Es por la noche el 24 de enero y la youtuber María Martínez, Sientete Joven [sic], decide hacer un nuevo vídeo. Esta vez no está grabado, no tiene música electrónica, no se planta encima de una esterilla ni realiza ejercicios programados. Aparece en una habitación con su marido, Javier, y el tono es bien distinto a lo que lleva un año acostumbrando. Hoy toca hablar. El título promete más de 43 minutos de explicaciones: "¿Por qué os habéis ido a vivir a Andorra?"

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Martínez abrió su canal el 29 de agosto de 2017, pero fue durante 2020 que saltó a la fama como una de las youtubers deportivas de mayor influencia en España. Según explica su marido en el vídeo, la principal causa fue el confinamiento, que les permitió crecer en dos meses "lo que pensábamos que nos iba a costar cinco años". La razón está clara. Dado que nadie podía salir de casa, los vídeos de ejercicio indoor, de rutinas y fitness sin necesidad de gimnasio crecieron a un ritmo sin precedentes. Ella no fue una excepción.

Por poner cifras a este boom, volvamos a febrero de 2020, un mes antes del estado de alarma y el confinamiento. El canal de Sientete Joven tenía 304.000 suscriptores y dos millones de visualizaciones al mes. Y llegó la pandemia, y la gente se encerró. Y empezó a hacer deporte en casa. Dos meses más tarde, en abril, María Martínez acumulaba ya más de 43.671.060 visualizaciones, el doble que Ibai Llanos, y cuarenta veces más que el que habían tenido en el mismo mes de 2019. Sus seguidores se multiplicaron por tres. En resumen, Martínez creció mucho. Y muy rápido.

María Martínez, youtuber del canal Sientete Joven. YouTube

De hecho, es probable que si está leyendo este artículo la haya visto alguna vez. Como mínimo en alguna recomendación, ya que fue una de las influencers que más se movieron durante la pandemia. El éxito llegó, y con él el dinero. Todo cambió, incluida la residencia. En la actualidad, dependiendo de la nacionalidad de sus viewers, la youtuber podría estar facturando entre 2.000 y 31.000 euros al mes sólo por su canal. Y entonces llegó la polémica.

Tanto había cambiado la vida de María Martínez que decidió, por no faltar a la costumbre, cambiar su residencia a Andorra. Se mudó con su marido, Javier, antes de que a principios de 2021 la polémica volviese a estallar. Rubén Doblas Gundersen, alias 'El Rubius', acababa de anunciar su marcha al país mientras profería todo tipo de maldiciones contra el fisco. Entonces no trascendió como ahora.

La premisa con El Rubius, al igual que con el amplio elenco de youtubers 'andorranos' -Willyrex, Vegetta, The Grefg, Lolito, AuronPlay, Staxx, Alexby, Ampeter, Vicens o ElmiilloR, entre otros-, era sencilla, a menos a ojos de su público: se iban para hacer el mismo trabajo que en España -crear contenido para YouTube-, pero pagando muchos menos impuestos. Ella, María Martínez, lleva casi medio año allí, pero ahora ha decidido dar sus propias excusas. Algunas inverosímiles. Son las siguientes.

1. La aventura

Según señala en el vídeo, María Martínez siempre había querido vivir en otro país. Empezó a salir con Javier hace ocho años, y se lo propuso, pero él lo rechazó por estar cerca de sus dos hijos, fruto de una relación anterior. Cambió de idea durante el confinamiento, justo en el preciso momento en que el canal de YouTube se volvió viral.

María Martínez, del canal Sientete Joven. Facebook

De repente ya no valían los viejos márgenes. Ahora era Javier el que quería mudarse, huir de su barrio debido a la fama y, por qué no, intentarlo en un nuevo país. Se pusieron en contacto con un "profesional" que se dedicaba a esto, y les dio varias opciones: Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Uruguay, Reino Unido, Taiwán, Irlanda... pero quiso también la casualidad que escogieran Andorra. Allí, dicen, encontraron "una cabaña en medio de la montaña para vivir la aventura". Concretamente, la de pagar menos impuestos. 

2. Cerca de casa

Concienciados de que la aventura de vivir fuera ya iba a ser una realidad, pensaron en el mismo problema que había aparecido años atrás: ¿y los niños qué? Optaron entonces por no irse a ningún país que no estuviese "a más de seis horas" de su casa. Pensaron en Irlanda, otro país que, curiosamente, siempre ha sido el segundo destino a donde se han mudado otros youtubers para pagar menos impuestos. Pero había lluvia. Y aviones de por medio. Un follón.

