Ceuta

La ciudad autónoma de Ceuta se ha convertido en el principal destino del juego online en Europa por las ventajas fiscales que ofrece a los operadores, que pagan la mitad de impuestos que en la península, pero también porque este sector tiene facilidad para mover grandes cantidades de capital extranjero.

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Las casas de juego online son actualmente uno de los epicentros del dinero negro a nombre de un testaferro que dificulte inculparlas. Por eso, EL ESPAÑOL se ha trasladado a Ceuta, para conocer de cerca en qué consiste la actividad de estas empresas, muchas extranjeras, que se están instalando en la ciudad en los últimos dos años.

El ‘coladero’ era antes Gibraltar. Con las dudas del Brexit, inicialmente se traspasaron a Reino Unido, centro Europa, Malta y Chipre. Andorra también se planteó ser un ‘hub’. Pero finalmente, los gobiernos de Ceuta y Melilla dieron un paso adelante para ofrecer estos servicios. El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Luis Vivas, junto a otras autoridades locales, presentó en 2017 la idea de reforzar y actualizar la normativa fiscal de 1955 con el objetivo de que Ceuta se convirtiera en “un lugar para estar e invertir”. Así se presentó, políticamente hablando. 

Plaza de África. Facebook

Para ello, los operadores de juego online deben contar con una sociedad con residencia fiscal, un local realmente radicado en Ceuta; además de tener una plantilla de 50% de empleados ceutíes o residentes legales en la ciudad. Sin embargo, la realidad es bien distinta.

Mientras el ministerio de Consumo documenta nueve compañías de juegos on line en Ceuta, el Organismo Autónomo de Servicios Tributarios de Ceuta (OATSCE), adscrito a la consejería de Hacienda, contabiliza hasta 25 compañías de Rusia, Francia, Italia, Bélgica, Reino Unido, Malta e Israel, 27 locales, 230 puestos de empleo y un centenar de estudiantes en los cursos de capacitación profesional.

Sin título habilitante

Según ha podido comprobar EL ESPAÑOL in situ, parte del sector en Ceuta, cuya instalación se ha anunciado en los medios de comunicación especializados y locales, no cuenta con el título habilitante en España y opera con un domicilio fiscal ceutí en el resto del mundo.

“Cualquiera de esas empresas que tenga domicilio fiscal en Ceuta y que no opere en España porque no tenga título habilitante, lo hace de manera ilegal”, confirman a este medio desde el ministerio de Consumo.

Es el caso de la británica Gamesys. Instalada previamente en Gibraltar y Malta, se trasladó a Ceuta hace más de un año. Sin embargo, la resolución por la que se le habilita con su domicilio fiscal data del 28 septiembre de 2020 y el nombramiento de sus directivos se publicó en el Boletín Oficial Mercantil (BORME) en diciembre de 2020, después de que EL ESPAÑOL denunciara que los servicios de inteligencia españoles y marroquíes estaban investigando la situación.

Aún con la autorización de la Ordenación General del Juego, sigue operando desde Gran Bretaña porque su domicilio en Ceuta radica en un piso particular en una entreplanta sin letra ni placa. Nadie abre la puerta a pesar de la insistencia al tocar el timbre. “Aquí vivía un señor que veíamos cuando bajaba la basura, pero desde hace un mes no vive nadie”, explican los vecinos contiguos a EL ESPAÑOL.

Placa de dos de las empresas que funcionan en Ceuta.

Algo similar ocurre con la británica Betfred, que desembarcó en Ceuta en 2018 sin el permiso de Consumo, que se le atribuyó a finales del mes de septiembre de 2020. Así pues, ha operado dentro de las empresas de juego ilegales durante dos años. En todo caso, sigue instalada en un domicilio particular sin placa ni actividad.

Allí también estaría ubicada supuestamente la británica Gaming1.COM.UK, que primero se registró como una empresa de juegos, pero después cambió su actividad a formación no reglada y a asesoría.

Empresas instrumentales

Son como colmenas. Unas empresas que dependen de otras, que tienen las mismas direcciones, pero solo una de ellas genera aparentemente actividad. Según explican expertos en delitos económicos a EL ESPAÑOL, “funcionan como empresas instrumentales con el objetivo de actuar en el tráfico económico, intermediarias entre el mercado y el prestador de servicios, ocultando la realidad latente, y con capas para dificultar la inspección”.

Alrededor de estas compañías se van creando otras para realizar la publicidad, aportar soporte tecnológico o informático, y formar a los empleados, conformando un entramado de servicios auxiliares con presupuesto de la ciudad y fondos de la Unión Europea, solicitados como alternativa al comercio transfronterizo, que suponía entre el 20% y el 25% de su Producto Interior Bruto (PIB). Incluso se ha constituido hasta una empresa inmobiliaria con un capital mínimo de 3.000 euros.

Otro caso es el de Emara Play, una interfaz entre operadores y jugadores para dar mayor seguridad. Sin embargo, en la entreplanta del edificio recién construido donde está domiciliada fiscalmente, detrás de la catedral en pleno centro de la ciudad, no se registra actividad alguna.

Aprovechando las obras, EL ESPAÑOL se coló en el portal y pudo comprobar en los buzones que unos pisos más arriba reside uno de los miembros de la Asociación del Juego Bet On Ceuta, que desempeña cargos de apoderado y administrador en al menos tres empresas del sector en Ceuta. En ninguna se registra actividad.

Esta asociación del juego fue creada, según reza en su web, para “defender los intereses de la industria del juego online en Ceuta, promover y educar en materia de juego responsable y fomentar la formación y el empleo local” .

