Pepe Barahona Fernando Ruso

Alberto tiene 22 años, estudia Psicología y es eyaculador precoz desde que mantuvo su primera relación sexual. Su novia, para no dañarle el orgullo, le restó importancia. “Tonterías”, dijo. Esa era siempre la respuesta. Había veces que duraban 30 segundos y otras, un minuto a lo sumo. Hasta que las relaciones se fueron dilatando en el tiempo para evitar la incómoda situación. Una vez al mes, a veces ni eso. La pareja abortaba cualquier situación que condujese al sexo. Y así iba pasando el tiempo entre búsquedas en Google, la vergüenza de no querer ir a un especialista y la duda de si la eyaculación precoz, aparentemente insalvable, rompería la relación de pareja.

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“Claro que afecta, dejas el sexo de lado y te daña la autoestima, porque ves que no eres capaz de satisfacer a tu pareja y que ella sufre un problema que es tuyo”, razona Alberto, que teme dar su nombre real por si alguien lo reconoce. “Trataba de relajarme, había leído que podía ser ansiedad, pero nada funcionaba —recuerda el joven—; yo apenas duraba y ella no llegaba al orgasmo. Pensé que me dejaría”.

Por fortuna para él, una búsqueda en Google lo condujo a MyHixel, una empresa sevillana que ha desarrollado una terapia para controlar la eyaculación de forma natural y sin fármacos. El secreto: la combinación de un masturbador y una aplicación para teléfonos inteligentes similar a un entrenamiento conducido.

El equipo de MyHixel durante una reunión en la sede de la firma. Fernando Ruso

Ocho semanas después de usarlo Alberto ha multiplicado por siete la duración de sus relaciones sexuales: “unos seis o siete minutos si ella está encima; cinco si el que toma el mando soy yo”. Su relación ya ronda los entre ocho y diez minutos de la media mundial y ahora ambos buscan el sexo. “Lo hacemos una o dos veces a la semana y ya no voy con ese estrés de antes; ya no tengo presión, trato de aplicar lo aprendido. Ahora disfruto yo, y también ella”, zanja.

Alberto no lo sabe, pero debe la mejoría de su vida sexual a una sevillana que estudió la diplomatura de Turismo, aunque acabó trabajando en una empresa de juguetes sexuales masculinos. Llevaba el departamento comercial y de marketing con distribuidores y mayoristas de Europa. Tiene 36 años y se llama Patricia López Trabajo.

“Hablaba con los clientes y me demandaban productos vinculados a la salud, a las terapias, pero nosotros estábamos muy enfocados a la parte lúdica”, recuerda la sevillana, CEO de MyHixel. El creciente interés de los mayoristas europeos en juguetes sexuales que tuvieran un propósito más allá de la mera diversión provocó en ella la curiosidad, que trasladó a su empresa sin mucho éxito. “Por el modelo de negocio no era una opción para ellos”, justifica.

Masturbadores más allá de la diversión

Empezó a mantener conversaciones con urólogos del hospital Virgen del Rocío de Sevilla para introducir los masturbadores en los procesos de fertilidad, sin que aquello llegase nunca a cuajar. En paralelo, aparecieron otros investigadores del Instituto Sexológico Murciano y de la Universidad Miguel Hernández, con el sexólogo clínico Jesús Eugenio Rodríguez a la cabeza, y los profesores Juan Carlos Marzo y José María Piqueras, del Departamento de Psicología de la Salud. Estos últimos llevaban desde el año 2015 trabajando en un protocolo de tratamiento para la eyaculación precoz.

Los investigadores descubrieron que incluyendo los masturbadores en su terapia cognitivo conductual mejoraban ampliamente sus resultados y empezaron a trabajar con Tenga, una marca de juguetes sexuales masculinos con prestigio internacional. “Pero, claro, imagínate los problemas que suponía para ellos tratar con los japoneses”, apunta Patricia a EL ESPAÑOL. “Así que buscaron a la empresa para la que yo trabajaba”, recuerda.

