Marruecos mete otro gol por la escuadra a Europa cerrando filas no sólo mediante acuerdos comerciales y de defensa con Reino Unido y Estados Unidos, sino contando también con Rusia, que ya está instalado en Nador, ciudad marroquí vecina a Melilla.

Noticias relacionadas

El país magrebí se ha convertido en el tercer socio económico más poderoso de Rusia en África y el segundo árabe. En realidad, los intercambios comerciales entre ambos estados se remontan al siglo XVII. Entonces el sultán Ben Abdallah y la emperatriz Catalina II establecieron los primeros contactos e iniciaron los acuerdos de comercio.

En este siglo, el viaje del rey Mohamed VI al Kremlin en 2016 resultó decisivo para las relaciones bilaterales con la firma de convenios, acuerdos y memorandums que empiezan a ver sus frutos actualmente. La cooperación se estableció en los sectores agrícola, económico y político, fruto de aquellos tres días del monarca alauita en Moscú.

Desde el año 2000, las relaciones comerciales bilaterales se habían ampliado significativamente, especialmente en el sector de la minería y la agricultura. Realmente, los rusos están ya instalados en Bouyafar (Nador), al lado del puerto de Nador West Med, próximo a Melilla. Acabará de ser construido en 2021.

Se trata de un complejo petroquímico con una capacidad de refinar 100.000 barriles diarios, que aumentará hasta doblar esta cantidad, y que utiliza los conocimientos y más recientes tecnologías rusas para la refinación y almacenamiento de productos petroleros.

El contrato lo firmaron en octubre 2019 en la Cumbre Rusia-África por un valor de 2.000 millones de euros. Además, exiten otros acuerdos de pesca, estudios marítimos, agricultura, industria, automoción, energía y química. Las operaciones económicas conjuntas en el continente africano también son una realidad.

El presidente español, Pedro Sánchez, estrecha la mano de Mohamed VI durante una visita a Marruecos. EFE

Por su parte, el ministerio de Asuntos Exteriores marroquí declaró en un comunicado en septiembre de 2020 que la intención del país era “profundizar el diálogo político con Rusia sobre las principales cuestiones internacionales y regionales”. Y aquí está la clave del control que quiere jugar también Rusia en el Mediterráneo y en África.

En sus declaraciones, que coincidían con el 62 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas marroquíes-rusas, destacó también la cooperación económica y tecnológica ente Rusia y Marruecos, en particular en el sector de la energía. De hecho Rusia contribuye a varios proyectos energéticos en el país vecino.

Pese a la pandemia, Rusia ha aumentado sus importaciones de arándano entre enero y junio un 61% en valor y un 36,4% más en volumen. En total, han alcanzado 4.200 toneladas por 30,5 millones de dólares. Con estas cifras, Marruecos es líder en la exportación de arándano a Rusia, seguido de Chile, mercados que acaparan un 80% de la importación de esta fruta al país de Vladimir Putin.

Rusia ha impulsado sus relaciones con Marruecos para el suministro de cereales, legumbres y aceites vegetales, entre otros productos, a través de una misión empresarial online para poner en contacto a empresas rusas y marroquíes y potenciar el comercio internacional de productos agroalimentarios.

La Covid retrasó el viaje previsto de Vladimir Putin a Rabat, pero no impidió que se siguiera trabajando telemáticamente. El 2 de diciembre de 2020 se avanzó en la octava sesión de la Comisión Mixta de Cooperación Económica, Científica y Técnica, un encuentro similar a la Reunión de Alto Niviel (RAN) con España, pendiente desde hace semanas. Se preparó por videoconferencia, en la línea de lo que había avanzado el ministro de Relaciones Exteriores, Nasser Bourita, de que “los dos países deben avanzar en la alianza multisectorial”.

Bourita identificó cinco vías que reforzarán la cooperación. “Se trata de completar los acuerdos listos para la firma en los sectores aéreo y aduanero, y de ultimar los acuerdos relacionados, entre otros, con el transporte marítimo y la delincuencia transfronteriza”.

