Esta semana el coronavirus afectó a otros 20 vecinos de la Pallejà, un pueblo del Bajo Llobregat, sin embargo, a algunos jóvenes no les importa la pandemia ni el hecho de que la tercera ola esté desbocada en toda España y en particular en Cataluña, donde se han resgistrado 24.716 nuevos positivos en una semana. La prueba de su inconsciencia es que esos adolescentes, este sábado, montaron un botellón sin tener en cuenta los contagios de Covid. Esto es sólo un botón de muestra de lo que está pasando en el país de norte a sur: los jóvenes siguen de fiesta mientras que en los últimos 14 días la tasa de incidencia del 'bicho' asciende a 575 casos por cada 100.000 habitantes.

Noticias relacionadas

La citada fiesta ilegal de la Pallejà se estaba produciendo en un parque próximo al polideportivo que está dedicado a la leyenda del motocross Fernando Muñoz. La guinda a esa desafortuna conducta protagonizada por un grupo de adolescentes, de entre 16 y 19 años, fue que llegaron a insultar, amenazar, lanzar objetos, incluso a empujar a los agentes de la Policía Local que acudieron a disolver el botellón. También la emprendieron a golpes con el coche oficial.

"Una patrulla de la Policía Local estaba pasando por esa zona para verificar que se cumplía el toque de queda, fijado a las 22 horas, cuando se percató de que un grupo de jóvenes estaba bebiendo en un parque cercano a una instalación deportiva municipal", tal y como confirma a EL ESPAÑOL el teniente de alcalde de la Pallejà, Alberto Segura. Los agentes trataron de identificar a los asistentes que excedían el aforo de una reunión social, incumplían la distancia interpersonal de seguridad para evitar contagios y que habían cambiado la mascarilla por un cubata y un cigarrito para el pecho.

"Eran más o menos las 21.00 horas y al ir la Policía Local y los Mossos d'Esquadra a identificar a esas personas para dispersarlas y ponerles las multas correspondientes, pues se generaron unos disturbios", corrobora Segura. Y no exagera el teniente de alcalde en el calificativo que emplea, puesto que este diario ha tenido acceso a través de las Fuerzas de Seguridad a un vídeo de 2 minutos donde los adolescentes, algunos de ellos menores de edad, muestran una conducta violenta con los agentes.

"¡Cabrones!" o "¡Puta 'poli'!", son algunos de los insultos que dedican a los policías mientras que otros jóvenes corren hacia el coche patrulla para darle todo tipo de patadas. En la grabación, una turba de adolescentes rodea a una pareja de agentes a los que no sólo amenaza, sino que además les lanza objetos y los empuja sin ningún tipo de respeto a su uniforme. También llama la atención un joven que rompe los dos retrovisores del vehículo oficial y después les insulta: "Me cago en tu puta madre". Para colmo, ese adolescente se burla de los funcionarios imitando los gestos de una gallina.

"Se alteraron y quisieron agredir a un policía, hubo empujones, pero no llegó a más, fue una revuelta, una escaramuza", admite Alberto Segura. "Había cerca de 100 jóvenes". Algunos de los que participaron en los disturbios, a pesar de su juventud, ya son viejos conocidos de las Fuerzas de Seguridad por haber protagonizado otros desórdenes públicos en el pueblo, por haber participado en peleas o haber sido sorprendidos en la calle consumiendo sustancias estupefacientes.

Contenedor quemado

"Estaban de botellón, fue la policía y en vez de haber reaccionado como debían haberlo hecho, bajando la cabeza y marchándose, pues se enfrentaron a los agentes". De hecho, los disturbios sólo cesaron cuando en la zona se personaron patrullas de los Mossos d'Esquadra y un furgón de la unidad ARRO que provocó que los adolescentes comenzasen a correr para evitar ser arrestados. Durante su huída los asistentes al botellón disuelto quemaron un contenedor próximo a la avenida 11 de Septiembre de Pallejà y colocaron un petardo que rompió una mesa de juegos infantiles.

Una turba de jóvenes insulta y amenaza a los policías locales que han disuelto un botellón en la Pallejà. E. E.

"Los daños en el mobiliario urbano ascienden a 2.000 euros, por el contenedor, y a 1.000 euros por la mesa", según cálculos del primer teniente de alcalde. Uno de los agentes que intervino sufrió heridas leves. "Es la primera vez que se produce un incidente así, son sólo una minoría de los jóvenes de este pueblo, porque el resto se comporta muy bien y hubo muchos que sólo se acercaron a la zona como espectadores porque es un pueblo pequeño". De momento hay dos detenidos. "No sabemos qué delitos les imputan; son los Mossos quienes se ocupan del caso".

Una turba de jóvenes insulta y amenaza a los policías locales que han disuelto un botellón en la Pallejà. E. E.

Incidentes con la Ertzaintza

Los jóvenes del país siguen sin interiorizar ni entender la gravedad de la situación sanitaria que está generando la tercera ola de la Covid en España. Otro ejemplo de ello es que en la noche del sábado también se registraron diversos incidentes en el País Vasco entre la Ertzaintza y aquellos que todavía piensan que el toque de queda les corta el rollo fiestero del fin de semana.

