"Recuperar mi vida es lo que más me interesa. Yo suelo viajar a España con mucha frecuencia, cada dos meses; tengo allí a mi familia, mis amigos... y ahora mismo no puedo ir. La Covid-19 ha cambiado y empeorado mi vida. Quiero volver a mi país sin que esto sea un problema. Y esta es la única solución que tengo ahora mismo". 

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Carlos Moraga (45) ha puesto todas sus esperanzas en la Sputnik V, convirtiéndose en el primer español —y extranjero— en recibir esta vacuna rusa contra el coronavirus. Y es que a fin de cuentas, como él dice, por ahora es el único salvoconducto que tiene para regresar a su vieja normalidad. 

Todo surgió casi de manera espontánea en el trabajo. Varios compañeros, a través de un chat, le comentaron la posibilidad de participar en los ensayos clínicos .Y este zaragozano, afincado en Moscú (Rusia) desde hace 10 años, no se lo pensó dos veces, se apuntó como voluntario en la tercera fase del experimento. "Al principio, solo podían apuntarse moscovitas, pero hace diez días el ayuntamiento abrió la solicitud para extranjeros; y tras pasar todas las pruebas, me puse la primera vacuna el domingo pasado", cuenta Carlos Moraga, en una entrevista con EL ESPAÑOL. 

Desde hace dos días, la salud de este zaragozano está monitorizada diariamente. De este modo, las autoridades sanitarias rusas pueden hacer un seguimiento de todos los voluntarios en el ensayo que, hasta ahora, son 40.000. Aunque, según cuenta, cada vez hay más solicitudes. Por el momento, este zaragozano no ha experimentado ningún efecto secundario. Ni fiebre ni ningún otro síntoma que, en cambio, sí han tenido otros participantes. 

180 días

La vacuna rusa Sputnik V. EFE

Tras apuntarse como voluntario, Carlos se enfrentó a una serie de controles médicos para saber si podía resultar apto o no para en el ensayo clínico. Primero se realizó una prueba PCR para saber si tenía anticuerpos y después varios análisis de sangre para descartar otras enfermedades o alergias, además de un cuestionario personal. "El día que te hacen esos controles te dicen si puedes participar o no. A la mayoría suelen descartarlos por padecer enfermedades crónicas o alergias, ya que uno de los efectos más peligrosos de la vacuna puede ser la reacción alérgica", sostiene. 

Una vez superado ese proceso, regresas al hospital tres días más tarde para que te pongan la primera dosis. La vacuna consta de dos componentes: el primero se basa en el adenovirus humano tipo 26, mientras que el segundo, que se recibe 21 días después, está basado en el adenovirus humano recombinante tipo 5. Antes de recibir esta última, no obstante, se vuelve a realizar al participante otro PCR para confirmar si ha generado anticuerpos. 

"Cuando te ponen la segunda vacuna, pasas a un control de 180 días. Primero es diario, después semanal y luego mensual", explica Carlos, que trabaja como periodista en el medio de comunicación Russia Today (RT). Para controlar el seguimiento del paciente, las autoridades sanitarias les facilitan una pulsera para controlar los datos biométricos, una app donde deben registrar todos los efectos que puedan experimentas tras recibir la vacuna y un teléfono para preguntar a un médico cualquier duda posible. "En principio, la mitad de la gente suele tener fiebre el primer día. A mí, en cambio, no me ha pasado, aunque he leído que a otros también les ha ocurrido lo mismo", añade. 

Pero la pregunta es, ¿cuándo se podrá saber si la vacuna es realmente efectiva

— En teoría, antes de la segunda dosis me dicen si tengo anticuerpos, así que ahí sabré si al menos ha sido efectiva creando esos anticuerpos, que es lo que se pretende. Eso ya se sabe que es así por la gente que se ha vacunado antes que yo. El caso es que lo de la efectividad no depende solamente de eso. Es como el paso necesario para que sea efectiva, pero después tienen que ver si esos anticuerpos realmente protegen del virus, que eso supongo que solo se sabrá al final del estudio, cuando tengan todos los datos estadísticos disponibles y cuando vean cuántos nos hemos infectado y cuántos no.

Eficacia inmunológica

Carlos Moraga, en el hospital antes de recibir la primera dosis. RT

A esto último, explica este periodista, se denomina eficacia inmunológica. Que es lo que está por ver, es decir, comenzar a hacer vida normal y comprobar si los voluntarios de este experimento enferman o no. 

— ¿Tuviste dudas?

— Yo tenía mucha información sobre la vacuna. Me decían cosas buenas, regulares... Pero mi pareja había trabajado mucho sobre el tema y se la puso antes que yo. La verdad es que iba muy sobre seguro. Al principio, todo el mundo te pregunta, incluso compañeros me decían que por qué lo hacía. Dejando a un lado esos nervios de todo el ruido, racionalmente estoy tranquilo. Va a ser mucho mayor el beneficio que el daño que pueda provocarme. 

Al principio, cuando Rusia registró oficialmente el 11 de agosto la Sputnik V, desarrollada por el Centro Gamaleya en cooperación con el Fondo de Inversión Directa de Rusia (FIDR), la vacuna generó cierto recelo internacional. Y es que el prototipo ruso, uno de los 167 registrados por las OMS, todavía no había demostrado su eficacia y seguridad en pruebas con decenas de miles de personas. 

Un mes después, en cambio, una revista médica aseguraba que la vacuna experimental del presidente Vladimir Putin "era segura e inducía una respuesta inmune". No obstante, estos ensayos, realizados con adultos menores de 60 años entonces, no eran tampoco suficientes para afirmar que la vacuna será capaz de proteger frente a la Covid-19. Carlos Moraga, frente a esto, asegura sin embargo que son ya 40.000 voluntarios en el ensayo y que a partir de este martes se han incluido en el mismo a personas de edad avanzada. 

— ¿Os han pagado por participar en el ensayo?

— No, no nos pagan nada. A mi con que funcione la vacuna ya me han pagado. Yo quiero recuperar mi vida. Me han anulado ya tres billetes para volver a España. Al final, quiero ver a ver a mi madre sin tener ningún miedo, ella es mayor y además ha fallecido gente de su entorno.