Thermomix y Lidl. Los amantes de la cocina saben que el tema es candente y la lucha ardua. Son las marcas de moda. La pelea se centra en el robot de cocina, aunque la batalla se libra fuera de los fogones. Esta semana los tribunales han fallado a favor de Vorwerk, fabricante de Thermomix, y el supermercado alemán no podrá seguir comercializando en España su robot de cocina, el afamado Monsieur Cuisine. La decisión judicial ha dejado un ganador, aunque el juicio paralelo ha terminado dictaminado lo contrario. 

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El Juzgado de lo Mercantil número 5 de Barcelona fallaba este pasado lunes que la comercialización del Monsier Cuisine “constituye una violación de los derechos de exclusiva que se derivan de la patente española de invención” del producto de Vorwerk, fabricante de Thermomix. Es un fallo recurrible, aunque aún no se conoce qué hará Lidl.

Desde la marca alemana son escuetos en las explicaciones por el momento. A las preguntas de EL ESPAÑOL han contestado de forma concisa y directa. Todo lo contrario al revuelo que se ha podido ver en redes sociales, que se ha prolongado largo y tendido.

“Se trata de una sentencia no definitiva en el marco de un proceso judicial que aún no ha finalizado. En este sentido, en Lidl estamos analizando la resolución para valorar los próximos pasos a seguir”, exponen desde el departamento de comunicación de Lidl.

Igualmente, la marca señala que el lío judicial no afectará de ninguna forma a los consumidores que tengan su robot de cocina. “Queremos transmitirles un mensaje de tranquilidad y garantizarles que pueden seguir utilizando el producto con normalidad y haciendo uso de todos sus servicios, incluyendo las garantías o el servicio postventa”.

La marca parece tranquila. Una batalla perdida, pero no la guerra. Aún queda partido.

Los que sí han sacado las garras por el momento son los fans del robot de cocina de Lidl. Sin dudarlo un segundo, han saltado como un resorte. No entienden cómo los tribunales han fallado a favor de Thermomix y les parece, en general, injusto. EL ESPAÑOL ha hablado con algunos de ellos para saber qué opinan, incluidas las responsables de grupos que aseguran aglutinar a 50.000 usuarios de Monsieur Cuisine.

Máquinas a precio de oro: “No vamos a vender”

“No la voy a vender por el momento”, dice Alfonso. Mismo parecer tiene Soledad. No y no. Sólo Javi se deja querer entre bromas: “No tengo intención de venderla, aunque los precios en el mercado de segunda mano han aumentado muchísimo tras la sentencia. Quién sabe… resulta tentador”.

Belén y los 50.000 del club del robot de cocina del Lidl: por qué la batalla no la ha ganado Thermomix

Son tres usuarios del Monsieur Cuisine Connect, el robot de cocina que se ha visto afectado por el fallo judicial. Los tres lo utilizan y los tres son conscientes de lo que ha ocurrido: se ha revalorizado. Aun así, no venderán sus máquinas.

Belén Posse, una de las administradoras del grupo de Facebook ‘Nos vamos al Lidl’, ve injusta la sentencia. Explica los motivos. “Es como si al segundo coche lo hubieran multado por llevar cuatro ruedas”. Cuando hablamos con ella y le preguntamos si vendería la Monsieur Cuisine Connect, parece que la duda ofende. Misma sensación tenemos cuando la pregunta se le realiza a Teresa o Inés, otras de las administradoras del grupo formado en las redes.

En cualquier caso, coinciden en su discurso. El problema es que Lidl está haciendo daño a Thermomix y han tratado de pararle los pies. “Thermomix tiene un sistema de venta piramidal y eso hay que pagarlo”, concuerdan Teresa y Belén.

El precio de este robot de cocina de Lidl es de 359 euros. Mientras que la Thermomix se va más allá de los 1.000 euros. La diferencia de precio hace que el supermercado alemán venda su robot de cocina como si fueran caramelos en la puerta del colegio. Las similitudes a la hora de funcionar no son tantas. En eso se basa el tribunal para retirarlos del mercado en España.

Sin embargo, el efecto producido parece haber sido el contrario. Uno de los primeros efectos del fallo, que aún no es firme y que parece que Lidl recurrirá (tiene 20 días para ello), ha sido el aumento del precio de su máquina. No en sus estanterías, sino en los mercados de segunda mano.

Es viernes, 22 de enero, y tratamos de hacer una compra de la Monsieur Cuisine a través de Amazon. El precio más barato es de 750 euros. En eBay la encontramos por 479 euros o 590 euros. Nos avisan de que vendría de Alemania o Francia respectivamente. A 600 euros la ponen en venta en Sevilla, a 470 en Mérida, 550 euros en Las Palmas de Gran Canaria, 430 en Barcelona, o 529 euros en Madrid. Todo ello, en Milanuncios.

Cuando llamamos a uno de los anunciantes de esta última página, Antonia nos comenta detrás del teléfono que hace 15 días que vendió la máquina. Sin embargo, en la última semana se ha interesado más gente que los días anteriores. Los administradores del grupo de Facebook consultado también aseguran que ha habido un repunte por el interés. Ellos no permiten la compraventa de máquinas en su muro, pero han notado que hay mucha gente interesada.

