La Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a Enver B. y a Faruko M. a 22 años y nueve meses de prisión por el crimen del churrero el 23 de septiembre del 2004. Para el tercer implicado, Adrijam S., se le ha impuesto una condena de doce años y medio de cárcel. Se trata de una condena menor ya que el tribunal ha apreciado como atenuante la colaboración que ha prestado durante el transcurso de la investigación. Además, tendrán que indemnizar a los hijos de la víctima con 140.000 euros. 

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Además, los tres condenados -que llevan en prisión desde 2016 y 2017- tendrán que permanecer privados de libertad, pese a que la resolución judicial todavía no es firme. Podrá ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo. El sargento de la Guardia Civil que asumió el caso se enfrentó a una complicada investigación.  Repasaron uno a uno los expedientes de todos los delincuentes con antecedentes por robo de Cádiz y Sevilla. Pero el grupo de Homicidios de la Policía Judicial de la Guardia Civil en Cádiz no escatimó esfuerzos

Entre diciembre de 2015 y febrero de 2016, la Guardia Civil siguió cada paso que daba Adrijan Selimi. Vivía en Dos Hermanas, donde había tenido dos hijos con una sevillana de la que se había separado. La Benemérita detuvo a Selimi, de 41 años, en abril de 2016. Tras ponerle los grilletes, lo primero que hizo el sargento fue comprobar si tenía una cicatriz en una de sus manos.

El crimen 

Los hechos se produjeron en el mes de septiembre de hace dieciséis años. Antonio Romero, de 78 años, fue asesinado a golpes con una barra de hierro. Era churrero, en un puesto situado junto a la parada de taxis y autobuses de Chiclana de la Frontera (Cádiz). También, solía vender chatarra, que él la compraba al menudeo en su pueblo. Luego, la ponía en manos de algún mayorista. Ese 23 de septiembre guardó el dinero dentro del colchón de su cama. La madrugada siguiente, cuatro hombres encapuchados asaltaron su casa. Alguien les había dado el chivatazo que el hombre guardaba una caja fuerte repleta de dinero en el interior. 

Los cuatro detenidos Adrijan Selimi, Enver Bajramovic, Sejnur Salijevic y Zoran Bajra.

Sin embargo, el hombre les dijo la verdad a aquellos extraños: la llave no estaba en casa. La tenía Ramona, su socia en la chatarrería y quien le llevaba las cuentas porque él se solía hacer un lío tras el cambio de la peseta al euro. Sin embargo, los ladrones no creyeron a Antonio, quien como cada noche dormía con su mujer, Manuela, de 80 años. Lo hacían en camas separadas, costumbre de los antiguos. Para tratar de conseguir la llave, los encapuchados les pegaron durante horas. Pensaban que así el matrimonio sacaría la maldita llave de algún sitio.

Antonio 'el churrero' no aguantó los golpes y falleció ahí mismo. Su mujer, a la que además de golpearla le cortaron con un cúter en el cuero cabelludo y detrás de las orejas, quedó inconsciente. Eso le salvó: los cacos pensaron que también la habían matado y dejaron de pegarle.

Antonio fue encontrado muerto maniatado con una cuerda blanca y con su reloj de oro en la muñeca izquierda. E.E.

Los cuatro ladrones, Adrijan Selimi, Enver Bajramovic, Sejnur Salijevic y Zoran Bajra, estaban especializados en robo con violencia. Cuando ya pensaban que nadie se acordaba de ellos, la Justicia les ha dado caza. Dos vivían en Dos Hermanas (Sevilla). Otro estaba preso en Nantes (Francia). El cuarto se encontraba prófugo tras fugarse durante un permiso de la cárcel austriaca en la que cumplía condena. Ahora están imputados por un doble asesinato.