Murcia

Las vallas que se utilizan para acotar la zona de carpas las emplean como improvisados tendederos donde secar su ropa mientras que una veintena de argelinos charla animadamente, sin mantener la distancia social ni utilizar mascarilla. Esa es una de las preocupantes imágenes que varios policías nacionales han filtrado a EL ESPAÑOL para alertar de las “carencias” que presenta el campamento habilitado en el puerto de Escombreras para atender a los 454 inmigrantes irregulares que este finde semana llegaron al litoral murciano a bordo de 31 gomas.

A lo largo de todo 2019 llegaron a las costas de la Región un total de 1.540 ilegales, de forma que de una tacada, este viernes, se recibieron 454 inmigrantes: lo que supone un 29% de toda la inmigración irregular registrada el pasado año. Esta oleada de pateras no solo ha sido la mayor de 2020 sino que además casi pulveriza el récord registrado hace tres años, cuando en los diez primeros días de octubre de 2017 llegaron 520 ciudadanos africanos. Esta vez han sido menos, pero con un matiz importante, el espacio temporal: en 24 horas tomaron tierra en las playas de Mazarrón, La Unión, Águilas y mayoritariamente en Cartagena. De hecho, la atención está centralizada en el puerto cartagenero del Valle de Escombreras.

El reportaje fotográfico facilitado a este diario por los funcionarios públicos evidencia situaciones de riesgo sanitario, justo en un momento en el que los rebrotes están espoleando los casos de Covid-19. Valga como ejemplo de ello las fotos de los inmigrantes argelinos durmiendo en el suelo y pegados unos a otros, a pesar de que entre sus compatriotas ya se han detectado catorce positivos por coronavirus y de que en la Región de Murcia la cifra de contagios se sitúa en estadísticas propias del estado de alarma con 415 nuevos pacientes confirmados por la Consejería de Salud.

Más de una veintena de inmigrantes irregulares charlando en el campamento de Escombreras.

En las carpas del campamento no hay camas. Los más afortunados pasan la noche estirados sobre una dura banca. Los más desgraciados no tienen ni una manta con la que protegerse de los vientos nocturnos del Valle de Escombreras. Las condiciones sanitarias, en plena pandemia de coronavirus, precisamente no son las mejores: “Solo hay una ducha para todos los inmigrantes”. Y además no se trata de ninguna estructura portátil que se haya montado, sino de una especie de manguera conectada a una toma de agua que sale del alcantarillado.

“Las imágenes que llegan de Escombreras son impresentables”, sentencian desde la ONG Convivir sin Racismo. Tal valoración la comparten los policías consultados por este diario que están destinados en el campamento: “Es inhumano para nosotros y para ellos”.

La falta de aseos supone otro ejemplo de las deficientes condiciones higiénicas que presenta el campamento inmigrante del puerto de Escombreras. Este viernes solo había cuatro inodoros químicos portátiles para casi un centenar de inmigrantes, de forma que más de veinte personas de media compartían el mismo baño. Además, para todo el dispositivo policial solo se había previsto un retrete. El sábado el número de aseos se incrementó: se habilitaron dos para el retén de la Policía Nacional -entre 12 y 14 agentes- y un váter para cada una de las entre ocho y diez carpas que había desplegadas para acoger a los grupos de argelinos. “Mujeres y hombres están usando el mismo baño portátil”.

Temperaturas sofocantes

Durante los últimos días las autoridades sanitarias no paran de reclamar a la población que mantenga la distancia social y utilice mascarillas para frenar al ‘bicho’, sin embargo, en el campamento de Escombreras esas medidas no pueden cumplirse porque este fin de semana se han superado los 40 grados centígrados de temperatura y eso obligaba a los inmigrantes, empapados en sudor, a tener que juntarse debajo de las carpas. Allí no tenían equipos de aire acondicionado, pero al menos encontraban cobijo para protegerse del sol.

Los argelinos disfrutan de sombra, pero los agentes que les custodian tienen que combatir como pueden las habituales temperaturas sofocantes que en julio asolan el territorio murciano. Así lo denuncia uno de los policías nacionales destinado en el campamento del puerto de Escombreras: “Tenemos que estar relevándonos para meternos en la furgoneta, que tiene que estar arrancada todo el día, para poder refrescarnos un poco con el aire acondicionado”.

