, término exacto para aquellos con un IMC saludable. Murcia, por tanto, es la que más problemas de obesidad tiene, seguida por Andalucía, Canarias o Castilla-La Mancha; y, al otro lado, Aragón, Madrid y Navarra como ciudades con menos problemas de kilos (mirar tabla adjunta al artículo).

El caso navarro

Como Jaione Altuna, 59 kilos, 1,64 de estatura, 46 años. Esta maestra navarra desayuna cada día una fruta y un café, quizá también una tostada de pan integral con mermelada pero sin mantequilla. Al llegar al cole se toma una infusión, a media mañana otra fruta y a la hora de comer siempre de primero ensalada o crema de verduras. De segundo, pescado, legumbre o “pechuga vuelta y vuelta”. Y de cenar, de nuevo ensalada o crema y un segundo más ligero. Hace la compra en un vivero cercano, que tiene invernadero, o tira de suministro familiar: “Nosotros vivimos en un pueblo, pero mi madre vive en Pamplona y tiene su propia huerta de 1.000 metros”.

Jalone Altuna.

Todos en casa se cuidan. Su marido y sus dos hijos. El de 18, más. Pero el de 14, nos dice, “tiene buena genética”. La maestra asegura que en su entorno todo el mundo come más o menos igual. Lo ve cuando echa un ojo en los tuppers de sus compañeros. Pero, además, en su familia, de sedentarismo nada: “Soy muy activa, no me pego la siesta, me salgo al jardín… “. Por la tarde, si lleva a los niños a alguna extraescolar, aprovecha para dar un paseo. “De hora y media”. Y si no los lleva, también. No se queda en casa e igual el paseo se convierte en trote.

Los hábitos de vida de Jaione encajan en los estándares navarros. El Observatorio de Salud del Gobierno Navarro destaca como su comunidad “ocupa posiciones más saludables que el promedio de España en actividad física, tabaco y alimentación”. De hecho, destaca el último informe al respecto “la evolución de los estilos de vida en Navarra es positiva en la última década”. Repasamos: fuma menos de un 20% de la población. Más del 75% práctica actividad física, más de 62% consume fruta a diario, algo que baja con la verdura, un 42%. Pero no todo es idílico: “El alcohol, tanto en jóvenes como adultos, se sitúa en los puestos de mayor consumo”, señala el informe. Con políticas públicas se intentan corregir esos hábitos.

El caso murciano

Es lo que ocurre en Murcia con la alimentación, donde los médicos nos explican que también se está avanzando, por ejemplo, en esa educación sobre hábitos alimenticios desde la infancia. “Un niño obeso será también un adulto obeso”, recuerda el doctor Juan Antonio Luján, cirujano bariátrico en la Quirón de Murcia.

En el ámbito sanitario, la comunidad trabaja coordinando atención primaria, pediatras y maestros. Y es que Unicef ha alertado de que la región es también líder en sobrepeso infantil. Por eso, además de esa educación nutricional desde la infancia, la Consejería de Sanidad de Murcia tiene en marcha varios programas para fomentar la actividad física en las familias y en la escuela.

Juan Antonio Luján, cirujano bariátrico.

Pero, ¿por qué hay más obesidad en Murcia? “Es difícil de explicar. Sí, se vive bien, se come mejor, pero no hay que creer en esa falsa dieta mediterránea si se basa en aceite y carnes”. Por eso, insiste el doctor Luján, hay que trabajar hábitos desde la infancia. “Es muy fácil alimentar a los niños con comida basura”. Por eso, recuerda, hay que empezar desde el colegio quitando las máquinas de bollería y que se vendan piezas de fruta.

Luján es Responsable de Nutrición y Obesidad en Quirón Murcia y jefe del Servicio de Cirugía. Recuerda que al cirujano bariátrico le llegan los pacientes tras un primer paso por otros especialistas, como los endocrinos, para realizar todas las pruebas y análisis. Seguimiento y control antes, y también después de las operaciones: “Porque la cirugía no es una varita mágica que toca al paciente”. Ahora, recuerda que “los hábitos alimenticios se los va a cambiar la cirugía sí o sí”.