Entonces, de pronto, se les ocurrió Andorra, un país del que podrían volver en tiempo récord si la situación lo requería. Entonces, dicen, fue el propio Javier el que insistió con la posibilidad. Ella matiza: "Me gusta España y me encanta Valencia [donde vivía hasta ahora], me quiero jubilar allí, pero antes vivir en otros países [...] Este es un mundo globalizado en que hay libertad de movimiento".

"Somos personas de carácter rebelde [...] hacemos lo que nos apetece legalmente", aseguran. 

3. Médicos e ingenieros

"Si un médico ha estudiado en España y se ha aventajado del dinero de los españoles y luego se va... nadie le critica: todo lo contrario. Le aplauden". En su comunicado, la pareja busca compararse en reiteradas ocasiones con "médicos, licenciados en diferentes áreas o ingenieros" que han emigrado de España para encontrar trabajo. Se ven, a sus ojos, en la misma situación.

Ellos mismos plantean la pregunta: ¿por qué nos critican a los youtubers y no tantas otras personas que están en otros países aplicando sus conocimientos con personas que no son españolas? Y ellos mismos responden. "Al final mis vídeos los ven personas españolas [...] Hay personas que se han beneficiado de carreras, másteres y doctorados [en España], se van a China y nadie dice nada". La diferencia, en este caso, es que no se mudan en busca de trabajo. En todo caso, la libertad de movimiento que pregonan es un pretexto, no una excusa, que podría ocultar otros razonamientos.

Así, esta razón se liga con el que fuera el primer pronunciamiento de María Martínez sobre su nueva residencia. El 16 de octubre de 2020, la youtuber compartía en Instagram una foto con "una guapísima andorrana [que] se enteró que nos habíamos venido aquí a vivir", y justifica a reglón seguido. 

"En cualquier familia hay o ha habido un emigrante; mi abuelo después de la Guerra Civil se fue a Venezuela para trabajar. Esto me hace tomar conciencia de la importancia de tratar bien y acoger a las personas que salen a buscar una oportunidad, un mejor futuro, enfrentándose a lo desconocido. Todos podemos ser emigrantes en algún momento de nuestra vida", rezaba el título de la publicación. Ella, por su parte, recuerda la cita en el vídeo: "Nos apetece el hecho de emigrar simplemente".

5. ¿Los impuestos?

Que esta razón se ponga entre interrogantes no es casualidad. La pareja en ningún momento defiende su mudanza a Andorra como una cuestión de impuestos, ni señalan el cambio de residencia como una forma de pagar menos por su trabajo. De hecho, defienden que todavía siguen pagando impuestos en España -"y muchos"-, concretamente por los dos pisos que dejan tras de ellos.

Uno de ella, otro de él, que actualmente alquilan a 300 y 400 euros el mes, respectivamente. Según ellos, esto todavía les vincula a España y es razón de sobra para defender que siguen tributando en su país de origen donde, dicen, están "súper a favor de pagar impuestos". También tienen acciones, aunque no especifican dónde. "Nosotros sí pagamos impuestos -tanto en Andorra como en España- y los pagamos muy a gusto".

6. "Prosperar"

Aunque la retahíla empieza con la aventura, las ganas de cambio y la posibilidad de volver a casa cuando puedan, el final del vídeo, de más de 43 minutos de duración, toma un nuevo cariz. En este caso, los últimos compases del directo viran por la dirección de "prosperar", una palabra que repiten varias veces en los minutos finales.

No queda claro entonces si es la razón principal, si es la secundaria, si es un visitante inesperado o si no sabían que Andorra es el destino favorito de los youtubers que deciden irse de España para pagar menos impuestos. En todo caso, defiende, se encontró con un país "que te ofrece la posibilidad de prosperar en el sector. Porque quiero lo mejor para mi empresa". Todo lo barajaron, pero no lo fueron buscando, e incluso asegura que "nunca [se] hubiera imaginado que el destino iba a ser Andorra". En menos de un minuto cambia el discurso.

"No nos hemos ido por necesidad, nos hemos ido por prosperar: para estar mejor. Y punto. ¿Tiene mejores condiciones fiscales? Pues sí". Y añade Javier. "Imagina que está Andorra y al lado un país que se llama Andorro, que son iguales, pero en uno pagas cuatro de cada diez euros y en el otro pagas uno. ¿A cuál me voy? Pues a Andorra, no soy tonto. Hay una cosa que es no ser tonto", reitera.