Pasan exactamente treinta y un minutos de las seis de la madrugada, del 1 de enero, cuando las cámaras de seguridad de la estación de autobuses de San Andrés graban a dos chicas entrando junto a dos chicos para dirigirse a unos de los andenes. En esos vídeos aparecen dos de las víctimas y dos de los agresores de las diligencias que instruye el Juzgado de Instrucción número 2 de Murcia para esclarecer la denuncia por violación que interpusieron tres hermanas norteamericanas contra tres afganos por una supuesta agresión sexual ocurrida durante la celebración de Nochevieja en la capital murciana. Los grabaciones a las que ha tenido acceso EL ESPAÑOL han sido incorporadas a la causa.

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Los vídeos están tomados desde distintos ángulos. El primero recoge el momento en el que se adentran en la estación Julia y Olivia, dos de las víctimas de este supuesto delito sexual, que van acompañadas por dos de los presuntos agresores, Johannes y Sayed, los cuales lucen los trajes que se pusieron en Nochevieja y se ocupan de llevar las maletas de las jóvenes. En esta grabación se aprecia que incluso Johannes y Olivia van cogidos de la mano. En el segundo vídeo, se aprecia cómo al llegar al andén número veinte, después de hablar unos segundos las norteamericanas y los afganos se despiden dándose una brazo solo unas horas de ocurrir supuestamente la agresión sexual.

En las otras grabaciones se aprecia a los presuntos violadores salir caminando tranquilamente de la estación mientras las supuestas víctimas se meten en el aseo que hay junto al citado andén. La secuencia acaba a las 6.36 horas cuando Julia y Olivia salen del baño y se marchan de la estación sin coger ningún autobús. En un informe aportado al juzgado por la Policía Nacional, los investigadores corroboran el contenido de las imágenes y que víctimas y agresores “se despiden con un abrazo”.

En las diligencias policiales constaba que la presunta violación se produjo en dos pisos distintos de la capital murciana después de que las americanas y los afganos se conociesen en el BadulaKe Erasmus Bar durante la Nochevieja. De un lado, Julia se fue voluntariamente con Sayed al inmueble que ella misma había alquilado en el Barrio de Santa Eulalia, con motivo de su estancia en Murcia porque había recibido una beca para aprender castellano entre septiembre y diciembre. Por su parte, Claire y Olivia habían acudido a pasar la Navidad con su hermana y en la celebración de Fin de Año decidieron marcharse por su propia voluntad con Mohammad y Johannes al domicilio de la calle Cortés.

Tras sufrir las presuntas violaciones tanto víctimas como agresores acabaron juntos la madrugada en el piso de Santa Eulalia. Posteriormente, las norteamericanas no sabían cómo quitarse de encima a los violadores y se inventaron que tenían que coger un autobús en la estación de San Andrés. En estos vídeos no aparece Claire porque se quedó en el piso que su hermana Julia había alquilado en el Barrio de Santa Eulalia. Tampoco aparece en la estación Mohammad porque se marchó al piso de su amigo Sayed de la calle Cortés. Entre las pruebas gráficas aportadas a la causa figura una captura de Instagram, con una conversación mantenida entre Claire y Mohammad el 1 de enero cuando fue interpuesta la denuncia por violación.

Las norteamericanas Olivia, Julia y Claire, son muy aficionadas al deporte en Ohio. E.E.

Claire: No terminé yendo a la estación de autobuses.

Claire: Permanezco en Murcia hoy. ¿Puedo pasar por tu apartamento?

Claire: ¿Puedes enviarme tu dirección?

Mohammad: OK. Ven a Santo Domingo.

Mohammad: Plaza de Santo Domingo.

Melecio Castaño, el abogado defensor de los jóvenes afganos, después de haber visionado estos vídeos ha vuelto a presentar por segunda vez un escrito donde pide al juzgado que ponga fin a las medidas cautelares impuestas a sus clientes y que le impide a uno de ellos salir de España para regresar a Noruega donde tiene una beca de estudios en la Universidad Popular. “Solicitamos el cese de las medidas cautelares sin que haya que esperar al visionado del contenido de los terminales móviles de los mismos, que ya adelantamos que arrojarán más evidencias de que todo lo que sucedió aquella noche fue que las tres parejas pasaron una divertida Nochevieja, con sexo de por medio, plenamente aceptado y deseado”, tal y como argumenta el letrado.

El juzgado se opone al archivo de la causa

De momento el juzgado que instruye la causa se ha opuesto al archivo de las actuaciones que solicitó Melecio Castaño en su primer escrito alegando que se trataba de una denuncia falsa y que estaba presuntamente motivada por un móvil espurio por la presunta contratación de las norteamericanas de un seguro de viaje por Europa, que entre sus cláusulas contemplaba una indemnización económica, en caso de ser víctimas de un delito, como puede ser una agresión sexual.

Las tres hermanas americanas que aseguraron haber sido violadas en Murcia. E.E.

Tal seguro no ha aparecido a fecha de hoy por ningún lado. De forma que el juzgado se ha posicionado en contra del archivo emitiendo un auto: “Los autos se siguen por la presunta comisión de tres delitos de agresión sexual por parte de los investigados, uno cada uno de ellos, y si bien en el auto en que se adoptaron las medidas cautelares se ponen de manifiesto diversas circunstancias necesitadas de aclaración por las víctimas extremo éste que se vio dificultado por el hecho de que abandonaron el país, no existe elemento alguno en la causa que indique que 3 hermanas de forma concertada y en escaso tiempo denuncien falsamente haber sido víctimas de un delito tan grave cuando ni tan siquiera conocían a los presuntos autores con anterioridad a los hechos”.

Además tanto el titular del juzgado como la Fiscalía se han posicionado a favor de la petición el abogado de las hermanas norteamericanas, Mariano Bo, de poner todos los medios posibles para que las supuestas víctimas puedan hacer algo que no han hecho hasta ahora: ratificar en sede judicial la denuncia que interpusieron el 1 de enero. De hecho, se ha acordado inicialmente que presten declaración por videoconferencia desde Ohio. A tal extremo se ha opuesto el abogado defensor de los afganos en este segundo escrito alegando que esa medida supondría vulnerar los principios básicos del Proceso Penal de Contradicción.

Jefatura de Policía Nacional de la Plaza Ceballos de Murcia, donde se denunció el suceso.

“Interesamos que se cite a declarar personalmente y en le sede judicial a las hermanas Collet, pues el contenido de las denuncias y su comportamiento (antes, durante y después de hacerlo) hacen pensar que son falsas y esta parte tiene derecho a someterlas a un interrogatorio durante el cual –al menos esta defensa- interesaría simultáneamente el visionado de los mensajes y archivos audiovisuales procedentes de los terminales móviles de mis patrocinados, así como el de las imágenes grabadas por las cámaras de video vigilancia de la Estación de Autobuses, siendo todo ello, de importancia capital para terminar de esclarecer estos hechos”, tal y como argumenta Castaño. 

El juzgado tendrá que decidir finalmente si mantiene la declaración por videoconferencia o si hace volar a Murcia a las hermanas de Ohio para que testifiquen personalmente en sede judicial.