Operación

Y la vida. Es el caso de María Victoria Martínez. El doctor Luján la operó el año pasado. Ahora lleva un by pass gástrico. Esta murciana de 43 años pesa hoy 79,9 kilos, pero llegó a los 129 kilos. Había probado infinidad de dietas: “Cuando las sueltas, rebotas”; de infusiones, de batidos, de supuestos secretos… Son seis hermanos, “todos hermosos”, nos cuenta. “En mi casa se come sanísimo”, asegura, aunque reconoce que en el pack picoteo-ejercicio, estaba más en lo primero que en lo segundo. Y también en el embutido: “Un día vino la nutricionista a casa y cuando saqué el plato me dijo: ‘Aquí lo tienes”. En cualquier caso, ella se consideraba una “gordita sana”. Eso antes del confinamiento porque luego todo cambió.

Para entender qué pasó, nos explica cómo era su vida precisamente antes de la llegada de la Covid. Su desayuno en casa era una Coca-Cola Zero. A las 11 comenzaba su primera reunión del día. Es directiva y comercial de Tupperware. De modo que sus reuniones eran demostraciones: “En siete minutos se hace el brownie, y lo pruebas”. Luego una receta de galletas. O de morcilla vegana. O un revuelto. A la hora de comer, unas lentejas o unas habichuelas. Por la tarde, otra demostración. “Siempre el picoteo”.

María Victoria antes y después de la operación.

Se consideraba una “gordita sana”, pero reconoce que le costaba hacer ejercicio porque “es una pescadilla que se muerde la cola”. El año pasado, cuando llegó el confinamiento continúo, haciendo sus reuniones por WhatsApp y seguía cocinando y picando. Todo casero. Pero todo sin salir de casa. Y además, con esta premisa: “Si estaba feliz, comía, si estaba triste comía dos veces más”. Cuando terminó el confinamiento se dio cuenta de que estaba en 129 kilos. Hizo una dieta y perdió un kilo en una semana. El fisio le decía que no podía tratarle el dolor de espalda porque su propio peso frenaba cualquier resultado. Y se fue a ver al doctor Juan Antonio Luján.

Hoy se sacia antes y va más al baño. No tiene ansiedad por el dulce. Antes, “se comía todo lo que había en el plato, en el suyo y en el de sus hijos”. Ahora tiene “límite”. Y sale a andar todos los días, cuando antes, recuerda, no podía con su alma. La pescadilla que se muerde la cola, recuerda la doctora Frutos. ¿Voluntad? “No, hay pacientes que llegan a un punto de no retorno, no se puede cambiar”. Sólo lo hará el quirófano.

En Quirón Murcia se operan una media de 100 pacientes al año por obesidad. Sumados a los datos de los hospitales públicos, se superan las 350 operaciones al año. Ahora, según los doctores Luján y Frutos, sólo se opera a entre el 3% y el 5% de los pacientes que lo necesitan, aunque la cifra va mejorando con los años.

Como la salud de estos pacientes con las investigaciones sobre una patología sobre la que todavía queda mucho por saber. “Se ha visto que hay un tipo de flora intestinal que puede hacer que haya más grasa en el hígado”, recuerda la doctora Frutos, que es además coordinadora de la Sección de Obesidad de la Asociación Española de Cirujanos y pertenece a la Junta Directiva de SECO, la Sociedad Española de Obesidad.

Porque la obesidad y el sobrepeso no es sólo un problema en Murcia. En el otro extremo de la tabla, Navarra, también lo tiene, aunque su porcentaje sea menor. Y entre Murcia y Navarra está la media española: el 53% de la población está por encima del considerado peso normal. En el país de la dieta mediterránea, algunos genes y algunos hábitos son enemigos del normopeso. Y la mayoría está más cerca de los murcianos que de los navarros.