Un lote de productos de la marca MyHixel. Fernando Ruso

Los murcianos buscaban añadir tres aspectos a los productos de Tenga: vibración, semejanza del canal para asemejarlo más a una vagina y que la manga de plástico se atemperase hasta lograr los 36,5 grados. Y ni los japoneses ni los sevillanos lograban satisfacerlas. “Para ellos no era una prioridad, pero para mí si lo fue”, apunta Patricia.

Tres meses después, después de resolver muchas dudas, de convencer a familiares y amigos para que le prestaran dinero y de realizar un exhaustivo plan de negocio que ya apuntaba a la viabilidad, dejó su empleo y se lanzó a crear MyHixel: una startup creada en 2017 con la misión de mejorar el bienestar sexual masculino.

“Descubrí que el 31% de la población mundial masculina sufre eyaculación precoz, que el 80% no acude a un profesional porque le da vergüenza. Es un tabú. Y eso provoca búsquedas en Google, tanto en español como en inglés, que dan unos resultados brutales. Tanto el término eyaculación precoz como cómo durar más en la cama están en el top ten de las búsquedas en países occidentales. Con esos datos, todo empezó a cobrar sentido”, explica la CEO.

Una idea respaldada por familiares

Patricia no olvida el momento en el que su hermana le dio todos los ahorros de su vida. Unos 50.000 euros fruto de 12 años de trabajo. La mitad de su pandilla hizo lo mismo, la otra mitad se ha sumado como inversores en las rondas posteriores. El proyecto arrancó con 350.000 euros y, actualmente, el postmoney —la valoración de la empresa después de la última inversión— ya ronda los dos millones de euros. “Las estadísticas dicen que el 90% de las startup no superan los dos años y medio, nosotros los cumplimos en junio y andamos asustados”, asegura entre risas.

Pese al arrebato pesimista, MyHixel vive un momento dulce. Acaba de firmar un acuerdo con una comercializadora de dispositivos médicos para patologías sexuales masculinas en Estados Unidos, una oportunidad que se presentó en la Congreso Norteamericano de Medicina Sexual en Miami el año pasado. La empresa sevillana ya ha conseguido la catalogación como producto para la salud de la FDA, la agencia del gobierno de los Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos o aparatos médicos. También esperan conseguir el dos meses el mismo marchamo por parte de la Agencia Española del Medicamento, que se haría extensible al resto de países de la Unión Europea.

El MyHixel tiene sensores electrónicos en su interior. Fernando Ruso

En paralelo, han conseguido refrendar las hipótesis con datos reales gracias a un estudio en el que han participado 500 hombres que fue presentado en la vigésima edición del Congreso Mundial en Medicina Sexual en China. A esa investigación le han seguido otras tantas, algunas publicadas en la prestigiosa revista The Journal of Sexual Medicine en abril de 2019.

“Ya teníamos el visto bueno de los profesionales, pero no teníamos ningún feedback del mercado, así que lanzamos una campaña de crowdfunding a nivel internacional con una preventa. En octubre de 2018 pretendíamos recaudar 20.000 dólares en una campaña de un mes y los conseguimos en apenas 33 horas”, rememora la creadora de MyHixel. Recibieron pedidos de más de 40 países y sus ventas alcanzaron los 76.000 dólares sin necesidad de publicidad. “Ya teníamos el visto bueno del mercado”, celebra Patricia.

Una mujer en un sector de hombres

—¿Cómo reacciona la gente cuando dices a lo que te dedicas?

—Hay quien se ríe y quien se ríe por dentro. A mí me sale de una forma natural y espontánea, vengo de una empresa que se dedica a productos exclusivamente sexuales vinculados al porno esto es ya hasta fácil. Normalmente me toca contarlo a hombres, inversores o sexólogos, urólogos… Lo hablo con naturalidad. Entiendo que esto es una disfunción que afecta a muchos de los hombres con los que hablo.

—¿Y están acostumbrados a ver mujeres?

—De todas las startup, las mujeres suponemos un 24%. Si nos vamos a las tenológicas, estamos en torno al 14%; y si vamos a startup tecnológicas de salud sexual masculina creo que soy la única mujer. [Risas].

