El pasado martes, cuando se celebró el primer Consejo de Ministros, una imagen se convirtió en el icono de la jornada. El protagonista no pudo ser otro que el nuevo vicepresidente del Gobierno, el segundo de los cuatro que componen ya el nuevo gobierno de Pedro Sánchez. Pablo Iglesias llegaba al Palacio de la Moncloa con su gabardina, sus pantalones vaqueros, con sus andares y con las distintas posturas que realizó al posar ante las cámaras de los medios de comunicación. No se tardó en ver en aquella figura -colocada de manera un tanto antinatural- toda suerte de imágenes disparatadas: un vaquero ante la puerta de un bar del lejano Oeste, un jugador de fútbol preparado para lanzar un tiro libre, un muñeco de Lego, etcétera. 

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Todo este tipo de comentarios acerca de esa forma de caminar de Iglesias, algunos disparatados, no son la primera vez que se producen. No es la primera vez que se habla de esto, y todo procede de los problemas que el dirigente de Unidas Podemos arrastra desde hace años en una zona muy particular de su cuerpo: la espalda. Son estos los que modifican, a la postre, la manera que tiene de andar y de desenvolverse.

Han cambiado muchas cosas en estos seis años desde la creación de Podemos, entre ellas la consecución del primer gobierno de coalición de la historia de la democracia. Lo que no ha cambiado en todo este tiempo son los problemas de espalda del líder de la formación morada, que son los que provocan esa forma que tiene de caminar, siempre medio encorvado. con las piernas separadas, y los brazos relativamente abiertos. 

¿Qué le ocurre a Pablo Iglesias? ¿A qué esa postura antinatural? ¿Por que esa curvatura en la espalda, los brazos abiertos y caídos? ¿Cuál es el motivo de esa extraña figura ante las cámaras el día en que tomó el control de su primer cargo público? Todo tiene que ver, sencillamente, con los pronunciados problemas de espalda que arrastra desde hace años. 

Horas después de esa presentación en el Consejo de Ministros, Pablo Iglesias visitó a los funcionarios y trabajadores del edificio que albergará su ministerio, el de Sanidad, cuyo titular es el socialista Salvador Illa, y el de Consumo, en manos de Alberto Garzón. Hizo un recorrido por las distintas estancias del inmueble situado en el Paseo del Prado. Visitó a los Guardias Civiles, los talleres, situados en los bajos del edificio, en los que trabajan los electricistas, fontaneros y pintores.

También se presentó ante el personal de seguridad, y ante el personal sanitario. Podemos colgó el vídeo en sus redes sociales. En una de las imágenes de esa visitas, Iglesias saludaba a los integrantes del centro médico: "También he visitado el centro médico y, sobre todo, a la fisioterapeuta. (Me va a hacer falta...)", decía el dirigente de Podemos, en esa publicación, mientras abrazaba a una mujer ataviada con la bata blanca reglamentaria. 

Iglesias tiene 41 años y el próximo 17 de octubre cumplirá 42. Siendo relativamente joven, el líder de uno de los dos partidos de coalición que han podido acceder al gobierno en la Moncloa cuenta con un grave problema para la edad que tiene: una pronunciada cifosis dorsal que mantiene su espalda torcida, en una pronunciada curva, a la altura de los omóplatos. En esa zona coloquialmente conocida como la chepa. 

Hace años que el líder morado acude a recibir los cuidados de especialistas de confianza. El problema del nuevo vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 viene de lejos. Prácticamente desde que le conocemos, desde sus tempranas y continuadas apariciones en las tertulias de las grandes cadenas de televisión, en las que comenzó a entrar hace un lustro, se le recuerda de ese modo: con la espalda torcida y enroscada, como si siempre estuviera inclinado hacia delante. 