Rabat aprobó el acuerdo de pesca marítima Marruecos-Rusia el 14 de octubre de 2020, y el ministerio de Agricultura lo anunció el 27 de noviembre, en plena crisis por la ruptura del alto el fuego con el Frente Polisario en Guerguerat.

Visita a Marruecos

El 20 de diciembre de 2020, el director de la agencia rusa de pesca, Mikael Tarasov, visitó las ciudades de El Aaiún y Bojador en el Sáhara Occidental, aunque oficialmente Rusia ha criticado el decreto de Donald Trump que reconoce la soberanía de Marruecos sobre el territorio saharaui.

Marruecos ha ofrecido oportunidades a inversores rusos para que se instalen en el país. Y, por ejemplo, el mayor fabricante de vehículos militares, Kamaz, abrirá sede en Marruecos. Los derechos de aduana sobre determinados productos rusos, y más visados rusos para fomentar el turismo, son otros temas que se trataron.

En este sentido, el ministerio de Turismo de Marruecos planea atraer a más viajeros de Rusia apoyando los vuelos entre los dos países para promocionar el destino, después de una disminución significativa en el turismo de Europa.

La cooperación económica y tecnológica entre Rusia y Marruecos es de gran importancia, en particular en el sector de la energía, con la contribución rusa a la ejecución de varios proyectos energéticos con inversiones en la prospección petrolera y en el ámbito de las energías renovables.

España, a la espera

Mientras Marruecos cierra acuerdos con Reino Unido, EEUU, Israel y Rusia para depender menos de los clásicos aliados europeos, en España se sigue pendiente de que pase la Covid-19 para celebrar la RAN, trasladada del 17 de diciembre a este mes de febrero.

En Rabat precisan que los ministros de Exteriores de ambos países han mantenido contacto telefónico en 2021. Sin embargo, puntualizan que en ningún momento Marruecos ha señalado ninguna fecha para la reunión al más alto nivel, con el presidente Pedro Sánchez presente.

Pese a las buenas palabras, tampoco se avanza en la RAN de manera virtual, al estilo ruso, para firmar esos acuerdos pendientes que suponen millones de euros para la economía española, como primer socio comercial y con más de mil empresas en Marruecos.

Tampoco ayuda en las relaciones entre ambos países la posición del partido de Pablo Iglesias respecto al Sáhara y su apoyo al Frente Polisario.

Submarino ruso

Las grandes potencias mundiales, incluidas EEUU y Rusia, luchan por la estabilidad del norte de África como puerta a su futuro económico en el continente africano y por el control del Mediterráneo. De ahí que Rusia esté presente tanto en Marruecos como en Argelia.

Aunque los grandes proveedores de armas a Marruecos son EEUU y Francia, en la visita de Mohamed VI a Moscú se realizaron gestiones para adquirir un primer submarino por 300 millones de euros con 18 misiles antibuques con el fin de controlar las aguas próximas a Canarias y la salida al Mediterráneo por el Estrecho, y la intención de destacarlo en la base naval de Alcazarseguir, en el norte del país, cercana a Ceuta.

Además, ambos países tiene un acuerdo relativo a la protección mutua de las informaciones clasificadas en el ámbito militar técnico. Según ha podido saber EL ESPAÑOL, Marruecos tiene pensado habilitar una decena de minas de explotación de cobre que se adjudicarían a Rusia. Al igual que otros negocios pendientes con los fosfatos.

Con aquel viaje de Mohamed VI hace cinco años, en un momento en que Rusia mantenía estrechos vínculos con Argelia, enfrentado a Marruecos, consolidó las relaciones con Moscú como interlocutor de los futuros sustitutos de Abdelaziz Bouteflika.

Igualmente, el monarca viajó también a China para acercarse a Pekín, con quien comparte liderazgo mundial EEUU. De hecho, China es el segundo gran operador pesquero en aguas saharianas, junto a Rusia.