Cuando Alberto, un manchego residente en Lanzarote desde hace muchos, muchos años, se montó en el avión hacia la Península no se le había pasado por la cabeza, ni de manera remota, que su viaje cambiaría varias vidas. Y no en el buen sentido.

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Porque él iba de vuelta a su pueblo, Manzanares, una localidad de Ciudad Real que no llega a los 20.000 habitantes, para poder acompañar a su madre en sus últimos momentos. La crisis del coronavirus se ha cebado con los más mayores y el panorama en Castilla-La Mancha es desolador, especialmente con aquellos que sufrían patologías previas. 

Pero, tras una difícil enfermedad, un cáncer terminal con trágico desenlace, tras el debido duelo y el dolor tan inmenso de perder a una madre, Alberto, de 53 años, junto con su hermana y demás familiares, le dieron el último adiós, decidió volver a su casa: Lanzarote.

Sin esperar, claro, a los resultados de las pruebas del SARS- CoV2. 

Con prueba pero sin síntomas

Él, sin síntomas, no había estado en contacto con su progenitora, que falleció dando positivo en covid-19. Pero sí con otros familiares que sí se habían relacionado con la fallecida durante la cremación y entierro. Todos eran población a vigilar. Y por eso, se les hicieron test de PCR.

Alberto, en principio, debía estar en cuarentena, según los protocolos de actuación tras haber vivido de cerca un contagio. Pero, tras hacerse las pruebas, decidió volver a su Canarias en avión sin conocer los resultados.

En Manzanares todo el mundo conoce el caso, pero no saben ni quién es Alberto ni por qué actuó así. Al final, en pleno vuelo y tras conocer su positivo, este manchego avisó a la tripulación y le enviaron al final de la aeronave, para tratar de reducir los contagios.

Resultado: todo el pasaje -135 personas- en cuarentena. 13 de ellas ya fueron sometidas a aislamiento nada más aterrizar: los viajeros que ocupaban las dos filas anteriores a la suya, los más cercanos a él y a otro pasajero con el que había estado hablando durante unos quince minutos en el aeropuerto.

En principio, el protocolo estipula que todos ellos cumplan 14 días de cuarentena, mientras se les van haciendo nuevas pruebas. Además, se les harán pruebas PCR dentro de 7 días antes de levantar el aislamiento-cuarentena.

Aislamiento al pasaje en el aeropuerto

Según informó una portavoz de la Consejería de Sanidad del Gobierno canario, el protocolo de prevención se activó en pleno vuelo, después de que el departamento de Salud Pública de Castilla-La Mancha comunicara que acababa de recibir el positivo del análisis de una persona que se dirigía a Lanzarote.

En el aeropuerto se habilitó un amplio dispositivo sanitario para aislar a esa persona y a sus acompañantes más cercanos. Al resto de pasajeros se le hicieron pruebas en el aeropuerto César Manrique de Lanzarote. 

El Cabildo de Lanzarote ofreció al resto del pasaje del avión la opción de alojarse en un apartahotel en condiciones de aislamiento voluntario, por si prefieren estar alejados un tiempo de sus familias. Treinta y cinco viajeros han aceptado la oferta, ha precisado a Efe una portavoz de la Consejería de Sanidad canaria.

El Gobierno de Canarias va a exigir una investigación sobre la conducta de este pasajero, que obligará a someter a cuarentena de 14 días no solo a él, sino también a los viajeros que ocupaban los asientos colindantes, porque los vuelos desde la Península a las islas están aún limitados a causas tasadas y exigen la firma de una declaración responsable sobre la situación sanitaria del interesado.

Síntomas entre los viajeros

El portavoz del Gobierno de Canarias, Julio Pérez, explicó este viernes que un segundo pasajero del vuelo Madrid-Lanzarote ya había sido de forma hospitalaria al presentar síntomas compatibles con coronavirus.

“Ha sido remitido al hospital al haber manifestado síntomas”, indicó Pérez en un comunicado en vídeo remitido a los medios de comunicación. Los otros 14 pasajeros tendrán que permanecer en aislamiento en sus casas.

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