En la zona hay contenedores para recoger los desperdicios diarios que se generan y 150 miembros de Cruz Roja se afanan a diario por atender a los inmigrantes hasta donde la logística lo permite. Los corrillos de argelinos hablando sin distancia son habituales mientras que los que tratan de mantener cierta distancia se pegan a los muros o salen hasta las vallas bajo un sol de justicia

Desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP) y la Confederación Española de Policía (CEP) coinciden en alertar de que existe un riesgo real para la salud de inmigrantes y funcionarios públicos: “Pueden padecer un golpe de calor o una lipotimia porque aquello es un secarral”. Y no exageran los sindicatos puesto que el campamento de inmigrantes se levanta sobre el asfalto, al final del puerto de Escombreras, en una zona que está rodeada por una muralla de varios metros de altura y a la que se accede después de pasar tres controles de seguridad de la Autoridad Portuaria.

Los agentes que soportan mayores temperaturas son aquellos que se tienen que colocar el traje de buzo completo, un Equipo de Protección Individual (EPI), para introducirse en la carpa habilitada para tomar las huellas dactilares y hacer la reseña de los inmigrantes irregulares.

Comida insuficiente

Durante el fin de semana se han producido situaciones inverosímiles como ver a agentes comprando bocadillos y botellines de agua a los argelinos porque en las primeras horas de la oleada de pateras no habían suficientes raciones de comida para todos en la Comisaría de Cartagena. A los sindicatos policiales consultados por este diario otra de las cuestiones que más les preocupa es la falta de recursos sanitarios en el campamento después de los positivos detectados entre los inmigrantes irregulares. “Hay una carpa para las familias, con un niño, de dos años, y una mujer embarazada, pero no hay un retén médico fijo en la zona, sino que el 061 va y viene”, detalla un funcionario público.

Un miembro de la Policía Judicial equipado con un EPI se adentra en la carpa habilitada para tomar las huellas.

En las imágenes a las que ha accedido El Español se pone de manifiesto la distancia, de varios metros, que mantienen los policías nacionales respecto a las vallas que delimitan el perímetro del campamento para evitar contagiarse de coronavirus porque todavía no se conocen los resultados de las PCR de los argelinos a los que están custodiando. “Potencialmente tenemos a más de cuatrocientas personas que pueden dar positivo”.

El aluvión de 31 pateras ha obligado a los agentes a exceder sus turnos de trabajo porque se veían superados por los 454 argelinos que desembarcaron en situación irregular en Mazarrón, La Unión, Águilas y Cartagena. De forma que algunos han cubierto jornadas de hasta doce horas y en algunos casos con la misma mascarilla quirúrgica, a pesar de que se recomienda no utilizarlas más de cuatro horas. La prueba de que han faltado efectivos es el hecho de que tuvieron que desplazarse a la ciudad cartagenera los miembros de la Unidad de Intervención Policial (UIP) con base en Málaga.

Carencias desde 2018

Desde Convivir sin Racismo lamentan que se están cronificando las carencias en la gestión de los inmigrantes que llegan en patera al litoral murciano: “Llevamos tiempo diciendo que la primera acogida tenía que mejorar, el Defensor del Pueblo lo señaló en su informe de 2018, y todavía está sin solucionar”. La ONG subraya que “es entendible que sea difícil gestionar la llegada de 454 personas, pero una vez se ha establecido un protocolo por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones no se entiende que la Delegación del Gobierno no tenga una junta de coordinación con todas las instituciones y las organizaciones de ayuda humanitaria”.

Los sindicatos policiales SUP, CEP y JUPOL han salido en tromba a criticar la gestión de la oleada de pateras que ha realizado la Delegación del Gobierno y el Ejecutivo central. “Las fotos del campamento son demoledoras”, ha reflexionado José Torrano, secretario general regional de la Confederación Española de Policía (CEP). “La Delegación del Gobierno ha improvisado porque desde el miércoles el Servicio de Vigilancia Aduanera tenía constancia del buen clima y de que la situación en el mar iba a ser propicia para la llegada de pateras a la costa murciana: un puerto de destino para las mafias que trafican con seres humanos”.

Torrano critica sin paños calientes las carencias de Escombreras: “Los inmigrantes tienen que recibir una atencion mínima y los policías nacionales necesitan unas condiciones mínimas para desempeñar su trabajo”. El CEP ha enviado al puerto a su delagado de riesgos laborales para que evalúe la zona.