Una Compañía israelí 

Ceuta ha comenzado a hacer públicas en el BORME -durante agosto y septiembre- las razones sociales de estas empresas -a pesar de no tener actividad- para intentar dar una imagen de veracidad. “Puede que alguna esté tramitando documentación y hasta que no la terminen no disfruta de la bonificación. Por ejemplo, Bwin entra en este supuesto. Están adaptando el local, el personal o la documentación”, explican a EL ESPAÑOL desde el OATSCE.

Vivero de empresas donde presuntamente está PlayTech.

Sin embargo, la mayoría de los domicilios sociales publicados en el BORME no se corresponden con empresas, sino con domicilios particulares. Por lo tanto tampoco hay empleados y no podrían beneficiarse de los descuentos fiscales. Lo cierto es que en el paseo por la ciudad en busca de estas empresas, hay incluso una dirección que no existe.

La empresa israelí Playtech, filial de Londres Playtech, dedicada al diseño, desarrollo y comercialización de software para paginas web de juegos online con un capital de 3.000 euros y once cargos extranjeros, aparece instalada desde hace más de un año en el vivero de empresas dependiente de la Cámara de Comercio.

Este local, con una quincena de micro-despachos unipersonales, nació del convenio entre Procesa, la Cámara de Comercio y la Fundación Instituto Vameral para la Creación y Desarrollo de Empresas en 2007, con una financiación de un millón de euros.

Tras llamar diariamente, durante semanas, a la Cámara de Comercio, EL ESPAÑOL consiguió entrevistar telefónicamente al responsable de formación. Esta persona desconoce que en el local trasero aparezca una empresa israelí fantasma. Únicamente, confirmó que “Mondobets -la primera en instalarse en Ceuta en 2018-, estuvo alojada en el vivero ese año, durante un mes y medio, hasta que les arreglaron las instalaciones”.

Dinero lavado

Resulta peligroso las cantidades de dinero que se pueden mover de manera no oficial al no disponer de los órganos de prevención de desfalco de capitales. Entre otras cosas, porque muchas de esas empresas no cuentan con la licencia. Además este sector en auge está escasamente controlado.

Por ejemplo, la Agencia Tributaria de Madrid no ha realizado inspecciones porque es una actividad muy temprana. “El régimen beneficioso es muy reciente, de los presupuestos para 2018, lo que hizo que fuese en 2019 cuando se establecieron la mayoría de operadores que están allí ahora, de manera que las inspecciones serán más o menos a partir de ahora, lógicamente mirando hacia atrás desde que se instalaron”, explican desde la Agencia Tributaria en Madrid.

Paseo de las Palmeras (Ceuta) donde se encuentran domiciliadas varias operadoras del juego sin actividad.

De este modo, la tradicional ‘hawala’, el sistema informal de envío de dinero de un país a otro con prestamistas a ambos lados de la frontera, queda obsoleto y deja paso al blanqueo a gran escala con nuevas técnicas.

Se inyecta dinero desde territorios donde no se controlan los movimientos, contratan a personas para que apuesten con tarjetas de crédito de prepago o criptomonedas, y utilizan robots que juegan como personas anónimas. De esta manera, cuando terminan las apuestas el dinero está lavado.

“Operan con identidades falsas. Utilizan DNI o pasaportes falsos o de gente fallecida. Hay un comercio de documentación en regla pero de personas muertas en Asia”, explica Luis Rodríguez, experto en prevención de crimen financiero y socio director de ComplianZen, en una entrevista telefónica con EL ESPAÑOL.

En estos casos, el jugador dispone de un documento de identidad falso o de una persona fallecida y con esos datos se da de alta en la aplicación para comenzar a operar. Si el dueño de la empresa no contrasta la veracidad de la información, se puede operar con libertad suplantando la identidad de la persona fallecida o haciéndose pasar por alguien que no existe.

Por ello las empresas de juego deben implantar sistemas de cotejo de los datos del jugador contra listas negras así como con algoritmos que confirmen que los números de los documentos son reales.

Por otro lado, “se utilizan estas empresas ficticias para otorgar premios que justifican grandes cantidades de dinero”, añade. De hecho, sirven para pagar servicios de espionaje, y permiten entrar y salir a extranjeros que supuestamente operan en las compañías. Hay que tener en cuenta que muchas son rusas, turcas, israelíes y británicas. Según ha podido saber EL ESPAÑOL se ha unido recientemente el espionaje iraní.

Este blanqueo de capitales se podría estar utilizando para traspasar dinero del narcotráfico, terrorismo y grupo criminales. Como hemos comprobado con Marruecos, empresas tapaderas son utilizadas para pagar a informantes de la inteligencia extranjera.

En la actualidad, operar como compañías de juego online sin cubrir los aspectos preventivos de blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo, la ludopatía y el juego de menores es una ilegalidad en toda regla por la ley de 2010. Sin embargo, Rodríguez adelanta: “Vamos a ver mucho más esto”.

Pero no es sólo ludopatía lo que algunas de estas empresas fomentan, promueven y utilizan para otros fines, como la de dar cobertura a los servicios de inteligencia internacional. 

Aclaración

El motivo del traslado de Gamesys a Ceuta no tiene nada que ver con lo relatado en el reportaje.

Gamesys opera en el 100% de España. Tiene un centro de trabajo en Ceuta, con una oficina de más de 140 metros cuadrados y con 18 empleados (alternando la oficina y el teletrabajo).