—¿Beneficia o perjudica el hecho de ser mujer?

—Dependiendo del contexto hay veces que me perjudica, otras en los que me beneficia. Perjudicarme, con inversores o con el propio sector de salud sexual; beneficiarme, a la hora de comunicar, vende más que sea una mujer la que está detrás de un producto de salud sexual masculina. Hay grupos de business angels y venture capital exclusivos para startup dirigidas por mujeres y eso me da acceso a un capital internacional.

Pero, ¿en qué consiste el MyHixel para convencer a profesionales y consumidores? Más allá del perfeccionamiento del masturbador —por fuera parecido a una mancuerna de color verde, y una manga de goma en un recipiente de plástico que incorpora vibración terapéutica, temperatura hasta los 36,5 grados o una cavidad que emula la vagina—, lo llamativo y la verdadera innovación es la combinación de este juguete sexual con una aplicación que incorpora la terapia cognitivo conductual desarrollada en la Universidad Miguel Hernández. Y todo, apostando por la gamificación para que el usuario vea los resultados y quiera continuar con el tratamiento.

El tratamiento tarda ocho semanas en completarse a tres sesiones a la semana. Normalmente se recomienda dejar un día entre ejercicio y ejercicio. Aunque hay quien tarda siete semanas o más de las previstas. El programa se personaliza, ofreciendo estadísticas o adaptando los retos a los rendimientos de cada uno. El primer ejercicio: masturbarte y poner atención en reconocer los músculos que se activan cuando eyaculas. Desde el suelo pélvico, a los glúteos…

Javier fue uno de los primeros en probarlo. Es el director financiero de la compañía e hizo las veces de beta tester, alguien para comprobar que el ingenio cumplía su función. “Lo primero que noté fue la falta de autoconocimiento, crees que eres de una manera y después, al compararte con otras métricas, descubres que no eres como creías. Es impactante”, recuerda. “La primera vez no pasé de dos minutos. Me asusté”, advierte Javier de la Torre.

Javier de la Torre. 35 años. Director financiero y 'Beta tester' del producto. Fernando Ruso

Más allá de métricas, el beta tester recuerda sorprenderse con lo realista del aparato. “No es un tubo de silicona y reproduce el interior de una vagina, algo que impacta mucho; también la temperatura, que es similar a la de cuerpo humano”, narra. Tiene pendiente acabar la terapia —la dejó al 70%—, pero advierte: “Funciona, he mejorado el rendimiento muchísimo; mi mujer está encantada”.

Conocer el cuerpo para controlar

El programa de entrenamiento te enseña a ser consciente de qué musculatura interviene en el proceso de emisión eyaculatoria y a controlar el esfínter externo de la uretra, que es estriado, se parece a un músculo y puede llegar a entrenar y controlar. Manteniendo el esfínter de la uretra relajado y abierto hace que no se inicie la fase de emisión y eyaculación.

“Hay algunas cosas que no se pueden contar, para guardar el secreto comercial”, desvela la CEO. “Es como una app de rutinas de ejercicios que tienes que ir poniendo en práctica con ayuda de videotutoriales. Salvo que aquí, los ejercicios son masturbaciones”, puntualiza Patricia, siempre con un tono muy natural. La aplicación está disponible en Android y en iOS y se activa con un código que se encuentra en el paquete. El precio del masturbador y del acceso a la app tiene un coste de 239 euros. Además, incluye una consulta a especialistas médicos en la plataforma disponible para los usuarios.

En su página web, donde se puede comprar, hay también otro producto, el MyHixel TR, indicado para quienes no sufran eyaculación precoz pero que quieran mejorar el control sobre su eyaculación. En este caso, su precio asciende a 189 euros.

Manuel no es eyaculador precoz. Sus relaciones sexuales duran más de tres minutos, el límite que establecen diversos órganos médicos para delimitar esta disfunción. Tiene 26 años, es desarrollador de aplicaciones y usuario del MyHixel TR. Tras su experiencia, relata a EL ESPAÑOL algunos beneficios de la terapia. “Llegas a conseguir conocer tu propia anatomía y tus sensaciones frente al clímax, y eso te ayuda después en los momentos de intimidad con otra persona”, desvela.

