Tomelloso, una de las localidades manchegas que conforma el triángulo letal del Covid-19 en España, ha sido testigo de una vergonzosa imagen. Hasta 3.000 jóvenes se concentraron este sábado para hacer un macrobotellón estando en fase 1, a dos días de pasar a la 2. Al parecer, primaban más las ganas de celebrar el día de Castilla-La Mancha -31 de mayo- y el cambio de etapa en la desescalada que actuar con responsabilidad. Y es que este pueblo de Ciudad Real es considerado el Wuhan español, ya que la tasa de decesos por coronavirus en relación con sus habitantes es de las más altas de este país y tal vez de toda Europa.

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Los demoledores datos que tiene Tomelloso no impidieron que millares de jóvenes se concentraran en los puntos habituales de la localidad para beberse unas copas con sus amigos. Y, claro, esta situación ha provocado una monumental indignación entre los vecinos de la localidad. Detrás del enfado de los habitantes del municipio no sólo está que los allí presentes se concentraran rompiendo la distancia de seguridad; olvidando las medidas de protección; el número de asistentes; y todas las normas del estado de alarma, sino que, tras su paso, también dejaron kilos de basura en el lugar.

Así, las redes sociales este domingo ardían con las imágenes de los suelos llenos de botellas vacías, latas y todo tipo de desechos. De nada ha servido que los medios regionales y nacionales hayan puesto el foco en el triángulo letal de La Mancha, así denominado por la elevada tasa de mortalidad en Alcázar de San Juan, Pedro Muñoz y Tomelloso, que tiene 36.091 habitantes.

El triángulo del coronavirus en Castilla-La Mancha. Ana Blanco EL ESPAÑOL

De hecho, durante la pandemia han habido en Tomelloso, según ha desvelado este medio, 319 defunciones y de ellas, al menos 291 han sido causadas por el coronavirus Sars CoV-2. Con estos datos, se puede afirmar que más de un 0,8% de la población ha muerto por Covid-19 desde que empezara la crisis sanitaria. Una circunstancia que no ha calado entre los ciudadanos más jóvenes de la localidad que, a dos días de pasar a la fase 2, se permitieron el lujo de poner en riesgo, de nuevo, la salud pública de la localidad.

Son vecinos, no números

EL ESPAÑOL, de hecho, ha estado presente en estos tres municipios manchegos y ha contado las historias humanas de la tragedia, porque los 291 muertos de Tomelloso entre marzo y abril, según los números del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, son más que cifras. Emilio, por ejemplo, contaba a un reportero de este periódico que la pandemia se había llevado consigo a su padre, a su madre, a su hermana y a su hermano. Éstos dos últimos no llegaban ni a los 50 años.

Pero en el Wuhan de La Mancha la fiesta ha seguido en las proximidades del recinto ferial, donde 3.000 personas, casi un 10% de toda la población de Tomelloso, se ha concentrado en un botellón multitudinario. Los vecinos que se quedaron en casa han denunciado los hechos a través de las redes sociales. No podían creer lo que veían sus ojos. Ni siquiera los jóvenes allí concentrados respetaban las normas de seguridad, como llevar mascarilla o estar a dos metros entre unos y otros.

Desechos en el sitio donde se celebró el botellón.

"Si bien había algunas personas que sí las cumplían, varios grupos sobrepasaban las reuniones de máximo 10 personas en la zona del pinar de este recinto ferial. Además, esta emisora ha podido conocer que patrullas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se encontraban velando la zona", explicaba la Cadena Ser en una información publicada en su web este domingo. 

En todo caso, los vecinos están indignados porque, pese a que la tasa de muertos de Castilla-La Mancha por cada 100.000 habitantes es la más alta de España: 143, este fin de semana no ha habido consciencia de ello. A esta comunidad autónoma le sigue de cerca Madrid, con 134

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