Ahora, dada la edad que tiene, esta postura resulta ya complicada de solventar: "Esa hipercifosis es típica de adolescentes. A este ya no se lo corriges", dice a EL ESPAÑOL la fisioterapeuta Ángeles Muñoz, colaboradora del Colegio Profesional de Fisioterapeutas. "En esa etapa vital hay más de uno con esa postura. Ahora es una deformación rígida/estructurada. A esa edad que tiene ya no lo corrige".

Qué es la cifosis dorsal

Ejemplo de columna normal y columna afectada de cifosis dorsal.

La cifosis dorsal que sufre Iglesias -y por la que acude al fisioterapeuta- consiste en un aumento de la curvatura normal de la espalda en las vértebras dorsales. Ese aumento produce un hundimiento de la caja torácica y de la cabeza. También provoca que los hombros queden en una postura un tanto adelantada y que se origine y una prominente joroba en la zona alta de la espalda. 

Esto se observa con claridad en Iglesias en gran medida cuando se aprecia su figura de perfil: los hombros algo rotados hacia dentro, la cabeza hundida entre los hombros, la pose encorvada al caminar. Y eso, evidentemente, le puede generar dolores de espalda de los que, según los expertos consultados, resulta complicado huir. "Claro que le puede doler -sostiene Muñoz-. Creo que es mayor para ponerse un corsé, y ahora no se lo va a poder poner. Ten en cuenta que el cuello están de forma no fisiológica, y la alteración de una curva se compensa con otras. No hay nada que hacer con esa rigidez". 

Las vértebras que componen una columna vertebral sana quedan colocadas en arco, formando un tallo longitudinal ligeramente curvado. Sin embargo, en las columnas ya deterioradas, con claros síntomas de esta cifosis, como es la de Pablo Iglesias, la curvatura de la estructura ósea se acentúa en la parte superior de la espalda.

Rubén Fernández Matías es fisioterapeuta privado y también investigador en un máster oficial de Alcalá de Henares sobre la materia. También él, dice a EL ESPAÑOL, tiene claro cuál es el problema de Iglesias: "Es algo que, visualmente, se aprecia. Presenta mayor cifosis dorsal que el general de la población. Digo mayor porque el término cifosis hace solamente referencia a la curvatura normal de la columna torácica, que puede ser más o menos pronunciada, pero que todos tenemos, ya que es la anatomía normal. Esto puede deberse a varios factores, algunos de los cuales pueden relacionarse con la forma en que se mueve cada persona, y otros quizás con factores genéticos. Por así decirlo, es difícil achacar a una única postura/movimiento que realice una persona la causa de la mayor/menor curvatura en su cifosis dorsal".

Esa figura encorvada de Iglesias repercute de forma irremediable en todo lo demás: en su forma de caminar, en su manera de colocarse en el atril de la tribuna del Congreso de los Diputados, cuando posa para las imágenes de los fotógrafos...

Aunque tradicionalmente se ha repetido que la cifosis dorsal era más frecuente en las mujeres mayores, esto es algo que diversos estudios científicos se han encargado de desmentir. "Hay controversia sobre ello -dice Fernández Matías-, algunos estudios encuentran que las mujeres tienen mayor cifosis que los hombres, pero otros no han encontrado esas diferencias, así que no está claro el papel del sexo". A menudo se produce por una progresiva debilidad que han ido adquiriendo, con el tiempo, los huesos de la columna vertebral, que hace que se compriman entre sí. En un caso como el de Iglesias, donde la curvatura resulta ya enormemente pronunciada, esta deformación provoca dolor y desfiguración en la figura del afectado, en este caso el vicepresidente del gobierno que forman el PSOE y Unidas Podemos. 

Soluciones para la espalda de Iglesias

Iglesias saludando a los trabajadores del ministerio. Podemos

Si ya hasta ahora las responsabilidades de Pablo Iglesias eran abrumadoras -y más en un partido tan personalista como es Podemos desde que se fundó en enero de 2014- los expertos consultados indican que su nuevo cargo como vicepresidente y ministro del Gobierno le dejará todavía menos tiempo para poder prestar la atención necesaria a su salud física. 

