Cierta persona encontró un décimo de lotería perdido en Cáceres. No ha trascendido dónde, aunque algunos dicen que en una papelera. Lo mismo da; hizo lo que cualquiera: comprobar si era afortunado. ¿Resultado? Ese boleto era uno de los agraciados en el sorteo de la Lotería Nacional del pasado 15 de noviembre. El premio era de 60.000 euros, pero no le pertenecía a la persona que lo tenía en las manos. Así que, en un acto de generosidad, decidió llevarlo a la comisaría. Ahora se busca a su legítimo dueño.

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El número 3.213 dejó un reguero de millones en Cáceres. 30 boletos con este número, a 60.000 euros cada uno. 29 de ellos han sido cobrados. Sólo se vende en la avenida de España, número 25 de la localidad cacereña, en la administración Candi.

En conversación telefónica con EL ESPAÑOL, María Andrea, dueña del establecimiento, explica que el 3.213 es un número reservado desde hace años a una serie de personas. Luego, están los que van en busca únicamente del 13. Hay un tercer grupo de compradores de dicho boleto: los que pidieron un número al azar y resultaron agraciados.

Imagen de la administración de lotería que repartió el premio. Cedida

María está convencida de que quien ha perdido el décimo es alguien del tercer grupo de compradores. "Los que juegan este número siempre ya lo han cobrado, e incluso nos han dado algún regalito como bombones y demás. Luego, los que apuestan siempre por el 13 saben que salió, así que lo habrán comprobado o lo habrán denunciado. Tiene que ser del tercer grupo. Lo tiraría sin darse cuenta o se le perdería y no se acuerda", comenta la regente de esta administración de lotería.

Sea como fuere, la policía busca a la persona propietaria del décimo. Los investigadores pedirán pruebas a todo aquel que lo reclame, aunque no han querido dar más datos acerca de las mismas. Ya se sabe, la picaresca podría aflorar si se dicen los sistemas de comprobación.

Otro caso en la misma administración

La pérdida de un décimo premiado no es común. Menos todavía desde que los procesos de comprobación están informatizados.

María recuerda cómo antes de que llegaran las máquinas sí que había algunos fallos humanos. Ahí sí afloró la picaresca. Recuerda que había quien se hacía pasar por coleccionista, pedía los décimos en las administraciones y luego hacía una segunda revisión. Algo caía, aunque normalmente no eran premios grandes. 

Rememora María otro caso ocurrido en su administración con la pérdida de un décimo. Era una chica joven a la que le tocó, por entonces, la Primitiva. Se fue a la Fiesta del Chíviri y perdió el boleto. El décimo nunca apareció, aunque estaba sellado por la administración.

La supuesta dueña trató de demostrar que tenía el boleto, estableciendo que su hermana había sellado el suyo con anterioridad. Sin embargo, los juzgados no estimaron que la carga de la prueba fuera suficiente para que cobrara el premio.

Hace años de aquel pleito, pero ahora ha vuelto a la mente de algunos cacereños, entre ellos los miembros de esta administración Candi. Allí han repartido algunos premios a lo largo de los casi 40 años que llevan regentando el lugar. 

Reclamaciones en el Ayuntamiento

La persona que lo entregó, cuya identidad no ha trascendido, lo hizo en la Policía Nacional. Tras pasar por las dependencias de Loterías y Apuestas del Estado, el décimo ya está a buen recaudo en las dependencias de tesorería del Ayuntamiento cacereño. Aquel que crea que lo ha perdido deberá reclamarlo en la jefatura de la Policía Local.

Este nuevo caso de pérdida de lotería también recuerda a uno que toma fuerza estos días. Es el del lotero gallego Manuel, que presuntamente engañó a un cliente para quedarse con su décimo premiado. Al menos eso cree la policía. Por entonces había en juego 5 millones de euros.

Por eso son muchas las dudas que entraña el caso. ¿Quién lo descubrió? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Por qué lo devolvió y no lo cobró? 

La Policía no ha otorgado ninguno de estos datos. Sólo la última pregunta tiene una respuesta lógica a priori: un buen ciudadano hizo lo correcto, que era devolver algo que no era suyo. ¿Y cómo comprobó que tenía premio? En realidad era fácil, sólo con meter el número en un buscador de internet los días posteriores al sorteo aparecía la respuesta. 

El plazo para cobrar este premio expira el próximo lunes. Sin embargo, una vez abierto este procedimiento, el legítimo dueño del boleto tendrá dos años para reclamarlo

Pasado este periodo, si no se ha encontrado a nadie que acredite que lo compró, el dinero del premio irá a parar a la persona que entregó el boleto en dependencias policiales. Sí, de forma íntegra. En caso de que el dueño aparezca en los próximos 730 días, se hará con el 90%, mientras que el 10% restante irá a la generosa persona que decidió entregarlo.

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