En realidad, no es algo totalmente novedoso. Esto ya ocurría con anterioridad. En la calle, este robot de cocina veía aumentado su precio rápidamente tras salir de Lidl. La fórmula de sacar al mercado un número limitado de robots, por parte de la marca alemana, hacían de él un objeto muy codiciado. Se agotaba rápidamente en algunas tiendas y luego llegaba la reventa en internet.

Javi cuenta su curiosa historia a la hora de hacerse con este robot: “Sabía de su existencia por un familiar, que tenía un modelo anterior y hablaba maravillas. Mi mujer y yo decidimos comprarla junio de 2018. Tuvimos que madrugar mucho para conseguirla, porque en todas las redes sociales se hablaba de que duraban minutos. Cuando llegamos, apenas había cuatro personas y se iban uniendo poco a poco. De repente apareció un montón de gente de otra ciudad, porque en esa se habían agotado. Era una hora antes de la apertura”.

Ahora, parecen haber aumentado los seguidores de estas máquinas. El fallo ha provocado que no vayan a ser vendidas nunca más en España. La acusación de “plagio” ha podido dar alas al robot de Lidl. Belén y Teresa aseguran que este jueves, incluso, se cayó la página de MailBox Alemania, a través de la que se puede comprar el Monsieur Cuisine en territorio germano. Además, el robot se ha agotado en la página alemana de Lidl.

Un fallo “injusto”

Cuando se le pregunta a aquellos que tienen la Monsieur Cuisine Connect en casa sobre la sentencia que ha acarreado toda esta polémica, la suelen ver injusta. Creen que la persecución judicial se debe a que Lidl está haciendo daño a Thermomix. Las razones: tienen un producto más competitivo y mejor servicio técnico.

Teresa y Belén se preguntan por qué han atacado al Monsieur Cuisine Connect y no a otros robots de cocina. Lo que se ha establecido como similar por el fallo es el sistema de pesaje dentro del vaso. Y ellas entienden que eso también lo hacen otros robots de cocina, como el de Cecotec.

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Por el momento, Thermomix sólo se ha enfrentado judicialmente a Lidl. Eso les extraña y, a su vez, les lleva a una rápida justificación: Lidl es el competidor que mejor lo está haciendo y le hace mucho daño a Thermomix. Además, tras las respuestas de los usuarios, creen que la decisión judicial ha favorecido al supermercado por encima de Vorwerk.

Inés, otra de las administradoras del grupo 'Nos Vamos a Lidl', es tajante en su explicación: “Thermomix tiene una patente. Vale, ¿y? ¿Por qué sólo atacó a Lidl? Porque hay otros robots en el mercado con el sistema de báscula igual...".

"Me fastidia que hayan hecho esto porque una máquina sea parecida a otra. Y que los hayan demandado porque sea mucho más económica, no me parece justo", apunta Soledad.

Javi no tiene el mismo parecer. Reflexiona sobre el fallo: “Realmente considero que esta permisividad o no, debería haberse estudiado previamente y no prohibir la venta tres años después de encontrarse el producto en el mercado. Creo que esto hace más daño a la marca Lidl que al producto en sí, más aún cuando la sentencia se hace efectiva haciendo referencia a una funcionalidad concreta que consiste en el pesado automático de los ingredientes con el vaso puesto.

Los repuestos están asegurados

Otras de las tendencias a lo largo de estos días entre los usuarios del robot de cocina de Lidl ha sido hablar de los repuestos. ¿Qué ocurre si se les estropea una máquina? ¿Podría reemplazarla por otra similar en caso de estar en garantía? La condena —reiteramos que la sentencia es recurrible— insta a Lidl "a cesar en la importación, almacenamiento, ofrecimiento y/o comercialización de la máquina Monsieur Cuisine Connect objeto de la acción".

Asimismo, tampoco podrá comercializar o importar máquinas similares. Se le condena también a "abstenerse en lo sucesivo de importar, almacenar, ofrecer y comercializar
máquinas de cocina que respondan a las características reivindicadas en la patente".

Todo ello ha sembrado la duda. No obstante, los usuarios del robot consultados por EL ESPAÑOL no tienen ninguna al respecto: creen que la marca de supermercados alemanes seguirá respondiendo ante sus clientes.

Teresa y Belén cuentan cómo la marca alemana es la única que otorga a sus clientes 3 años de garantía. Además, explican que respetan hasta el último segundo de ese acuerdo. Es decir, no tienen problemas en cambiar un producto averiado durante el último mes. 

La ley española ampara a los consumidores del Monsieur Cuisine. "En los productos de naturaleza duradera, el consumidor y usuario tendrá derecho a un adecuado servicio técnico y a la existencia de repuestos durante el plazo mínimo de cinco años a partir de la fecha en que el producto deje de fabricarse", explica el artículo 127 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias.

Bien lo sabe Javi. Lo explica de la siguiente manera: "La ley española especifica que cualquier producto de consumo debe disponer de una garantía de dos años y suministro de repuestos durante 5. Además, recordemos que la prohibición afecta únicamente a España, pero los clientes siempre podemos realizar la compra del repuesto en otro país e importarlo. El más habitual es Alemania".

Al final, el revuelo causado por la sentencia parece ser inefectivo, a no ser que Thermomix comience una batalla por la patente europea y los tribunales le den la razón en otros países. Por el momento, los españoles ya han empezado a consultar en distintos foros y a encargar la Monsieur Cuisine fuera de España.