"Lo más efectivo es el ejercicio, mover la región torácica, y lo más importante, cuando se es joven. Según vamos avanzando de edad, la postura es más difícil de modificar, y esto se hace especialmente evidente en la columna torácica, una región que entrados en determinada edad, va a ser muy complicado modificar su postura", explica el fisioterapeuta Fernández Matías.

-A la edad que tiene, ¿cómo de complicado resultaría enderezar esa postura?

-Bastante complicado. El único motivo que podría haber para querer modificar esa postura sería el estético, ya que a nivel dolor no es una opción recomendable. Pero luego es más que probable que por intentar cambiar una postura establecida por la fuerza, acaben apareciendo molestias antes de que la situación mejore. 

El dolor puede existir, pero es un factor que no tiene por qué ir unido a esa postura torácica. "La ultima revisión que se publico sobre este tema no la relacionaba con mayor prevalencia de dolor", dice el fisioterapeuta Fernández Matías.

A veces se ha dicho que en estos casos lo mejor es fortalecer el cuerpo y hacer ejercicio para poder modificar y ensalzar la postura. No es del todo correcto. Según que deportes, al practicarlos, pueden generar el efecto contrario en el afectado. "Si a Pablo le diera ahora por jugar a un deporte que requiriese extender la columna torácica, ponerse muy erguido en algunos movimientos, como por ejemplo, el balonmano, en nivel de competición, podría desarrollar dolor en alguna región de su cuerpo".

Iglesias, con su maletín a las puertas del Palacio de La Moncloa.

Los dolores de espalda, que afectan en momentos concretos a determinados sectores de la población, son un terreno abonado, un nicho de mercado para ideas pseudocientíficas con las que muchos creen que pueden mejorar y aliviar esa parte del cuerpo y luego resultan ser totalmente falsas. "Si haces creer a alguien que tiene que mejorar su postura, porque sino le aparecerá dolor, puedes tener un cliente más en la clínica de por vida, y sin que le duela nada, seguirá yendo para mejorar una postura que, en la mayoría de casos, no mejorará, y gastándose el dinero".

Existen varias creencias habituales a la hora de corregir las posturas de la espalda: una de ellas tiene que ver con colocarse y sentarse en una posición más erguida, con la espalda recta. Sin embargo, eso que parece de lógica para mejorar la espalda de nuestro nuevo vicepresidente puede, a la larga, resultarle contraproducente. "Decirle que se sentase de esa manera  puede hacer que acaben forzando. Su anatomía no se lo permitirá, y acabará forzándose. Eso le podría producir nuevas molestias". L

os expertos consultados sostienen que un mensaje sensato, para que las condiciones del líder de Podemos no empeoren, tiene que ver con el siguiente consejo: sentarse menos veces, por lo menos durante menos tiempo y en una postura, eso sí, en la que uno se encuentre cómodo. La vida de Pablo tendría que ser algo más activa, con ejercicio de por medio. "Es más importante el hacer ejercicio de forma habitual que las posturas en que nos sentamos, que no influyen tanto en la posible aparición de dolor", dice Fernández Matías.

Durante un tiempo se apelaba a la natación como el secreto para subsanar toda clase de problemas de espalda. Unos cuantos largos en la piscina y el puzzle que es la espalda de Pablo Iglesias quedaría totalmente reestructurada. "Es algo que es verdad que se expandió con ese mensaje, pero luego se vio en investigación que no era mejor que otro tipo de formas de realizar ejercicio. Lo importante, en el caso de Pablo, es que, si es posible, que un profesional de ciencias de la actividad física y el deporte le elabore un programa adecuado a su condición física. Y por ejemplo, con la natación, puede que haya determinados estilos de nado que no fuesen los más indicados".

Como podemos comprobar, no resulta tan sencillo: Iglesias tiene un serio problema en la espalda que repercute luego en todo lo demás. Como él mismo decía, es evidente que necesitará muchas sesiones en el fisioterapeuta.