Cartagena sin Seguridad Ciudadana

Javier Monje, secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en Murcia, coincide con su homónimo sindical en las críticas: “Los inmigrantes están tirados como perros en las carpas y achicharrándose con temperaturas por encima de los cuarenta grados centígrados, se está poniendo en riesgo la salud de estas personas y de los policías nacionales que están trabajando en Escombreras en unas condiciones inhumanas”.

Decenas de inmigrantes argelinos durmiendo pegados en el suelo pese a los riesgos de contagios por Covid.

El dirigente sindical carga las tintas contra “la falta de previsión y planificación del Gobierno de España, porque parece que hay dinero para otras cosas, pero no para servicios extraordinarios como la llegada de pateras”. La principal consecuencia de la falta de medios para contener este aluvión de inmigrantes irregulares se ha producido en la Comisaría de Policía de Cartagena que se ha visto desbordada: “En algunos momentos del fin de semana no han habido ‘zetas’ en las calles de la ciudad cartagenera prestando el Servicio de Seguridad Ciudadana, porque tenían que trasladar a inmigrantes a los centros de salud o a las dependencias de las ONG que han empezado a acogerlos”.

La presión que ha causado esta crisis migratoria no solo ha desbordado las instalaciones cartageneras sino que ha provocado un efecto dominó en otros destinos porque se han tenido que movilizar efectivos llegados de Lorca, de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de Murcia y de Molina de Segura que ha aportado miembros de Policía Científica, Policía Judicial y Seguridad Ciudadana.

60 argelinos menos

Alberto García, secretario regional de JUPOL en Murcia, tacha la situación policial vivida este fin de semana de “caótica” y define como “lamentables” las condiciones de los inmigrantes y de los agentes que los custodian. La Delegación del Gobierno ha confirmado que sesenta argelinos han abandonado este domingo el campamento para ser atendidos por ONG. De forma que en el puerto Escombreras permanecen unos 380 argelinos si a los 545 iniciales se descuenta la citada cantidad y los catorce positivos de coronavirus.

Las mismas fuentes gubernamentales avanzan que este lunes se mantendrá la logística en las instalaciones portuarias porque los inmigrantes irán saliendo por oleadas: “La custodia de Policía Nacional dura 72 horas, salen según la hora a la que entraron, pero no acaban en la calle. Si no son positivos por COVID o no han tenido contacto directo con ningún caso, se les ofrece incorporarse voluntariamente al plan de acogida del Ministerio de Migraciones con alguna ONG”.

El secretario regional de JUPOL zanja que “la llegada masiva de inmigrantes es un asunto que debería ser tenido en cuenta muy seriamente desde el Gobierno de la Nación y el Ejecutivo autonómico, ya que la situación de llegadas de personas ilegales es insostenible, con el añadido de los problemas gravísimos que se pueden generar en seguridad ciudadana y salud pública por la pandemia”.

Un hospital del Ejército

Desde SUP, CEP y JUPOL reclaman a la Consejería de Salud de Murcia que realice pruebas PCR a todos los agentes de las Fuerzas de Seguridad que han intervenido este fin de semana en la oleada de 31 pateras a Mazarrón, La Unión, Águilas y Cartagena. De cara a las próximas semanas y ante la previsible llegada de más inmigrantes en situación irregular, los tres sindicatos policiales reclaman al unísono que en el puerto de Escombreras la Unidad Militar de Emergencias (UME) habilite un hospital de campaña para garantizar las condiciones santarias, que cuente con personal médico, duchas portátiles y sistema de aspersión para humedecer el ambiente y así combatir las altas temperaturas.

También consideran necesario que en la Región de Murcia se habilite un Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), como existe en otras ciudades como Málaga, con el objetivo de que las ONG puedan brindar una primera asistencia a los inmigrantes y así paliar el cierre del Centro de Internamiento de Extranejos (CIE) de Sangonera la Verde que decretó un juzgado a causa de la pandemia de coronavirus. “No nos podemos olvidar que es importante tener localizadas a estas personas porque nos encontramos en nivel 4 de alerta antiterrorista”.

Esta crisis migratoria ha llevado a Francisco Bernabé, senador del Partido Popular por Murcia, ha pedir “el cese inmediato” de José Vélez como delegado del Gobierno en Murcia por su “incapacidad para gestionar la oleada de pateras”. El propio titular de la Delegación del Gobierno ha asegurado que se están cumpliendo de manera rigurosa todos los protocolos en la gestión legal y sanitaria de los migrantes irregulares que llegan por mar a la Región. “Usar este drama social como arma política demuestra el escaso nivel humano que tienen algunos políticos”, ha zanjado el propio José Velez.