La tasa de transmisión del coronavirus entre la población de Euskadi es del 7,4%, según el Gobierno vasco. Pero un dato tan preocupante no ha impedido las fiestas ilegales y los disturbios posteriores en un bar de Munguía (Vizcaya) y en la Plaza Trinity de Bilbao. Además, hubo otras intervenciones: en un cumpleaños en un hotel de la calle San Antonio de Vitoria-Gasteiz y una fiesta clandestina en el ático de un pabellón bilbaíno de la calle Biarritz.

Decenas de jóvenes se niegan a abandonar la vía pública en Munguía tras el toque de queda. E. E.

Uno de los encontronazos más tensos se produjo a las 20.30 horas de este sábado, media hora después del horario de cierre establecido por las autoridades vascas para la hostelería, cuando decenas de jóvenes salieron de un local de la calle Aita Elorriaga y decidieron proseguir con la fiesta en plena vía pública.

Rodearon a los policías de Munguía

"El problema lo causó la juventud que estaba fuera del bar en unos soportales", según fuentes policiales vascas. "No estaban respetando las medidas preventivas para combatir la Covid-19". Así lo recoge un vídeo que circula entre miembros de las Fuerzas de Seguridad y al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL. En las imágenes se ve cómo los adolescentes llegan a rodear a la Policía Local de Munguía y a la Ertzaintza, haciendo gala en todo momento de una actitud agresiva.

Un policía local de Munguía trata de retener a los jóvenes iracundos mientras sus compañeros conducen a un detenido a un coche patrulla.

"¡Jodiendo estáis siempre, que sois los malos, en vez de ayudar, jodiendo!", le grita uno de los jóvenes -totalmente fuera de sí- mientras otros lanzan patadas y empujones a los policías: "¡Panda de corruptos, payasos...!".

La tensa secuencia (que se prolonga durante más de tres minutos) se saldó, según un comunicado de la Ertzaintza, con el arresto de un chico de 19 años por agredir a agentes de la autoridad. Posteriormente hubo ataques al mobiliario urbano: dos contenedores ardieron.

Lanzamiento de objetos en Trinity

Paralelamente, a esa misma hora, en la Plaza Trinity de Bilbao se produjo otra aglomeración de gente que asistía a un botellón. "Cuando se empezó a vaciar la plaza y sus alrededores, surgió el desorden público y se arrojaron objetos a los policías, y cuatro personas fueron detenidas por asalto a las autoridades", tal y como ha informado la Ertzaintza. Hubo carreras y los agentes tuvieron que sacar sus defensas -porras y escudos- para repeler a los jóvenes iracundos que les lanzaban todo lo que se encontraban en la vía pública tanto a los ertzainas como a su furgón.

El desfase fiestero en plena tercera ola de contagios también fue el protagonista en un cumpleaños que se celebrada en un hotel de Vitoria-Gasteiz donde los asistentes no estaban sentados y excedían el límite de seis con el beneplácito del dueño del establecimiento hostelero. Por ello, los agentes de la Ertzaintza multaron a todos los que estaban en la fiesta. En total se impusiron 55 multas.

Un grupo de ertzainas repele el ataque de unos jóvenes que estaban participando en un botellón en Bilbao. E. E.

Las intervenciones policiales contra fiestas que incumplen las restricciones sociales se han prolongado hasta esta mañana de domingo en el País Vasco. La Ertzaintza recibió a las seis de la madrugada la llamada de un ciudadano para denunciar que durante toda la noche había escuchado música en un pabellón de la calle Biarritz de Bilbao. En la instalación deportiva se personaron varias patrullas que destaparon una fiesta clandestina en el ático de un pabellón: 36 personas fueron multadas.

Cáceres, Sevilla, Murcia...

Los desfases de los jóvenes no tienen coto ni siquiera en Extremadura, que este sábado informó de 1.541 nuevos positivos. La Policía Local de Badajoz denunció el sábado a 11 menores que fueron pillados in fraganti mientras consumían bebidas alcohólicas y drogas en el entorno del parque de Castelar. Esta intervención se produjo, según la agencia Efe, sólo unas horas después de haber disuelto un botellón ilegal en el azud del río Guadiana: allí se interpusieron 27 denuncias.

En el sur del país el panorama es igual de preocupante. La Policía Local de Sevilla ha desalojado y suspendido una 'rave' en la zona de la antigua base militar cerca del Parque Alcosa. Hasta 18 personas fueron denunciadas por beber alcohol e incumplir las restricciones horarias establecidas en el estado de alarma.

Uno de los contenedores que ardió durante la noche del sábado en el País Vasco por incidentes protagonizados por jóvenes contra las restricciones horarias. E. E.

También en Murcia capital la Policía Nacional tuvo que desplegar un fuerte dispositivo en la barriada del Espíritu Santo, un punto habitual de menudeo de drogas, tras tener conocimiento de que en la tarde del sábado estaba prevista una pedida de mano a la que estaban convocadas un millar de personas de dos familias de etnia gitana.

La fiesta de los jóvenes prosigue en España mientras las UCI de los hospitales de todo el país comienzan a estar al límite de sus posibilidades y con los sanitarios quemados tras tres olas de contagios de un coronavirus que, de no cambiar la conducta de ciertos grupos de población, seguirá ganando la batalla.