Manuel Barbadillo, 26 años. Usuario de MyHexel TR para el control de la eyaculación. Fernando Ruso

Una aplicación con mucho juego

De su grupo de amigos no es el único que lo tiene. Hay veces que bromean con la idea de hacer una liguilla para ver quién consigue mejores resultados. La aplicación incorpora métricas en función de los tiempos iniciales de cada usuario. “Está muy enfocado al entrenamiento personal y funciona, porque te hace estar pendiente y concentrado sobre tu propio cuerpo. Vas notando mejoría, y te vas motivando a ti mismo para ir mejorando. Vas subiendo tus marcas personales”, desvela Manuel.

El 90% de las compras las hacen los hombres, el resto son mujeres que lo adquieren para sus parejas. Por edades, dominan los varones de 35 y 50, con poder adquisitivo medio o alto y acostumbrados a comprar por Internet. En total, llevan vendidas 923 unidades en España, USA, Francia, Alemania, Chile Suiza, Japón, México, Colombia o Argentina. En cuanto a las compras nacionales, los catalanes son los primeros, seguidos de madrileños y vascos.

El doctor Eduard García Cruz, especialista sénior del servicio de Urología del Hospital Clinic de Barcelona, sabe bien los problemas asociados a la eyaculación precoz. Hasta su consulta llegan hombres, por lo general acompañados de sus parejas, narrándole las consecuencias asociadas a esta disfunción. “Afecta muchísimo, porque dejan de tener relaciones sexuales, adquieren una visión del sexo negativa y eso genera mucha frustración que puede desencadenar problemas de disfunción eréctil o pérdida de deseo”, enumera el urólogo.

A su juicio, la principal ventaja de la terapia de MyHixel es que consigue resultados que perduran en el tiempo, a diferencia del tratamiento farmacológico con la dapoxetina, un inhibidor de la serotonina —un antidepresivo—, o los compuestos de uso tópico basados en lidocaína, que adormecen la zona durante el uso. “Que solo funcionan puntualmente”, asegura. Además, sigue García Cruz, “estos tratamientos solo multiplican por tres los tiempos, mientras que con el método de MyHixel se multiplica por siete”.

García Cruz explica que MyHixel funciona con la detección del momento de no retorno de la eyaculación y realizando paradas. “Cuando invocas un reflejo y lo inhibes, la cantidad de estímulo que necesitas para volver a invocar ese reflejo es mucho mayor, de ahí que sea algo que se trabaje y que de forma cronificada dé resultados a largo plazo”, detalla.

Patricia López, CEO de MyHixel junto al resto del equipo en su oficina de Sevilla. Fernando Ruso

Actualmente hay 700 usuarios registrados en el sistema de entrenamiento de la empresa sevillana. Todos han dado su consentimiento para incluir los resultados en investigaciones médicas. “Tratamos datos muy sensibles, y un filtrado de datos puede ser terrorífico. Ni siquiera nosotros tenemos acceso a todos los datos. Solo vemos las evoluciones, pero sin asociarlo a un usuario. Los datos se autodestruyen después de la activación”, explica la CEO, que prepara ya el viaje para la Consumer Electronics Show, conocida por las siglas CES, una feria de electrónica que se celebra en Las Vegas y para las que hay ya acreditadas 128.140 empresas, solo seis son españolas.

Más allá de los datos, a Patricia le gusta atender personalmente las dudas de sus clientes. Lejos de frivolizar, narra anécdotas de todo tipo. Desde usuarios que contactan por primera vez comentando: “Hola, soy el Usain Bolt del sexo” a otros que, en pareja, nos dan las gracias por haberles recuperado la autoestima. “Nos dicen que les hemos cambiado la vida y eso nos da mucha satisfacción —zanja Patricia—; somos conscientes de que tocamos algo muy básico, que puede haber parejas que congenien perfectamente pero que no encajen en la vida sexual por culpa de la eyaculación precoz, y nosotros estamos ayudándoles a solucionarlo”.